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Cómo atender en clase

Atender en clase es difícil. Hay personas que creen que es solo cuestión de voluntad, pero se equivocan. Y es que mantener la atención día tras día, durante horas, en cosas que no siempre te gustan es todo menos fácil. Veamos lo que se puede hacer.

Tu también puedes

Lo primero que te quiero decir es que a mí me costó aprender a atender en clase. En primaria todos mis profesores escribían notas a mis padres del estilo se despista con facilidad o siempre está pensando en otra cosa. Creo que, en parte es por la forma en que trabaja mi cerebro. Supongo que es lo que nos pasa a la gente creativa —o eso me gusta creer. Pero lo que importa es que si hasta yo aprendí a superar este problema —y tú también necesitas superarlo— tú también podrás.

Lo que no puedes controlar

Hay cosas que te hace más difícil la concentración en clase pero de las que, desafortunadamente poco puedes hacer. Sin embargo, estáte atento porque a veces sí se abre la oportunidad de hacer algo para mejorarlo o, por lo menos, para que no vaya a peor. Son las siguientes:

Malos profesores

Si todos tus profesores son magníficos es que has tenido mucha suerte. Hay profesores que hablan tan mal que apenas se les entiende nada, otros hablan con una voz muy aburrida y sin entonación o demasiado rápido o se ponen a contar sus batallitas de fútbol o de otras cosas que nada tienen que ver con la asignatura, pero que, en medio de todo eso, sueltan la pregunta que va a caer en el examen. Además están los que se pasan más rato llamando a callar que dando clase.

¿Qué se puede hacer? A veces muy poco, la verdad. Puedes hablar con tus padres o con los delegados de la clase para que hablen con el profesor. La primera opción es mejor si estás en primaria o en los primeros cursos de secundaria; la segunda suele funcionar mejor a partir de los últimos cursos de secundaria, aunque no es malo que tus padres lo sepan. En cualquier caso no confies demasiado en que pueda resolverse en poco tiempo. Aunque tu profesor sea receptivo y quiera mejorar eso lleva tiempo y tu clase también tendrá que poner de su parte. Tendrás que tener paciencia y, además, buscar otras alternativas, como las que veremos al final.

Alumnos horrorosos

¿Se puede atender en una clase donde los alumnos están siempre fastidiando? En realidad basta un pequeño grupo de saboteadores para estropear la clase. Ante esto el profesor, como mínimo, tendrá que dividir su atención entre dar la clase y mantener la disciplina. En otras palabras: los enredadores empeoran a tu profesor, poniéndolo más nervioso, más enfadado y haciéndolo, sí, más aburrido

¿Qué hacer? No sé, ¿tienes amigos en la mafia y puedes amenazarlos…? Ahora en serio, es muy difícil que puedas tú mismo cambiar la dinámica de tu clase, lo más que podrás hacer es ayudar a que no vaya a peor, no riendo las gracias, por ejemplo.

Las condiciones de la case

Si hace demasiado frío, mucho calor, ruido o los pupitres se caen a pedazos es más difícil atender que si todo está bien en el aula. Aquí si merece la pena hablar porque a veces algunos cambios baratos (unas persianas por ejemplo) pueden conseguir un gran cambio.

Lo que sí puedes cambiar

Pónselo fácil a tu atención

Duerme bien, desayuna, mantén una vida sana y todas esas cosas, sobre todo duerme lo necesario y no sacrifiques tu sueño por ese-programa-de-la-tele-que-es-tan-único-en-la-historia-e-imperdible-que-lo-van-a-repetir-cuatro-veces-esta-semana. Entre mejor esté tu cerebro, mejor te irá a ti atendiendo.

Acude a clase con actitud positiva

Piensa siempre que todo el trabajo que puedas hacer en clase no lo tendrás que hacer en casa. Son muchas horas las que te pasas en el instituto, colegio o como lo llamen como para desperdiciarlas en niñerías.

Toma notas

Aunque no sea obligatorio, es bueno que tomes notas de las explicaciones o, si te lo puedes permitir, subraya en el libro. Intentan descubrir lo que el profesor considere más importante, que suele ser lo que más pregunta en el examen.

Busca la concentración desde el principio.

Haz un esfuerzo consciente para concentrarte. Aquí tienes algunos consejos específicos de Leo Babauta que es un experto y que traduje del inglés.

Practica

Aunque creas que has practicado mucho atender en clase porque has estado en muchas clases toda tu vida en realidad es posible que no seas tan bueno como podrías ser. Me explico: lo importante, en cualquier cosa, lo mismo el fútbol que el macramé, es hacer un esfuerzo consciente en mejorar. Consciente, esa es la clave, cuando se hacen las cosas poniendo todo el interés, toda la intensidad, todo el empeño; es lo que diferencia a los profesionales de los aficionados y es lo que te puede mejorar más rápido.

¿Qué por qué no todo el mundo lo hace? Pues porque cuesta, uno después se siente cansado y esas cosas.

Ten paciencia

Ten paciencia contigo mismo. Lleva tiempo aprender a concentrarse bien en clase, como cualquier otra cosa. Habrá días que bueno, no te saldrá muy bien, pero en fin, eres humano y todo eso y, al final, si sigues lo conseguirás.

Prepara la clase

Si puedes lee un poco la lección antes de que venga el profesor a darla, esto hará que a tu cerebro tenga que perder menos el tiempo procesando nueva información y pueda concentrarse organizándola, descubriendo lo más importante y haciendo relaciones: es decir lo que diferencia el aprobadillo del sobresaliente.

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Como evitar pringarla en clase

Si eres de los calladitos en el aula, de las que se quedan tranquilitas en su silla o de los que nunca arman follón, te conviene leer esto. Pasaba cuando yo estudiaba, y, por lo que escucho sigue pasando. Por lo visto, este peligro pasará siempre. En la clase la llevan liando cinco minutos los de siempre. Esos de los que el profesor está cansado de llamar a callar, de los que coleccionan partes como si fueran cromos. Algunos tendrán álbumes. Entonces tú cuchicheas ¿me pasas el bolígrafo? y… la has pringado. El profesor te pone un parte. No te lo puedes creer Pero si ellos *siempre* están hablando ¡Injusticia! y luego… ## miedo Como nunca te ponen partes, tus padres no están acostumbrados y no les va a hacer gracia. Tranquilidad, no se va a acabar el mundo, ni te van a mandar a la escuela militar. Lo que hay que hacer:

Primero: no pringarla más. Sobre todo no la lies más, no montes un espectáculo con tu profesor. Si estás enfadado por la injusticia que sientes, cuidado, porque los humanos estamos diseñados para reaccionar atacando si percibimos un ataque. No ataques ni con palabras.

Segundo: camino malo, pasarlo pronto. Dí la verdad a tus padres, tal cual pasó. Reconoce que metiste la pata y ya está. Si hay consecuencias, afróntalas como la persona que quieres ser de mayor, no como un niño de tres años. Lo de ponerse como un niño de tres años es más fácil, pero no funciona y es ridículo.

Tercero: habla con el profesor. Busca un momento tranquilo, pero no lo dejes para después. Te disculpas –después de todo tú hablaste en clase– y, si quieres, le cuentas como te sientes, pero no le digas que fue injusto ni nada de eso. Si es así ya se habrá dado cuenta.

¿Por qué pasó?

Porque tus profesores son humanos, no dioses. Cuando en la clase hay mucho follón tienen miedo de que todo se convierta en un caos. Les cuesta mucho meterse con los *difíciles* que siempre están dando la lata. Por eso, sin darse cuenta, pueden ir a por el que casi nunca hace nada malo. A lo mejor otro día te hubiera dicho simplemente “silencio” o “no se habla en clase” o algo así. Pero ese día tenía miedo de que se le descontrolara la clase y te tocó un parte.

¿Cómo evitarlo?

Primero darte cuenta de cuándo en tu clase hay lío, y sobre todo darte cuenta de la cara de tu profesor, si se pone nervioso, tú pon un candado en tu boca.

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Medios para tomar apuntes

## Papel

Sí, ¿pero qué papel? Por alguna razón mi experiencia como estudiante transcurrió así: en primaria cuaderno pequeño, como exigía el profesor; en secundario carpeta de anillas, como exigía el profesor; en la universidad folios sueltos, como hacía todo el mundo y en el seminario de nuevo un cuaderno pequeño grapado –sí el de los colegios de primaria–, como acabé prefiriendo.
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