Publicado en rol

Principios del diseño de juegos de rol: reducir los mecanismos

¿Qué quiero decir con reducir los mecanismos? Lo ilustraré con un error que cometí en mi artículo anterior Categorías de Leyenda. Quería conseguir un mecanismo simple para que el máster de Sobrevivimos o de otros juegos de rol pudiera dejar en manos de la suerte la inclusión o no de determinados monstruos y la veracidad de rumores. Y es que uno, cuando dirige una partida, puede sentirse culpable de ser demasiado duro con los jugadores y para estas dudas la suerte es una gran aliada. El mecanismo elegido es bastante bueno en mi opinión, pero voy a tener que rechazarlo porque Sobrevivimos ya tiene un mecanismo más general que puede adaptarse sin problemas a este menester.

Esta es la idea, si ya existe un mecanismo adecuado, no inventes uno nuevo.

¿Qué es más fácil de explicar? ¿Qué es más fácil de recordar? ¿Qué regla tiene más posibilidades de ser aplicada bien y disfrutada en la realidad? “Mira, para hacer las tiradas de combate, me vas a esta tabla y…” o “Las tiradas de ataque son como otra habilidad solo que…”. En mi opinión, la segunda, y es porque ni el máster ni los jugadores tienen que aprenderse otra regla más sino aplicar lo que ya conocen con, quizás, alguna adaptación lógica. Esta es la idea, si ya existe un mecanismo adecuado, no inventes uno nuevo. O, por ponerlo de forma positiva, crea solo un mecanismo nuevo cuando los mecanismos existentes no sean adecuados.

Esto es más importante en tanto menos vaya a ser necesaria una regla. Me explico: supongamos que tengas una regla para decidir el daño que sufren los personajes por envenenamiento pero en tu mundo de juego, como suele ser habitual, el veneno es escaso. Si puede incorporar la resolución de veneno a tu mecanismo normal de resolución de heridas, mejor, porque ni el máster ni los jugadores se lanzarán a buscar en el manual qué tienen que hacer, interrumpiendo el flujo del juego. Y no queremos eso. No, lo que queremos es que los jugadores se sientan cómodos y sigan adelante con su aventura, sigan inmersos en el mundo de juego y concentrados en vencer a los malos, encontrar al tesoro y salvar a la princesa o lo que sea que hagan los héroes hoy en día.

Sí, da un poco de pena, descartar una idea que parecía prometedora pero mi trabajo como diseñador de juego no es hacer felices a las ideas del campo, sino proporcionar la mejor experiencia de juego a mis jugadores. Y eso es lo que desde el diseño minimalista, pretendo hacer.

Publicado en sabiduría, simplicidad

Minimalismo y meta-minimalismo

¿Perdone _monsieur_? ¿Meta-minimalismo?

Una de las conversaciones, verdaderas conversaciones, en la comunidad mnmlism de g+ surge en torno a un comentario sobre cómo todos los blogs minimalistas se parecen y repiten hasta el aburrimiento los mismos temas y las mismas conclusiones:

* meditación
* desconectarse de facebook
* reducir posesiones
* pseudo-sicología (!?)

No voy a responder aquí al comentario porque ya lo hice en su momento. En vez de eso dejadme compartir una reflexión que me surgió en torno a la conversación que se desencadenó.

## Creo que el meta-minimalismo está agotado.

Dejadme definir el meta-minimalismo como la reflexión en torno al minimalismo vital. Lo mismo que la meta-física sería algo así como la reflexión sobre las esencias de la naturaleza, el meta-minimalismo sería descubrir cuál es la esencia del minimalismo.

Creo que se están acabando los sitios para repetir lo que otros minimalistas han dicho antes. Ahora, quien quiera aportar algo sobre la esencia del minimalismo debe pararse a pensar, y mucho. Las intuiciones básicas, las experiencias cortas y los experimentos tuvieron su hora, pero ya no más.

Entendedme que no digo que el minimalismo esté muerto; ni tampoco que no quede nada sobre qué reflexionar, sino que es hora de dejarse de superficialidades, de que se ha acabado el combustible al coche y hay que volver a echarle gasolina. Quizás haya que dejar de llenar Internet de páginas en blanco con posts como este:

## Post minimalist nº3456.8

Blah, blah, perdemos mucho el tiempo en blah, blah, blah

Todo el mundo hace blah, blah, blah

Pero todo el mundo no es feliz blah, blah; blah, blah

Haz esto: [Insertar cosa extravagante pero minimalista]

Lo ha hecho esté [gurú](http:):)enlace-al-guru-minimalista-que-se-esta-haciendo-famoso.USA)

A mí me ha ido bien

O si no lo haces, bueno no tienes por qué hacerlo

Pero no serás _guay_

Oye, pero no te sientas obligado

Y quizás sea momento de hacer cosas de verdad.

No sé, no te sientas obligado =)

## La hora del minimalismo aplicado

Sin embargo ha llegado la hora para los que usamos el minimalismo como herramienta. Ahora debemos poner las lecciones aprendidas a trabajar. Lo mismo que la reflexión filosófica llevó a la física y ésta a la ingeniería, estamos en el momento oportuno para empezar a recoger los frutos de lo que hemos estado sembrando. ¿Eres artista? Incorpora el minimalismo a tu arte, sino en la forma o en el contenido, por lo menos sí para concentrarte en tu vocación y nada más. ¿Eres profesor? ¿Puede el minimalismo cambiar la manera en qué das las clases? ¿Cómo? ¿Eres… ?

Pues eso, toma esta herramienta y pon tu vida en marcha.

Ha llegado la hora.

CC -by James Withesmith
CC -by James Withesmith

Publicado en sabiduría, simplicidad

Nunca compras, siempre alquilas

Desde hace tiempo calculo los costes de mis compras como un alquiler. Por ejemplo si un ordenador me costó 1000 € y me dura 5 años, eso supone 200 € por año y unos 16 € al mes. Evidentemente entre más me duren, menor *alquiler* he tenido que pagar por mes. De durarme 10 años — harto difícil– la renta mensual bajaría a 8 €. Si soy de los que cambian de ordenador cada año, el lujazo me costaría unos 83 € por mes.

Últimamente me he dado cuenta de que todo lo que compramos es un alquiler. Si lo piensas muy pocas cosas son nuestras *para siempre*, como mucho para el resto de nuestra vida, y la mayoría ni eso. Las máquinas tienen una vida mucho más corta que cualquier ser humano. Trata de buscar un coche matriculado en 1970, o una calculadora; encontrarás muy pocos ejemplos y seguramente no funcionarán demasiado bien.

El cuento viene a que nos engañamos si creemos que *comprar* significa adquirir algo de forma que se haga nuestro. No, ningún objeto nos hará crecer, mejorar o nos hará felices. Pero aún lo hiciera, sólo duraría su tiempo, que casi siempre será menor que el nuestro.

Para hacernos más grandes, nuestra única alternativas es hacernos pequeños y recibir amor, para también darlo. Para crecer como personas lo único seguro es la disciplina: aprenderla y practicarla. Y en cuanto a la felicidad, ésta es un arte que se practica, no una estrella que se alcanza, y menos un producto que pueda comprarse.

Quizás sea bueno que te separes emocionalmente de tus cosas ahora. Al fin y al cabo, las llevarás a la basura.