Publicado en Diario, Ficción Interactiva

Deporte, uso y disfrute

¡El piragüismo es mejor! Mi placer inconfesable es gritar las bondades del piragüismo cuando me topo con un ciclista subiendo una cuesta. Sé que también se sufre en la piragua, basta con un poquito de ola y algo más de viento, pero me da igual. Tengo una incapacidad existencial para comprender la alegría de otros deportes (excepto la natación, el socorrismo deportivo, la vela ligera, de crucero y…) bueno, vale no la tengo pero suponed que sí.

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Publicado en sabiduría

Diálogo entre Franklin y la Enfermedad

Traducción de un fragmento de Dialogue between Franklin and the Gout

FRANKLIN

¡Ay! ¡Oh! ¡Ay! ¿Qué he hecho para merecer estos crueles sufrimientos?

LA GOTA

Muchas cosas; habéis comido en demasía y bebido con demasiada liberalidad y habéis consentido demasiado a esas piernas vuestras en su indolencia.

FRANKLIN

¿Quién osa acusarme?

LA GOTA

Soy yo, yo misma, vuestra enfermedad, la Gota

FRANKLIN

¿Quién, mi enemiga en persona?

LA GOTA

No, no vuestra enemiga.

FRANKLIN

Lo repito, mi enemiga; pues no solo atormentáis mi cuerpo hasta la muerte, sino que arrunáis mi buen nombre; me reprocháis ser un glotón y un borracho; mientra que todo el mundo, todo el que me conoce, concedería que no soy ni lo uno ni lo otro.

LA GOTA

El mundo puede pensar lo que desee; es siempre muy complaciente consigo mismo, y a veces con sus amigos; pero yo sé muy bien cual es la cantidad de comida y bebida apropiada a quien hace un adecuado grado de ejercicio y lo que que sería demasiado para alguien sedentario.

FRANKLIN

Hago –¡ay! ¡oh! –tanto ejercicio –!aj! como puedo, Madamme Gota. Conocéis que mi trabajo es sedenario, y teniendo eso en cuenta, parecería, Madamme Gota, que me podrías aliviar un poco, viendo que no es del todo culpa mía.

LA GOTA

Ni tanto así; vuestra retórica y educación se desperdicia; vuestra apología no vale nada. Si vuestra situación en la vida es sedentaria, vuestras diversiones, vuestra recreación, al menos, debería ser activa. Deberíais caminar o montar; o si el clima impide eso, jugar al billar. Pero examinemos el curso de vuestra vida. Cuando las mañanas son largas, y tenéis asueto para salir afuera, ¿que hacéis? En vez de ganar apetito al desayuno, mediante un ejercicio saludable, os divertís com libros, panfletos y periódicos que, por lo general, no merecen su lectura. Sin embargo coméis un desayuno extraordinario, cuatro platos de té, con crema, y una o dos tostadas de mantequillas, con cecina que imagino no son cosas de las de más fácil digestión. Inmediatamente después os sentáis a escribir en vuestro escritorio, o a conversar por asuntos de negocios. Mientras el tiempo pasa hasta la una, sin ningún ejercicio corporal. Pero todo esto os lo podría perdonar, en cortesía, como decís a vuestra condición sedentario. Pero, ¿cuál es vuestra práctica tras la comida?

// Detengo la traducción aquí, además de que porque el mensaje queda claro, porque Franklin reflexiona a partir de ahora al hilo de la ciencia médica de la época, y preferiría acudieráis a la actual. Y, sinceramente, da miedo quedarse sentado =)

The_gout_james_gillray

Imagen tomada de Wikimedia Commons

Número de artícu­los dia­rios con­se­cu­ti­vos: 28

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Treta procrastinadora artera y malvada

Tengo otra treta artera y malvada que enseña a emplear la procrastinación en tu beneficio. Esto es, por supuesto, solo con fines educacionales, guiño, guiño, en absoluto querrás emplearlo sobre ti mismo o sobre otro.

Imagina que tienes un pequeño defecto. Digamos visitar páginas web mientras deberías estar trabajando. O comer dulces en vez de mandarinas. Estas luchando contra los dulces, y los dulces van ganando por goleada. Sí, te resistes un poco, para que no se diga, que han ganado sin lucha.

El truquito artero y malvado es decirte a ti mismo que, sí, ya te comerás ese donut, pero “más tarde”, “un poquito más tarde”, “cuando tenga tiempo”, “quizás mañana” y cosas así.

A mí me funciona.

Foto Good morning to you CC -by Tony Fischer

Publicado en estudiantes, productividad

Hábito de Estudio

¿Hábito de estudio = buenas notas?

Puede que hayas escuchado alguna vez esta expresión: hábito de estudio. Se supone que los que tienen hábito de estudio sacan buenas notas, y los que no tienen hábito de estudio malas. Bueno, a veces no siempre es así. Todos conocemos el típico listo/a que aprueba sin estudiar. Bueno, en primaria y quizás un poco en secundaria, alguna asignatura fácil, pero cada vez le cuesta más. Y cuando no pueda se dará cuenta de que ni sabe estudiar bien ni tiene el famoso hábito de estudio.

¿Qué es el hábito de estudio? Hábito es habitual, donde

“habitas”, lo que haces habitualmente, todos los días, o casi. El hábito de estudio no sería otra cosa que estudiar casi todos los días, por lo menos cuando no estás de vacaciones. Quien no lo hace así, no tiene hábito de estudio y punto, me ahorras las excusas, muchas-gracias.

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Publicado en realización personal

Manten las resolución

Rocas de río en equilibrio
CC James Jordan

Uno de los trucos para mantener las resoluciones de año nuevo es mantenerlas. Me explico. Empieza uno tan feliz a cumplir la resolución y te encuentras conque, en realidad, pues mira no era tan difícil.

Un ejemplo: correr. Quedaste contigo mismo en correr todos los días 1 kilómetro. Y sales los primeros días tan feliz y mira, oye, es que como que puedes dos. Y vas a por los dos kilómetros, y los corres, y los terminas y te sientes como el señor de las carreras. Estás casi como esperando a que venga un señor a llamar a tu puerta para otorgarte la medalla al mérito deportivo.

Pero luego pasa una cosa: la fatiga. No hablo del cansancio propio de correr y de las agujetas, sino que resulta que justo después de correr te llaman para que hagas la compra “porque se me ha pinchado una rueda” o “he tenido que ir a recoger a Don Clientón Incordiez”. Esto pasa una vez, dos, tres y sientes como si tu resolución te estuviera comiendo la vida.

A mí me ha pasado muchas veces y al final, la mejor medicina que he encontrado es bajarme del burro a tiempo. Vuelvo a mi resolución, tal cual era y si la modifico no es en medio de la carrera. En vez de eso, me relajo y aplazo la decisión para una revisión semanal o el siguiente año nuevo, si hace falta. La idea es:

tomar la decisión de modificar la resolución con la misma reflexión que la resolución inicial

Cuando hago eso no paso del uno al doble, sino voy modificando cosas. Por ejemplo un día al semana sesión doble y el resto normal. Y ya está. Y voy probando poco a poco, explorando mis posibilidades. No reculo de mi posición inicial, esa la defiendo con garras, pero más adelante voy jugando hasta encontrar el elquilibiro entre sentirme cómodo e ir mejorando.

Bueno al menos eso me va bien a mí.

Publicado en sabiduría

Cocina para cuatro

CC Stehpanie Kilgast

Cocinar para uno mismo es un disparate.

Me refiero a que uno se levanta con el tiempo justo para trabajar y vuelve a casa siempre algo tarde. Lo lógico es que uno se sienta perezoso.

Todavía si uno tiene más bocas que alimentar te espabilas un poco; especialmente si esas bocas son pequeñas, feroces y te tienen pillado el corazoncito.

Pero si vives solo o sola, lo fácil es lanzarse al sofá, bien provistos de un arsenal suicida de comida basura. Con el tiempo acabarás más perezoso, gordo en un cincuenta por ciento de los casos (en el otro cincuenta, gorda) y con remordimientos.

¿Mi solución? Cocínate para cuatro.

Porque:

  1. Tardas casi lo mismo. Hay que buscar los ingredientes, cortarlos y mezclarlos; preparar el horno, la sal, los condimentos; seguramente echarle un vistazo a la receta. ¿Acaso se tarda más en comprar un kilo que dos? Los tiempos de cocción aumentan un poco con el tamaño de la receta, cierto, pero no significativamente. (Sobre todo si usas una olla a presión).
  2. No es eficiente, por tanto, cocinar para una persona sola.
  3. Hay pocos libros de recetas escritos para una sola persona (Adaptarlas es complicado, si una receta para cuatro personas incluye un huevo ¿qué se hace con un cuarto de huevo? Además muchas veces los electrodomésticos necesitan una cantidad mínima de producto para trabajar bien).

Una revelación: el congelador

Y esa revelación de descubrir el mediterráneo es que puedes congelar tu comida ya cocinada. Y esta es la idea: puedes cocinar una vez y comer cuatro veces, sin merma de tu salud ni de tu autoestima.

Algunos consejos

  1. Congela en porciones equivalentes a un plato. Pilla lo que te sirves normalmente; lo pones en uno de esos recipientes de plástico con cierre de seguridad. (Vamos un tupper). Nada más. Los recipientes pequeños ocupan poco espacio, se organizan mejor en el congelador y descongelan más rápido. Además, poniendo justo lo que vas a comer te garantizas que no vas a comer de más, luego.
  2. El gazpacho. (Esto es para el verano) Incluso los que se compran son una buena opción, pero si hay que preparse pues nada una batidora y adelante. Tardas lo que el microondas en calentar el tupper.
  3. Una lista de compras estándard. Mantén una lista de lo que compras normalmente y vete cancelando a lápiz según compras. Si no sabes muy bien repasa las facturas del supermercado o pregunta a tu madre o a esa señora del quinto, ama de casa de profesión.
  4. Hazte amigo / amiga de esa señora del quinto. En serio, y del carnicero y de ese chico que trabaja en un restaurante; ya verás todos los trucos que sacas. (O directamente comida, vale no lo quería decir, pero es verdad).
  5. Cocina en lotes. Hay quien recomienda cocinar un día entero para todo el mes, pero a mí eso me parece exagerado, además de que necesitas un congelador gigante, con precio y consumo eléctrico gigante. Pero si cocinas un día para cuatro veces, en poco tiempo tendrás un verdadero menú listo en tu congelador, para combinar según desees. Y sí, muchos días no tendrás que cocinar.
  6. Ten el hábito de abrir el congelador a primera hora. Escoge lo que te comerás y sácalo para que te espere decongelándose. (Sí, los microondas descongelas, pero a mí me gusta más el método tradicional).
  7. Prepárate tus propias ensaladas. Las venden hechas, sí, pero a precios no aptos para crisis, ni ningún otro tiempo. Una ensalada se prepara tán rápido que no merece la pena el coste extra. ¡Ah!, y cuidado con las salsas, según los ingredientes pueden convertir a tu ensalada en una bomba de calorías.
  8. Una salsa de ensalada rápida que a mí me gusta. Yogurt + Menta (Hierbahuerto) y/o otra especia como comino+ Batidora.
  9. Prepárate tus propios zumos. (Y cuidado con lo que viene en tetrabricks, los hay que engordan más que un refresco).
  10. Lee las etiquetas. (Anuncios hablar con lengua de serpiente) No es saludable sólo porque se llame "Saludín Saludón te da salud un montón" -producto que espero no exista-. Lee la letra pequeña. Te sorprenderá los líquidos anaranjados que algunos empresarios llaman, y cito, "puro zumo de naranja".

En resumen,

  • Renuncia a la cocina basura.
  • Saca el máximo provecho a tu escaso tiempo.
  • Organiza bien tu congelador.
  • Cocina por lotes.
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Anti kaizen

Cada vez que explico [qué es kaizen](http://sabiavida.com/%C2%BFque-es-kaizen/) , me encuentro con incrédulos. Cara a cara uno siempre deja un comentario, aunque sea en forma de una mirada escéptica. No me extraña porque a mí también me costaba entender que un cambio ridículamente pequeño, aunque fuera constante, pudiera ser causa de tantos beneficios a largo plazo.

Por eso voy a pasarme al reverso tenebroso, al lado oscuro al,

Anti kaizen
Cambio perjudicial pequeño y constante.

## Anti-kaizen, ataca

Supongamos que eres un joven de dieciocho años normal. Estás en tu peso ideal que en tu caso digamos que son 80 kilos, pero que, a partir de ese cumpleaños engordes 5 gramos cada día. Veamos lo que pasa tras un año:

365 días × 5 gramos = 1,825 kilos de más.

A los 19 años pesas 81,825 gramos. Nada grave, un par de maratones y adiós. Pero supongamos que sigues así nueve años más, hasta que cumples los 28 años.

1,825 kilos x 10 años = 18,25 kilos de más.

A tus 28 años ya pesas 98,25 kilos, casi 20 kilos de más. Y ahora pasa una cosa. Te cuesta mucho más que antes hacer deporte. Además todo el mundo te empieza a incluir entre los gorditos. Incluso puede ser que pienses que te cueste mucho adelgazar. Por cada una de esas causas vas engordar un gramo más al día. Así que el siguiente año tienes:

365 días × 7 gramos = 2,55 kilos

Que sumados a los 98,25 kilos que traías hace que en la antesala de los 30 peses 100,80 kilos.

A los 38 tendrás esos 100,80 + (2,55 x 10) = 126,30 kilos.

Da miedo el anti kaizen. Me parece que voy a tener mucho más cuidado con aquello del “un día es un día”. Y es que ese monstruo no se le puede dejar libre.

¿Te imaginas despertar una fuerza así, pero para el bien? Pues eso es kaizen.