El Blog de Miguel de Luis Espinosa

¿Cómo sé qué he adquirido un hábito?

Una vez me comentaron que bastaban quince días para la adquisición de los hábitos. Estaba de monitor en un campamento de verano con niños, de los que se llama, o llamaba, en riesgo de exclusión social, en vulgo, que las cosas en casa iban mal, y me trataban de motivar para que los niños se limpiaran los dientes. Lo que está muy bien, dicho sea de paso, pero francamente, la cosa se me antojaba demasiado optimista. Sobre todo porque a mí mismo, y con una madre constantemente recordándomelo, me costó bastante más tiempo.

No voy a jugar a sicólogo, pero me parece que todo va a depender de las circunstancias y deseos de cada uno. No es lo mismo desarrollar el hábito de escribir todos los días, si uno es escritor profesional, aficionado, si está en camino de serlo o si simplemente intenta dar el pego.

En el primer caso, quince días sobran, en el segundo bastan, al tercero le costará bastante más y en cuanto al cuarto, más le vale no lograrlo.

Quizás por eso deberíamos tomar el tiempo, esos quince días de los que me hablaron, el mes que he leído en Zen to Done1

o incluso el año que descubrí en algún blog2, solamente coma una referencia, como una llamada a revisar si, en realidad, hemos adquirido el hábito o no.

Criterios para ver si tenemos el hábito

  1. Frecuencia: ¿lo haces con la frecuencia comprometida? Si te desvías más de un 70%, problema…
  2. ¿Cómo te sientes?: Si lo único que te mueve es la fuerza de voluntad y la motivación externa. Si no corres por el placer de correr, no escribes por el placer de escribir, no estudias por el placer de aprender, etc, problema…
  3. ¿Cómo lo haces?: Si no hay intensidad, si lo haces pero «rapidito», si solo estás esperando el momento de dejarlo, problema…
  4. ¿Cómo te sientes antes y después? Si te tienes que empujara para hacerlo, si lo vas dejando para el final, si después te sientes culpable, o triste, o que estás perdiendo el tiempo, problema…
  5. ¿Es automático?: ¿Lo haces sin pensar, o tienes que recordártelo?

Si las preguntas anteriores te hacen pensar que el hábito no está consolidado, sonríe, no te culpes de nada y busca soluciones. Sobre todo, intenta que el hábito no sea un «polizón» en tu vida, sino que tenga sentido en ella. Y sobre todo, no es una carrera. Aunque no sea perfecto, cada día haciendo un hábito nuevo es una pequeña victoria, un ladrillo más en la casa que te estás construyendo para toda la vida.


1. Zen to Done, Resumen Extenso
2. Creo que fue en Homo Minimus, pero podría estar equivocado.


Todos los archivos »

Los hábitos del entorno

Durante mucho tiempo he creído que podemos hacer muy poco por los hábitos de nuestro entorno. En otras palabras tenemos, más o menos, el control sobre nuestras propias acciones: de suerte que con voluntad y la técnica adecuada podemos ir eliminando hábitos desfavorables y adquirir hábitos mejores. Sin embargo, no tenemos el control sobre las acciones de otras personas, por lo que, salvo que seamos educadores o terapeutas o algo por el estilo, no hay mucho que podamos hacer a ese respecto.

O eso pensaba.

Pero luego me he ido dado cuenta de una cosa: los hábitos forman parte de los vínculos entre la personas. No he hecho nada que se parezca a un experimento científico, pero considerad un momento mi conjetura. Digamos que empiezo a entrar en twitter menos de tres veces al día, por poner algo. Lo lógico es que yo twitee menos y apareciendo menos en twitter genere menos respuestas. Supongamos que me dedico a ver la tele por las tardes, ese tiempo lo quito del necesario para relacionarme con mi familia o escribir en este blog. Como resultado mi familia se relaciona menos conmigo o recibo menos comentarios de vosotros. O digamos que soy un estudiante y dedico tiempo a estudiar más y mejor. Los buenos resultados favorecerán que mis hermanos pequeños hagan lo mismo, no solo por un ejemplo mimético, sino porque se dan cuenta de que funciona.

Hoy me encuentro frecuentemente con la bandeja de entrada de correo en blanco. Como resultado tengo más tranquilidad y sé que no necesito comprobar el correo a cada momento. Aquí no viene tanto como resultado de la relación inter-personal, sino más bien de mi relación con el entorno. Al ir borrando suscripciones a un sinfín de listas de correos y notificaciones varias, me he quedado solo con lo esencial. En cierta manera he «convencido» al correo electrónico para que sea menos _plasta_ conmigo. O digamos otra cosa: si creo el hábito de comer dulces engordaré, el mundo me tratará como gordo y esperará que me gusten los dulces, y me los ofrecerán más, con lo que engordaré más. Si por otro lado me creo fama de que no me gusta gastar dinero –por poner otro ejemplo– la _gente_ irá dejando de ofrecerme comprar cosas raras.

Bueno, pues hasta aquí mi conjetura. Pensadla un poco y ved si la podéis desarrollar.


Todos los archivos »

Un gesto simbólico

El primer paso no sirve para nada. El primer paso es solo un símbolo. El primer paso es todo.

¿Cuántas veces estás intentando hacer ejercicio y lo dejas? ¿Cuántas veces dejas para luego escribir tu novela soñada? ¿Cuántas veces mandas tus sueños al país de nunca jamás? ¿Cuántas veces estás quieto bajo tu mantita esperando que te proteja de los zombies de las películas?

Mientras la vida sigue viviendo sola

Todo (re)nace con un gesto

Un paso, el primer paso es solo un gesto, solo un símbolo, una pura nada. Es como la cruz en el cruce de caminos, un trapo como la bandera, una sonrisa que desaparece en un latido, una sombra, la céntesima de la salida, a cien metros eternos de la meta.

Los símbolos, los gestos son ridículos, ineficacies, no sirven para nada. Antes de correr un minuto estabas tan gordo como ahora. Antes de estudiar una pregunta ibas a sacar la misma nota que ahora.

El símbolo es tan real como la magia.

Y luego desaparece, y se ha ido y ya no está. Y puedes reirte de tí mismo. Porque no, no ha servido para nada.

Lo extraño, lo inesperado, aparece después, quizás al día siguiente, quizás en el ahora mismo; que después de escribir una palabra, correr un minuto, estudiar una pregunta o sonreír un segundo, después de esa nada, viene otro palabra, otro minuto, otra pregunta y otro segundo y entonces, por pura magia, escribes, corres, estudias, sonríes y renacen tus sueños

Un símbolo

Una nada

Tan pequeña que no puedas temer

Ahora

Sí, ahora

Una palabra

Estudia una pregunta

Sonríe

Da un segundo de vida a tu sueño

Quizás sea el comienzo de una nueva esperanza

Foto CC -by Eugene Beckes


Todos los archivos »

Treta procrastinadora artera y malvada

Tengo otra treta artera y malvada que enseña a emplear la procrastinación en tu beneficio. Esto es, por supuesto, solo con fines educacionales, guiño, guiño, en absoluto querrás emplearlo sobre ti mismo o sobre otro.

Imagina que tienes un pequeño defecto. Digamos visitar páginas web mientras deberías estar trabajando. O comer dulces en vez de mandarinas. Estas luchando contra los dulces, y los dulces van ganando por goleada. Sí, te resistes un poco, para que no se diga, que han ganado sin lucha.

El truquito artero y malvado es decirte a ti mismo que, sí, ya te comerás ese donut, pero “más tarde”, “un poquito más tarde”, “cuando tenga tiempo”, “quizás mañana” y cosas así.

A mí me funciona.

Foto Good morning to you CC -by Tony Fischer


Todos los archivos »

Porque estaba ahí

* ¿Cuántas veces has comido algo porque «estaba ahí»?

* ¿Cuántas veces has comprado algo porque «estaba ahí»?

## ¿Por ejemplo?

* ¿La máquina de café?

* ¿La máquina que vende comida basura?
» Sigue »


Todos los archivos »

Hábitos de estudio: mochilas, cuadernos, lápices…

Hay un hábito de estudio que debes cuidar. Si no el resultado serán las carreras por las mañanas y algún que otro despiste. Que lo de Nobita es muy divertido en la tele, pero no cuando le pasa a uno mismo. ¿Qué hiciste los deberes pero los dejaste en tu casa? Bueno, siempre puedes intentar convencer a tu profesor, al mismo al que intentan engañar todos los días… y lo sabe. ¿Qué te dejaste el lápiz? Bueno puedes pedir uno, pero hacerlo todos los días da un poco de vergüenza.

¿Cómo evitarlo?

Con el hábito de dejar las cosas preparadas la noche anterior. Si es posible justo después de hacer los deberes. Tan pronto hayas terminado, prepara la mochila, revísala, ciérrala y ya tienes el resto de la tarde para dejar de pensar en profesores. Si lo dejas para la mañana puede ser que lo hagas muy bien, pero puede ser que te despiertes tarde, o medio zombi, o que tu hermano, padre, madre y/o demás familia te retrase. Y entonces vienen las carreras, el meter los cuadernos mal hasta que arrugan, los estuches abiertos para que los rotuladores sean libres y manchen todo lo manchable y, además, te despistes.

¿Qué hay que comprobar?

No puedo hacer una lista de comprobación para todos los casos del mundo. Este blog lo lee gente de España, México, Colombia, Argentina… y no me puedo saber todas las necesidades de todos los alumnos. Así que yo te hago una lista, pero tú te haces la tuya propia, según lo que veas necesario. Y también, si luego cambias de opinión, la cambias.

Bueno, ahí va la mía:

Lista de comprobación para ir al colegio

Adquiriendo el hábito

Ya escribí un artículo sobre como adquirir hábitos de estudio. Puedes mirarlo, pero este en particular es muy fácil de conseguir. Te recomiendo que te hagas una lista, puede ser la mía u otra que te parezca mejor y la pones en un sitio visible.

También pones 15 círculos en esa lista; cada día que prepares la mochila justo después de hacer los deberes pon una equis en cada círculo (o táchalo, o ponle una corona o hazte un poema a tu gran fuerza de voluntad, o…). Cuando tengas esos 15 círculos tachados ya sabes que tienes el hábito, ahora sólo hace falta dejar que la inercia haga su trabajo.

Felicidades, habrás adquirido un hábito para toda tu vida y podrás reirte, un poquito, cuando tus padres corran por toda la casa buscando no sé qué papel que tenían que llevar…


Todos los archivos »

A la primera oportunidad

Lo dije hace poco y lo repito ahora. Cuando estás adquiriendo un nuevo hábito aprovecha la primera oportunidad que tengas. No lo dejes para luego, no lo dejes para la hora perfecta. Si quieres escribir, escribe; si quieres estudiar, estudia; si vas a hacer deporte, sólo hazlo.

El primer paso es simplemente hacerlo. La primera línea siempre sale mal. Da igual. El éxito al principio es intentarlo.

El segundo nivel es mejorarlo. Y, créeme, no importa lo bien o lo mal que creas que te sale cuando empiezas, mejorarás muy rápido, cuando te propongas mejorar. Lo único que puedes dejar para luego es la perfección. Lo que urge ahora es hacerlo, sólo hacerlo y nada más.

Apaga y empieza

Ahora empieza. Apaga esto y empieza. No comentes, no compartas este post. Apaga y empieza


Todos los archivos »

Inercia

Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él –Primera Ley de Isaac Newton o Ley de la Inercia

Deportistas y empollones

Hay algo que tienen en común deportistas y empollones: el deporte o los estudios les «cuesta» menos que a los demás. Tienen también que esforzarse, es cierto, pero al gordito el deporte se le hace un mundo. A quien va mal en los estudios también le parece que aquello es insoportable, demasiado para él.

el poder de la inercia

Es el poder de la inercia, que hace que si has estudiado bien el día anterior, el segundo día te será más fácil, y el tercero más fácil. Sí, el esfuerzo seguirá ahí, pero en tu mente te costará menos. Lo mismo pasa con el deporte, cada día que sigas adelante te costará un poco menos e incluso puede que te acabe gustando.

La mala noticia es que es difícil empezar: empieza por poco

La buena noticia es que es fácil seguir: sigue


Todos los archivos »

Cómo adquirir el hábito de estudio

Ya te lo dije en mi artículo anterior: tener hábito de estudio significa sacar mejores notas con el mismo esfuerzo. Y eso es una buena noticia para los que tengan un buen hábito de estudio, pero, ¿qué pasa si no tienes hábito de estudio? o, y esto es lo normal, ¿qué pasa si tus hábitos de estudios son malos? Pues que hay que adquirirlos o mejorarlos

Asumiendo la responsabilidad

En los primeros cursos, en primaria sobre todo, tener buenos hábitos de estudio depende de los padres. Son niños pequeños y son así, pero según avanzan en primaria y, desde luego cuando comienzan en secundaria, la responsabilidad tiene que cambiar. En secundaria, desde primero, tienes que saber que tú eres el principal responsable de tu vida. Está bien que te ayuden tus padres y está bien también que escuches los consejos de la gente que te quiere y sabe más que tú, pero al final eres tú quien suspende o aprueba. Si quieres triunfar, si quieres que tu vida valga la pena, debes aceptar esa responsabilidad. Hazlo ahora, dilo, aunque sea en silencio: Yo, [tu-nombre] soy el[la] responsable de mis estudios.

De uno en uno

Los hábitos se adquieren de uno en uno. Hay mucha gente que, cuando llega el año nuevo, quieren aprender inglés, ir al gimnasio, ver menos la tele, hacer dieta y aprender a pintar óleos; todo a la vez. Después de un mes ya han fracasado en la mitad, después de dos, no les queda nada y, están peor que antes, porque encima se piensan que no pueden mejorar. Lo que pasa es que adquirir nuevos hábitos cuesta porque tienes que quitarte los anteriores.

Lo mejor, un solo hábito

Todos tenemos hábitos y para adquirir hábitos buenos tenemos que quitarnos hábitos malos. Por ejemplo, para salir a correr todos los días habrá que quitarse el hábito de estar viendo todo el día la tele. Y quitarse un hábito cuesta. Por eso lo mejor es centrarse en un solo hábito. No intentes ser el estudiante perfecto de golpe. Ve poco a poco, pero empieza ya. Escoge un hábito de estudio, algo en lo que sepas que vas mal y mejorálo, o si no tienes ningún hábito de estudio, empieza estudiando todos los días a la misma hora, durante media hora.

¡Pero es que estoy de vacaciones!

Si todavía estás de vacaciones, felicidades. Ahora, ¿por qué no aprovechas para aprender lo que más te gusta? Si te entusiasma el fútbol, hay libros de fútbol que puedes estudiar, para aprender los trucos o saber como entrenar mejor. Si te gusta escribir, todavía hay más libros. O estudia tu asignatura favorita, para ir adelantando, si ya tienes los libros.

Si adquirir o mejorar un hábito es difícil, ¿por qué esperar a que comience el curso?

A poquitos

Hay una técnica que se llama kaizen que consiste en ir mejorando poco a poco, pero todos los días. El kaizen se pensó para las fábricas, pero se puede usar también para la vida personal y creo que funciona mejor para las personas que para las fábricas.

A mí me ha ayudado mucho

El primer día estudia tan poco como quieras, aunque parezca ridículo. Pongamos quince minutos, o incluso cinco (bueno, después de haber hecho los deberes ya si no estás de vacaciones). Luego vas aumentando poco a poco.

Estás construyendo este hábito para el resto de tu vida

Puede parecer tonto, pero este hábito lo estás construyendo para el resto de tu vida de tu estudiante, e incluso te ayudará en el trabajo. Lo importante ahora es que no fracases, sino que triunfes. Incluso, si tus notas han sido regulares o peores, no te preocupes por las notas ahora. Habla con tus padres, enseñáles este artículo o, si quieres, les puedes dejar mi correo miguel @ sabiavida . com (pero sin espacios) y yo se los explico. Ahora no se trata de sacar buenas notas rápido, porque si han sido malas tardarás tiempo en convertirlas en buena. Ahora se trata de que hagas lo necesario para mejorar.

Un mes para el triunfo

Date un mes. Durante ese mes concéntrate en tu hábito. Si tu hábito es simplemente estudiar todos los días, concéntrate en ese hábito nada más. Una vez que ha pasado el mes, si has triunfado, ya puedes pensar en otros hábitos, como hacer deporte todos los días o comer más sano. Pero ni un segundo antes

Algunos métodos

  1. Escribe el hábito que quieres conseguir.

    Sé específico, pon exactamente lo que quieres hacer, ni más ni menos. Pon por ejemplo: «Voy a estudiar todos los días, al menos media hora»

  2. Comparte tus objetivos

    Díselo a todo el mundo, entre más gente, mejor: tus padres, tus amigos, tus profesores, tus tíos, tus abuelos entre más personas, mejor.

  3. Comparte lo que haces cada día.
    Durante ese mes para el triunfo comparte también tus progresos. Dile a tus padres: hoy estudié tanto tiempo, por ejemplo. O díselo a un amigo, a uno de verdad, en quien confíes

  4. A la primera oportunidad.

    A mí me ha funcionado muy bien hacer las cosas buenas pronto, a la primera oportunidad. Me refiero a hacer deporte, que siempre me ha costado mucho, por eso no me doy la posibilidad de fracasar. Tengo que hacer deporte todos los días, es por salud, y lo hago a la primera oportunidad que tenga; no voy a esperar a «la hora perfecta» y que luego llegue una visita o se ponga a llover.

  5. No hagas las reglas más difíciles de lo que son.

    Por ejemplo, si el hábito que quieres conseguir es estudiar todos los días media hora, no pienses que es un fracaso si te concentraste poco esa media hora. Vale, no está muy bien, pero ese es otro hábito. Recuerda, deja un mes para adquirir el primer hábito y luego, al mes siguiente, ya irás mejorando los fallos. Esto es para toda tu vida.

  6. No esperes a que todo sea perfecto.
    Hazlo y ya está. Esto es no hace falta tener el mejor material escolar. ¿Qué ayuda? Pues sí, pero primero ponte a trabajar. ¿Qué ahora mismo estás en un apartamento pequeño con tus hermanos, los primos y un gato? Pues hay sitios mejores para estudiar, pero no esperes a tener el sitio perfecto, buscar una esquina tranquila, aunque sea bajo un árbol y estudia allí.

  7. Muy importante: premiáte
    Está muy bien cuando otras personas nos digan que lo estamos haciendo bien. Los padres suelen hacer eso con los niños, pero lo van diciendo menos cuando se hacen mayores, y es lo normal. No te van a hacer mimitos toda la vida. Tampoco la gente va a celebrar una fiesta en tu honor porque hoy hayas estudiado. Y aunque a veces te feliciten por esas cosas -y algunos lo harán- no puedes contar con ello.
    Por eso yo también me premio a mí mismo. Me pongo canciones para animarme y me digo lo bien que lo he hecho. A veces hasta me auto-regalo algo. Te propongo que hagas lo mismo; no tienes que decírselo a nadie, ni comprarte nada, basta con que te digas en tu corazón que lo has hecho muy bien. O que hagas una pequeña ceremonia de triunfo, como cuando los futbolistas meten un gol, pero menos exagerado. O como cuando bates un recórd en un juego. Con eso suele bastar.
    ¿Parece una tontería? Sí ¿Funciona? Pues también. Y bueno, es gratis, así que, ¿por qué no lo pruebas?

Y en el próximo…

En el próximo artículo de esta serie vamos a hablar de la concentración en el estudio. ¡Nos vemos!

Foto CC -by Cris Smith


Todos los archivos »

Hábito de Estudio

¿Hábito de estudio = buenas notas?

Puede que hayas escuchado alguna vez esta expresión: hábito de estudio. Se supone que los que tienen hábito de estudio sacan buenas notas, y los que no tienen hábito de estudio malas. Bueno, a veces no siempre es así. Todos conocemos el típico listo/a que aprueba sin estudiar. Bueno, en primaria y quizás un poco en secundaria, alguna asignatura fácil, pero cada vez le cuesta más. Y cuando no pueda se dará cuenta de que ni sabe estudiar bien ni tiene el famoso hábito de estudio.

¿Qué es el hábito de estudio? Hábito es habitual, donde

«habitas», lo que haces habitualmente, todos los días, o casi. El hábito de estudio no sería otra cosa que estudiar casi todos los días, por lo menos cuando no estás de vacaciones. Quien no lo hace así, no tiene hábito de estudio y punto, me ahorras las excusas, muchas-gracias.

» Sigue »


Todos los archivos »