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Tu propio sistema de escritura rápida

¿Te cuesta tomar apuntes? ¿Te cuesta seguir a los profesores ultra-mega-parlanchines que hablan a mil palabras por minuto? ¿Alguna vez se te acaba el papel y tienes que hacer la letra más y más pequeña? O quieres tomar notas en el libro, pero apenas hay espacio. O incluso quieres hacer un esquema para estudiar pero el texto parece comerse todo. Hay varias formas de arreglar eso, una es la escritura rápida. ¡Ah y también te valdrá para cuando termines los estudios!

Cuando era estudiante tuve que luchar contra un problema común: tomar apuntes y notas a los parlanchines de los profesores. Con el tiempo desarrollé diversas técnicas, una de las cuales es la escritura rápida. Estuve buscando técnicas de taquigrafía, pero la verdad es que resultaban demasiado complicadas para mis propósitos. Por eso fui desarrollando poco a poco varias astucias, que dirían los franceses, para escribir más rápido: desde las abreviaturas y símbolos, como hace todo el mundo, hasta sustituciones y lo que yo llamo “masoretismos” o cambiar vocales por puntitos.

Todo viene explicado en el vídeo que te ofrezco a continuación Sigue leyendo “Tu propio sistema de escritura rápida”

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Cómo atender en clase

Atender en clase es difícil. Hay personas que creen que es solo cuestión de voluntad, pero se equivocan. Y es que mantener la atención día tras día, durante horas, en cosas que no siempre te gustan es todo menos fácil. Veamos lo que se puede hacer.

Tu también puedes

Lo primero que te quiero decir es que a mí me costó aprender a atender en clase. En primaria todos mis profesores escribían notas a mis padres del estilo se despista con facilidad o siempre está pensando en otra cosa. Creo que, en parte es por la forma en que trabaja mi cerebro. Supongo que es lo que nos pasa a la gente creativa —o eso me gusta creer. Pero lo que importa es que si hasta yo aprendí a superar este problema —y tú también necesitas superarlo— tú también podrás.

Lo que no puedes controlar

Hay cosas que te hace más difícil la concentración en clase pero de las que, desafortunadamente poco puedes hacer. Sin embargo, estáte atento porque a veces sí se abre la oportunidad de hacer algo para mejorarlo o, por lo menos, para que no vaya a peor. Son las siguientes:

Malos profesores

Si todos tus profesores son magníficos es que has tenido mucha suerte. Hay profesores que hablan tan mal que apenas se les entiende nada, otros hablan con una voz muy aburrida y sin entonación o demasiado rápido o se ponen a contar sus batallitas de fútbol o de otras cosas que nada tienen que ver con la asignatura, pero que, en medio de todo eso, sueltan la pregunta que va a caer en el examen. Además están los que se pasan más rato llamando a callar que dando clase.

¿Qué se puede hacer? A veces muy poco, la verdad. Puedes hablar con tus padres o con los delegados de la clase para que hablen con el profesor. La primera opción es mejor si estás en primaria o en los primeros cursos de secundaria; la segunda suele funcionar mejor a partir de los últimos cursos de secundaria, aunque no es malo que tus padres lo sepan. En cualquier caso no confies demasiado en que pueda resolverse en poco tiempo. Aunque tu profesor sea receptivo y quiera mejorar eso lleva tiempo y tu clase también tendrá que poner de su parte. Tendrás que tener paciencia y, además, buscar otras alternativas, como las que veremos al final.

Alumnos horrorosos

¿Se puede atender en una clase donde los alumnos están siempre fastidiando? En realidad basta un pequeño grupo de saboteadores para estropear la clase. Ante esto el profesor, como mínimo, tendrá que dividir su atención entre dar la clase y mantener la disciplina. En otras palabras: los enredadores empeoran a tu profesor, poniéndolo más nervioso, más enfadado y haciéndolo, sí, más aburrido

¿Qué hacer? No sé, ¿tienes amigos en la mafia y puedes amenazarlos…? Ahora en serio, es muy difícil que puedas tú mismo cambiar la dinámica de tu clase, lo más que podrás hacer es ayudar a que no vaya a peor, no riendo las gracias, por ejemplo.

Las condiciones de la case

Si hace demasiado frío, mucho calor, ruido o los pupitres se caen a pedazos es más difícil atender que si todo está bien en el aula. Aquí si merece la pena hablar porque a veces algunos cambios baratos (unas persianas por ejemplo) pueden conseguir un gran cambio.

Lo que sí puedes cambiar

Pónselo fácil a tu atención

Duerme bien, desayuna, mantén una vida sana y todas esas cosas, sobre todo duerme lo necesario y no sacrifiques tu sueño por ese-programa-de-la-tele-que-es-tan-único-en-la-historia-e-imperdible-que-lo-van-a-repetir-cuatro-veces-esta-semana. Entre mejor esté tu cerebro, mejor te irá a ti atendiendo.

Acude a clase con actitud positiva

Piensa siempre que todo el trabajo que puedas hacer en clase no lo tendrás que hacer en casa. Son muchas horas las que te pasas en el instituto, colegio o como lo llamen como para desperdiciarlas en niñerías.

Toma notas

Aunque no sea obligatorio, es bueno que tomes notas de las explicaciones o, si te lo puedes permitir, subraya en el libro. Intentan descubrir lo que el profesor considere más importante, que suele ser lo que más pregunta en el examen.

Busca la concentración desde el principio.

Haz un esfuerzo consciente para concentrarte. Aquí tienes algunos consejos específicos de Leo Babauta que es un experto y que traduje del inglés.

Practica

Aunque creas que has practicado mucho atender en clase porque has estado en muchas clases toda tu vida en realidad es posible que no seas tan bueno como podrías ser. Me explico: lo importante, en cualquier cosa, lo mismo el fútbol que el macramé, es hacer un esfuerzo consciente en mejorar. Consciente, esa es la clave, cuando se hacen las cosas poniendo todo el interés, toda la intensidad, todo el empeño; es lo que diferencia a los profesionales de los aficionados y es lo que te puede mejorar más rápido.

¿Qué por qué no todo el mundo lo hace? Pues porque cuesta, uno después se siente cansado y esas cosas.

Ten paciencia

Ten paciencia contigo mismo. Lleva tiempo aprender a concentrarse bien en clase, como cualquier otra cosa. Habrá días que bueno, no te saldrá muy bien, pero en fin, eres humano y todo eso y, al final, si sigues lo conseguirás.

Prepara la clase

Si puedes lee un poco la lección antes de que venga el profesor a darla, esto hará que a tu cerebro tenga que perder menos el tiempo procesando nueva información y pueda concentrarse organizándola, descubriendo lo más importante y haciendo relaciones: es decir lo que diferencia el aprobadillo del sobresaliente.

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¿La meseta del suficiente te impide mejorar tus notas?

Foto CC -by Nicholas T

La barrera invisible

Lo conocí por el nombre de OK plateau ~ la meseta OK. También podríamos llamarlo la meseta del suficiente. Esto es lo que me pasó.

Empecé a aprender inglés. Llegó un momento en que podía entender todo lo que leía, casi todo lo que escuchaba y hablar lo suficientemente bien para que me entendiera cualquier nativo. Era, bueno… suficiente para mí, porque de verdad que ya no necesitaba nada más. Además, la práctica, ya mejoraría, ¿verdad?

Bueno, pues casi nada. ¿Por qué?

Repetir no es mejorar

Porque llega un momento en que repetir una acción no lo mejora. Pongamos escribir a mano. Aprendes en primaria y en ese momento pasas de hacer unos palotes horribles a escribir letras reconocibles. Pero luego, repetir esas letras sólo consigues, bueno, repetir exactamente esas letras. Repetir una cosa mil veces no es practicar.

Llega un momento en el que necesitas más

Lo que pasa es que con tener una letra pasable, puedes aprobar y tú te convences de que eso es suficiente. Hasta que, de pronto, no es suficiente. Llega un momento, casi sin avisar, en el que los profesores exigen más, o tus padres exigen más o tú mismo necesitas más -como cuando llegas a la universidad y te das cuenta de que cuando escribes a toda prisa ni tu mismo entiendes lo que escribes-.

Entonces, cuando pasa eso, te puedes sentir un poco tonto. Puedes pensar: es que no lo sé hacer mejor o mejorar me va a costar muchísimo o no puedo mejorar rápido. Todos esos pensamientos son mentiras. Y hay una solución, fácil, se llama

Practicar, pero…

Fijarse lo cambia todo

Practicar no es repetir. Practicar es concentrarse en la práctica. Por ejemplo si corres y quieres correr mejor te concentras en correr, en tu respiración, en si subes las piernas, en si tus zancadas son cortas o largas, etc… Si lo que quieres mejorar es la letra te concentras en la escritura; incluso haces ejercicios difíciles como intentar hacer las letras preciosas de los calígrafos. Te conviertes en tu propio entrenador y te fijas en lo que estás haciendo.

Fijarse cuando practicas lo cambia todo. Le estás diciendo a tu cerebro:

  1. No, eso no me vale.
  2. Lo vamos a hacer mejor.
  3. No voy a aceptar ninguna excusa.
  4. Así que concéntrate en lo que haces.

Vas a por el oro, a hacerlo realmente bien, a conseguir que cuando la gente lo mire pueda decir que tienes una letra muy buena, por ejemplo, o que nadas muy bien o que tus deberes están muy limpios.

¡Adelante!