Publicado en poesía

Disco dorado, tanka

disco dorado
arrancado del polvo
de ocres y rojos
brillos maravillosos
ojos aprendices

Mucho antes de aprender el valor del dinero me gustaba tratar las pequeñas monedas como obritas de arte, y gozar nada más con sus brillos, como lo hubiera hecho un mono o, en mis cuentos, un ratón. Hoy, aprovecho este recuerdo para crear mi primer tanka, una forma de poesía japonesa parecida al haikú (o haiku, a gustos).

Publicado en haibun, haiku, Literatura Juvenil

Quiere comernos, haibun

Os acordaréis del andén 9 ¾ de Harry Potter, del armario que lleva a Narnia o del pasadizo secreto de la casa de tus abuelos. Yo, desde luego, me acuerdo de este último porque era real; —lástima que derribaran la casa tradicional-caótica para construir un edificio en estilo contemporáneo-aburrido y no pueda demostrarlo. (Siempre es más difícil encontrar la magia en los edificios modernos, porque a los duendes no les gustan mucho).

Vale, pues a lo que voy es que en un parque cerca de mi casa hay muchos espíritus tragones que se colaron en el mundo aburrido en forma de patas de banco. Se alimentan de agujeros de imaginación, como ellos lo llaman, o más bien de abundancia de datos innecesarios y faltas de sonrisas. Antes, —en aquellos tiempos cuando los niños eran niños y el invierno, invierno, —estos sonrisas-gordas eran muy raros, pero ahora se están multiplicando, abriéndose paso desde su hogar ancestral, El bosque de las diez mil secoyas diminutas, hasta aquí. Si te los encuentras no tengas miedo, lo peor que te puede pasar es que te pierdas en su mundo y cuando descubras a Nutria-Amistosa, descubrirás que eso no es nada malo.

quiere comernos
el espíritu tragón
sonrisa-gorda

Nota: algún día, pronto, tengo que escribir un cuento sobre Nutria-Amistosa.

Publicado en Ficción Interactiva, Librojuego

El juego epistolar: reflexiones

Un año antes escribí una entrada en este blog en el que os llamaba a participar en un juego epistolar. Recordemos que es un juego parecido a un juego de rol o a un libro-juego solo que a distancia, por carta, email, mensaje o señales de humo, entre un narrador/director de juego y un lector/jugador. Básicamente la idea era escribir un fragmento y dejar que el jugador escogiera una acción de entre algunas opciones: una especie de ficción interactiva privada. Déjame contarte como ha ido.

Reclutando

El poder de convocatoria de este blog ha demostrado ser cero a este respecto. Es poco sorprendente debido a que lo dejé tras muy pocas entradas. Sin embargo fue mucho más fácil encontrar un recluta entre los amigos que ya conocía. Otro que, como yo, le gusta la literatura y fantasía. Lo divertido fue que ambos solo compartimos el idioma inglés y como segundo idioma, lo cual supuso un desafío. Vamos una cosa es leer a Shakespeare (a Dickens en realidad) y otra muy distinta escribir como él (o como Joe Dever, a poner un héroe de mi infancia: —la foto es de uno de sus libros). Así que sí, ha sido duro, pero bueno es un juego y no una obra para ser publicada, así que no había miedo.

Planes y realidades

Tenía previsto una aventura muy difícil comparada con los librojuegos que leí de adolescente. Pero mi lector resultó ser un tipo muy avezado en estas lides. El plan era tener muchas pequeñas historias con finales rápidos (y trágicos) pero se convirtió en una historia larga y deliciosamente caótica.

Mi lector poco a poco fue tomando también el papel de escritor, escribiendo los propios diálogos de su personaje, sus pensamientos y emociones al tiempo que sugería cambios en la historia. Si a eso le añadidos que soy un cabra escribiendo, que corro de un lado a otro como si jugara a tener doce años, pues el resultado no podía ser sino un previsible caos; si me perdonáis la contradicción. Pero un caos muy divertido.

El resultado no puede ser publicado. No hay nada parecido a una estructura, y el final se lo dimos por consenso más que como una manera a dar fin a una narrativa. Más o menos como suelen terminar la mayoría de las aventuras en los juegos de rol. Pero ese no era el objetivo desde el principio. Supongo que podría editarlo, re-escribirlo o incluso usarlo de germen para alguna cosa, pero sinceramente carezco de habilidad para escribir ficción en inglés más que a nivel mediocre y eso con esfuerzo. Y si tengo que esforzarme tanto que sea en algo que valga la pena.

Con todo ha sido un experimento muy divertido que me gustaría volver a repetir. A poder ser en español, que siempre me resultará más fácil. Yo os emplazo a que intentéis lo mismo, escribe con alguien un juego epistolar que resulte divertido; guiño, guiño, codazo, codazo.

Publicado en literatura

El Juego del Escritor

1 Introducción

Encontré mi primer libro-juego, los de “Elige tu propia aventura”, en 1983, supongo; aprendí a jugar a rol en 1990, con la primera edición en español de RuneQuest. Los juegos de rol me acompañaron durante toda la década de los noventa, pero desde el dos mil tanto yo como mis amigos nos hicimos mayores. Si yo tenía tiempo, ellos no; si ellos tenían tiempo yo no. Aún así me las he ido arreglando para jugar alguna que otra partida suelta pero para ser sincero cuando digo que juego a rol hablo más de un recuerdo y de un deseo que de una realidad.

Al mismo tiempo me he consagrado cada vez más a la escritura. Casi no existe un día en que no escriba algo. Llevo cuatro blogs -con diversa frecuencia- y siempre tengo alguna novela en el tintero, incluidas un par de ellas terminadas.

No me entendáis mal, escribir es maravilloso, pero le echo en falta eso algo mágico de los dados y de la posibilidad de ver en directo la reacción de los otros jugadores que son tanto tu público como tus editores y tus co-creadores. Sin embargo sigo sin tener posibilidad de jugar con regularidad al rol. ¿Se puede hacer algo?

1.1 Inspiraciones

Un día me llegó la inspiración de juntar ambos mundos, la literatura y el juego, pero sin que ninguno de ellas perdiera su esencia, su propia felicidad. Recordé las tardes que había pasado jugando a Mythic Role-playing-un sistema de juego que permite jugar en solitario merced a una serie de tablas que funcionan inspirando tu subconsciente. Me acordé también de una serie de partidas que jugué por correo: éstas son la base principal del Juego del Escritor. Por último puse también en consideración todo lo aprendido jugando en foros y por qué casi siempre no funcionaban muy bien.

Con todo esta experiencia detrás me he lanzado a crear algo nuevo. No es un juego de rol tradicional; tampoco se asemeja a la nueva hornada de juegos de rol independientes patrocinada por The forge; no es un sistema para jugar por correo otros juegos de rol, ni intenta sustituir al Máster, ni siquiera es estrictamente hablando un juego en solitario -aunque puede jugarse de esa manera.

1.2 ¿Qué es?

El proceso de juego es el siguiente. Tenemos dos jugadores: una escritora (por claridad voy siempre a referirme a Escritora en femenino y a Editor en masculino. Sin embargo, no debería ser necesario decir que ambos roles pueden desempeñarse por personas de cualquier género) y un editor. La escritora escribe el borrador de una escena; un mini-capítulo si lo quieres ver así de entre cien y quinientas palabras.

El editor corrige entonces el borrador. Primero que nada determina si los sucesos ocurrieron tal y como describe el borrador. Digamos, por ejemplo, que el escritor ha escrito: “Los piratas persiguieron a Juan, pero éste les dejó atrás”. El editor tiene ahora que valorar la probabilidad de ese evento. Para ello comprueba que el personaje Juan Piegato es “veloz” mientras que de los piratas nada se dice en sus notas sobre su velocidad. Analiza también el contexto de la escena que no indica nada que pueda perjudicar o favorecer la huída. Por último tiene en cuenta el género: es una historia de aventuras. Con toda esto determina que el evento es “probable”; eso significa que si saca un 4 o menos en el dado el suceso habrá ocurrido tal y como lo describe el escritor. De sacar un 5 habrá alguna pequeña variación (consigue escapar pero quizás con alguna herida o perdiendo alguna cosa); con un 6 no habrá conseguido escapar.

Una vez el borrador está corregido, el editor se lo devuelve a la escritora acompañado de dos o más salidas, escenas alternativas: “Juan Piegato vuelve a su barco” o “Juan Piegato busca el tesoro”, que la escritora desarrollará y así sucesivamente hasta que la historia llegue a su fin.

Esta es la esencia de “El Juego del Escritor” y todo lo demás, como diría Hillel, es comentario.

3 El reglamento

Bueno hasta aquí la introducción. El reglamento completo son unas quince páginas con letra hermosa y el índice incluído. No es mucho, pero quizás demasiado para la entrada de un blog, por lo que he preferido ofrecerlas un pdf para que puedas imprimirlo o leerlo en un tablet o en cualquier otro dispositivo.

Así que sin más dilación, aquí esta la descarga

Publicado en literatura

Los chicos de diciembre: una lectura amable

O una aproximación al conflicto.

Hace unos días terminé la lectura de “Los chicos de diciembre” de Ediciones SM, un clásico de la literatura juvenil australiana. Me dejó con una sonrisa de satisfacción, porque es de esas obras que me reafirman mi convicción de que la literatura juvenil es un marco idóneo para la reflexión seria y no mero entretenimiento.

Michael Noonan despliega en una divertida novela episódica el tema del conflicto con agudeza de filósofo. Tema, que en la película del mismo nombre se vuelve a plantear pero con perspectivas y conclusiones sutilmente distintas.

¿Pero de qué va?

Australia, años 30. Cinco chicos de orfanato, van a pasar el verano acogidos en casa de una excéntrica pareja. Allí se lo pasan de lo lindo en un pueblo marinero lleno de gente de lo más pintoresca que no han sabido superar la depresión del 29. Todo marcha muy bien hasta que se enteran de un tremendo secreto Sinmiedo, un antiguo motorista de exhibición, deportista y capataz quiere adoptar a uno, y sólo a uno de ellos. Desde entonces se desata una competición por ser el elegido.

Alerta: Desvelo el final

Quien desee ver la película o leer el libro, haría bien en para ahora. Porque no puedo comparar ambas, ni hablar de como ambas versiones tratan el tema del conflicto sin desvelar el final.

La novela avanza con una sutil mezcla de conflicto, humor y reflexión que recuerda a “Doctor en Alaska”, hasta un desenlace tremebundo. Después de tanta pelea, después de tantos enfados y sospecha, resulta que la supuesta adopción, sólo fue un pensamiento pasajero.

En la película el conflicto es más sutil, la competencia es menos feroz y acaba de forma heroica. Aquí la oferta de adopción se mantiene hasta al final, pero el afortunado acaba decidiendo que tiene ya una especie de familia: los mismos chicos de diciembre.

Dos perspectivas ante el conflicto.

Voy a despreciar la pregunta de si es mejor el libro o la película. Quédese para quien tenga más tiempo. Lo que me interesa son las dos perspectivas ante el conflicto. En la novela, no son sólo los niños, es todo el pueblo el que se debate en un conflicto permanente que no han sabido afrontar. Desde el pescador que necesita una suerte de Moby Dick, reencarnada en un mero, hasta el general retirado que rodea su casa de alambre de espino y se imagina que el pueblo es un campamento enemigo; desde el hombre que vive en la obsesión de construirse un barco hasta el político venido a menos que escribe en el jardín de su casa “No hay justicia”, todos los habitantes, estan enganchados a una lucha consigo mismos.

En la novela triunfan los protagonistas no tanto por superar la dificultad en sí misma, sino en afrontarla. Ellos, los cinco muchachos, y algún personaje más, triunfan precisamente porque, al afrontar la pelea, crecen. Las penurias se ven despojadas de romanticismo y gloria; incluso la violencia y el odio, aunque simbólico y contenido, se muestran sin enmascararlas, tan feas como son. Pero, y casi por eso mismo, el triunfo es tanto afrontar la adversidad y las propias miserias y usarlas de trampolín para crecer.

En la película la propuesta es mucho más heroica en el sentido clásico. Los héroes crecen con el conflicto y lo superan. Lo único es que al final, el muchacho que iba a ser adoptado es, singularmente, lúcido para apreciar lo que ya tenía antes.

En pocas palabras, ¿qué podemos sacar de aquí?

Que el conflicto da asco.

Que el conflicto saca lo mejor y lo peor de nosotros.

Que crecer, que madurar es afrontar los propios conflictos. Afrontarlos es ya, por sí mismo un triunfo.

Que hay gentes tan débiles que necesitan un oponente eterno ante quien enfrentarse.

Que antes de “aceptar un premio” hay que ponderar primero si tenemos que renunciar a algo que queremos más.

Y esto es todo, espero que este pequeño artículo os haga pensar un poco y quizás ir a leer el libro. Búscalo en una buena biblioteca o date una vuelta por tu librería. También puedes ver esta crítica de Javier Munguía