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Lo primero y último

> Nota: Publiqué este artículo en Esfuerzo y Dedicación. Prometí a mis suscriptores no publicarlo en abierto hasta pasado un año. Ese año ha pasado.

La vieja pluma

Escribo desde el jardín de mi casa; una bandeja de té, un cuaderno un tintero y la vieja pluma de padre son mis únicos compañeros. De la imagen idílica sólo se escapan los esfuerzos que necesite para mojar el plumier en la tinta. Y es que, de tan escaso uso, la tinta del tapón lo había pegado al tintero. La anécdota me sirve de primer ejemplo práctico de esfuerzo y dedicación. Ante la frustración de no poder abrir y el miedo a mancharme podría haber abandonado todo el trabajo, buscar un bolígrafo o reventarme las muñecas hasta vencer la resistencia del tapón. No se me ocurrieron otras opciones.

Mi motivación me impidió abandonar; tengo un lector a quien servir y niños a quien ayudar. Si tuve esta tentación, no fue otra cosa que esa reacción al miedo que llamamos procrastinación; dejar para otro momento lo que consideramos difícil, pero ya conozco a ese mentiroso y sé como ponerlo en su lugar. En cuanto a no buscar el bolígrafo, hablaré luego; por ahora diré que la elección de los materiales tiene mucho que ver con el propósito de esta carta. Quedémonos ahora en por qué no forcé el tintero e ilustremos así un primer malentendido.

Esfuerzo y musas

Trabajo, esfuerzo y dedicación se apartan de la tozudez. Deben ser más bien imaginación, conocimiento e inteligencia. La maña también está en el arsenal de la perseverancia. De niño, inspirado por los arquetipos de las películas, llegué a pensar en el esforzado como un buey: fuerte y constante, pero necesitado de guía, falto de imaginación, carente de carisma y toda brillantez. Tanto es así que creía que debía esperar a la inspiración como quien confía en un milagro. Sin esta magia era imposible hacer nada importante; por tanto crear era confiar en la suerte de haber nacido genio. Mi superstición peor era la fe en la inspiración del último minuto.

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Hábitos de estudio: mochilas, cuadernos, lápices…

Hay un hábito de estudio que debes cuidar. Si no el resultado serán las carreras por las mañanas y algún que otro despiste. Que lo de Nobita es muy divertido en la tele, pero no cuando le pasa a uno mismo. ¿Qué hiciste los deberes pero los dejaste en tu casa? Bueno, siempre puedes intentar convencer a tu profesor, al mismo al que intentan engañar todos los días… y lo sabe. ¿Qué te dejaste el lápiz? Bueno puedes pedir uno, pero hacerlo todos los días da un poco de vergüenza.

¿Cómo evitarlo?

Con el hábito de dejar las cosas preparadas la noche anterior. Si es posible justo después de hacer los deberes. Tan pronto hayas terminado, prepara la mochila, revísala, ciérrala y ya tienes el resto de la tarde para dejar de pensar en profesores. Si lo dejas para la mañana puede ser que lo hagas muy bien, pero puede ser que te despiertes tarde, o medio zombi, o que tu hermano, padre, madre y/o demás familia te retrase. Y entonces vienen las carreras, el meter los cuadernos mal hasta que arrugan, los estuches abiertos para que los rotuladores sean libres y manchen todo lo manchable y, además, te despistes.

¿Qué hay que comprobar?

No puedo hacer una lista de comprobación para todos los casos del mundo. Este blog lo lee gente de España, México, Colombia, Argentina… y no me puedo saber todas las necesidades de todos los alumnos. Así que yo te hago una lista, pero tú te haces la tuya propia, según lo que veas necesario. Y también, si luego cambias de opinión, la cambias.

Bueno, ahí va la mía:

Lista de comprobación para ir al colegio

  • Deberes

    Comprueba tu lista de deberes, compruebas que no te falta nada y pon los cuadernos en la mochila. ¡Ya no se te pueden olvidar!

  • Exámenes

    Parece imposible que eso se olvide, pero por si acaso mira si hay algún examen cerca, y si te parece necesario, repasa un poco.

  • Horario

    Revisa las clases de mañana; para cada clase mira el material específico que haga falta (ropa de gimnasia para educación física; compás para matemáticas y esas cosas). Pon todas esas cosas en la mochila.

  • Material común

    A veces es fácil olvidarse de lápices, bolígrafos, gomas y el material común que usas en casi todas las asignaturas. Lo mejor es que tengas un sencillo estuche donde guardes todo eso y sólo tengas que meter el estuche dentro. Lo peor es que no tengas ningún estuche, así que por lo menos usa una bolsa o una caja pequeña o algo así.

  • Emergencias

    Por ejemplo, ¿se te ha olvidado algo que había que comprar? Dilo ahora, no esperes a la mañana para decirlo. Sí, bueno, se enfadarán y eso ya no puede evitarse, pero es mucho más probable que consigas las cosas a tiempo

Adquiriendo el hábito

Ya escribí un artículo sobre como adquirir hábitos de estudio. Puedes mirarlo, pero este en particular es muy fácil de conseguir. Te recomiendo que te hagas una lista, puede ser la mía u otra que te parezca mejor y la pones en un sitio visible.

También pones 15 círculos en esa lista; cada día que prepares la mochila justo después de hacer los deberes pon una equis en cada círculo (o táchalo, o ponle una corona o hazte un poema a tu gran fuerza de voluntad, o…). Cuando tengas esos 15 círculos tachados ya sabes que tienes el hábito, ahora sólo hace falta dejar que la inercia haga su trabajo.

Felicidades, habrás adquirido un hábito para toda tu vida y podrás reirte, un poquito, cuando tus padres corran por toda la casa buscando no sé qué papel que tenían que llevar…

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Herramientas de Productividad Personal Simples 3 – El registro de tareas

La segunda herramienta clave de mi sistema es el registro de tareas. Se trata de una simplificación de mi anterior intento de usar exclusivamente un archivo de texto como gestor único de la productividad. Ahora que combino el editor de texto con un kanban personal, como os hablé en mi anterior entrada, me basta con usarlo exclusivamente para registrar las tareas emprendidas. Veamos su

Estructura

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Herramientas de Productividad Simple 2 – Kanban GTD

¿Kanban o GTD?

Si alguien piensa que un kanban puede sustituir a GTD, o que con mi pequeño artículo puede ignorar a David Allen, pues se siente. Aquí de lo que voy a hablar es de un kanban que estoy usando personalmente para implementar las listas de tareas (acciones en terminología gtd) y proyectos de GTD, dentro del contexto de mi trabajo, nada más. Dicho con estas salvedades, sí un kanban es mi sistema de confianza, que me ha demostrado ser seguro, rápido y eficaz. ¿Quieres verlo?.

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GTD Sugerencias para desarolladores

## Descargad las #aplicaciones de elementos inútiles que nunca uso

Yo ya nunca asigno prioridades a una tarea, ni mucho menos las clasifico por la #energía que requieren hacerla. Si estoy cansado, no os preocupéis que ya elijo las #tareas fáciles inconscientemente.
malditas mentiras y #estadísticas

Puede parecer muy chulo disponer de una estadísticas de las tareas completadas por unidad de tiempo y su evolución, pero es contraproducente.

He dicho contraproducente; es decir mejor no tenerlas. (O pasar de ellas)

Me explico. A nadie le pagan por completar tareas, ni siquiera proyectos sino por alcanzar objetivos. Y estos objetivos no se miden por el número de tareas realizadas, ni resultan todos los objetivos realmente importante. Es decir que para disponer de estadísticas significativas deberíamos estudiar los objetivos de cada cual, escoger las variables a medir con precisión y asegurarnos de que el usuario anotara las tareas y proyectos conforme a las necesidades de la estadística.

## Utopía, utópica.

Además; una estadística de cosas hechas me puede llevar a hacer tareas porque sí las tareas no se pueden sumar como si fueran peras y manzanas. Cincuenta llamadas no significan lo mismo que revisar un informe podemos estar valorando el muda, es decir la basura. Si, por ejemplo, tengo que repetir mi trabajo por haber cometido un error, resulta que he hecho más tareas que si no lo hubiera hecho porque lo importante son los proyectos que completo. Si los hago en menos tareas tanto mejor

## Otras cosas que no necesito en mi herramienta GTD

* imágenes chulas (o no)
* música
* zen pop-art (fotos y elementos decorativos de estilo zen que no vienen a cuento)
* mensajes inspiradores
* **tiempos de espera**

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GTD Test de Velocidad

Es difícil hacer un test de velocidad a una aplicación GTD. Resulta que el tiempo de respuesta de una aplicación depende, en no pequeña parte, de la cantidad de información que tenga acumulado el sistema. En otras palabras hacer una prueba con cinco #proyectos de tres #tareas cada uno no sirve de nada.

Debido a que GTD denomina proyecto a cualquier conjunto de dos o más acciones dirigidas a un fin y limita una acción a una actividad elemental que puede completarse en dos minutos; pronto habremos acumulado cientos de tareas, incluso proyectos.

Ese “pronto” pueden ser un par de meses; tiempo que es poco razonable: ni el desarrollador de GTD puede darte tres meses para probar gratis el producto, ni tú puedes cambiar cada tres meses de sistema.
Por tanto, #usuarios, aprended a desconfiar de toda reseña o #crítica de una herramienta GTD si el comentarista no ha hecho una prueba con, al menos, varias decenas de proyectos.

Por tanto, #desarrolladores, cread tres cuentas de ejemplo con 50, 100, 200 proyectos, cada uno con cinco tareas o así y en diferente grado de finalización. De esta manera podréis probar razonablemente cómo se va a comportar la aplicación y poner límites o precios adecuados a los consumos de cada cual.

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Mis compromisos personales

Os ofrezco ahora un listado *parcial* de mis compromisos personales. Incluyo aquí tanto los referidos a mis blogs como el de la oficina, esperando que os puedan inspirar. Quede claro que sólo voy a listar actividades, no actitudes ni objetivos, sino proyectos o tareas concretas con las que alcanzar esos objetivos y cultivar valores y actitudes. Y es que, es mucho más fácil evaluar, donar $40 que “ser generoso” y aunque ambas cosas son diferentes, tampoco están por muy diferentes caminos.

¿Qué por qué lo hago? Bueno, además de que es un post fácil :), me sirve también para futuras referencias, y con un poco de suerte animaros a reflexionar sobre los vuestros.
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