Yo sí me arrepiento de mucho

Me asombra la ligereza de la frase «yo no me arrepiento de nada». ¿Qué clase de heroína puede decir tal cosa? Hombres, ninguno. ¿Quién puede mirar atrás un solo día, –ni hablo de toda una vida–, y decir sinceramente que no se arrepiente de nada. Pues lamentablemente muchos.

¿Voy a meterme a especular qué pasa por la cabeza de quién pronuncia esa frase? Me da que un pensamiento muy superficial, unas ganas de no incordiarse a uno mismo, un miedo a no enfrentarse a las verdades, una pereza de que no querer enmendar los propios fallos, o una necesidad de presentarse como una persona fuerte. En cualquier caso puede ser verdad que no se arrepienten de nada, pero también es verdad que tienen mucho de qué arrepentirse.

Yo, por mi parte, sí que me arrepiento de mucho. De muchas decisiones que he tomado y de muchas más que no he tomado, y hasta de cómo he hecho muchas cosas. Eso no significa que viva triste o derrotado, sino una simple aceptación de la realidad, que siempre se empeña en ser como es y no como yo quiero que sea; aunque esa realidad sea yo mismo.

Miguel de Luis Espinosa