Un anillo para enredarlos a todos

Me preguntan:

Miguel,

Cuando haces un trabajo creativo, todos los gurús del marketing te piden que estés todos los días, al menos un rato, en redes sociales. Esa necesidad, ya sea imaginaria, hace regresar a la gente constantemente.

Por otra parte, la polarización política y las acusaciones y noticias falsas lo motivan a uno a irse para siempre.

¿Cuál es tu opinión sobre las redes sociales?

Andrés

Algunas precisiones

Andrés, no creo ser la persona que pueda resolver esta cuestión. Como mucho déjame compartir el resultado de mi experiencia y reflexión.

Lo primero es distinguir una red social de una aplicación de red social. La familia, los amigos, la gente del trabajo forman una red social con independencia de que estén en una lista o no. Sin embargo, últimamente, fuera de las clases de sociología y puede que incluso dentro de estas, cuando hablamos de red social comúnmente nos referimos a las aplicaciones, las páginas web, de red social. Y de estas a la más famosas.

Lo segundo es recordar que estas aplicaciones sociales tienen sus propios objetivos. Que básicamente se resumen en hacerles ganar dinero a través de la publicidad. Para ello crean expectativas de éxito que no son necesariamente reales. De esta manera buscan que sea el usuario el que les cree el contenido que finalmente atraiga a otros usuarios.

Lo tercero es tener en cuenta que el mismo consejo no puede interpretarse igual por una gran compañía con un departamento de redes sociales, una empresa pequeña donde el tipo de mercadotecnia tiene que hacerlo todo y mucho menos una persona normal que además de su trabajo y otras obligaciones tiene una afición creativa. Además de todos los estadios intermedios que uno pueda imaginarse.

Una humilde respuesta

Bueno, pues hablando para esa persona normal. Lo decisivo es que formes parte de esa comunidad a la que quieres hablar. A partir de ahí elige los medios que te sirvan. ¿No se congregaban los literatos de la capital en ciertos cafés? Pues no era solo por afición. Aquí pasa lo mismo, debes ir a donde vayan tu gente. (Lo que es un problema para los que escribimos literatura juvenil peinando canas).

Pero ese sitio no tiene por qué ser una red social de moda. Puede que lo sea, y puede que no te quede más remedio que entrar ahí. Pero, si ya eres miembro de esa comunidad seguramente sabes exactamente dónde ir.

Mídelo

Además pasa una cosa. Todo lo que hagas tiene un coste. A veces en dinero y siempre en tiempo, en trabajo o en dolores de cabeza. Para que te valga la pena debe darte algo. Salvo que la mercadotecnia sea tu afición ese algo a cambio debería ser gente a la que le interesa tu obra y la siga. Y eso hay que medirlo. ¿Cuántos te siguen? ¿Para qué te siguen? ¿Leen lo que escribes? ¿Escuchan lo que tocas? ¿Lo comparten con alguien? A partir de ahí podrás analizar si a ti te merece la pena.

En cuanto a mí

Yo considero que los blogs son, también, una aplicación de red social. Toda Internet es una aplicación de red social, si lo piensas. Por otra parte estoy en una fase en que le doy la máxima importancia a crear, a escribir. Y ya me cuesta llegar a donde quiero. Además me aburre twitter, facebook y esas cosas se notan. Me gustaría que no fuera así, pero es lo que ahí. Bueno, estaba siendo diplomático, más bien me irrita. Supongo por que lo que se busca es irritarme, enfadarme y que haga cosas para la red social en cuestión. Y ya me cansé.

Con mi blog me basta. No tengo más objetivo que escribir. Mi trabajo ordinario es suficiente para mis aspiraciones monetarias. Alguna vez me meto en una red u otra, pero no me hago ilusiones, ni lo tomo como una obligación, sino un pasatiempo, un caprichito al que debo poner coto.

Pero yo soy yo, y puede que mis circunstancias y tú eres tú y tus circunstancias. Piensa, prueba, experimenta y decide.

Miguel de Luis Espinosa