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Siete: Lo que te impide aprender

Fotografía de un desfiladero que ilustra Lo que te Impide Aprender
Cortesía Little Visuals

Solo hay dos enemigos: la muerte y el miedo. La muerte solo existe una vez, y el miedo un millón de veces, así que en la práctica solo hay un enemigo, el miedo. El miedo, déjame que te lo repita, es lo único que te va a impedir aprender, es el único no-puedo que existe en un entorno mínimamente real.

Sí, ya sé que es imposible que viajes a Epsilon Eridani en la Estrella de Combate Galáctica. Sí, ya se que es imposible que saltes 34 metros en pértiga, o que aprendas mil idiomas; pero es que esos no son nuestros retos. Nuestros retos son mucho más humanos y tienen un enemigo mucho más humano todavía, el miedo, y, sobre todo el miedo a no poder.

¿No es irónico? ¿No es estúpido? Tengo miedo a intentar algo porque podría descubrir que no soy capaz de conseguirlo, pero resulta que ahora mismo, todavía, no lo he conseguido. Me ha pasado mil veces y, lo que es peor, me pasó hace muy poco, la semana pasada sin ir más lejos.

Resulta que me puse a crear mi primer theme de WordPress, el que ahora puedes ver en mi página www.migueldeluis.com y no sabía si iba a tener éxito, si iba a conseguir hacer un theme como quería. Y es que tampoco es tan fácil, me tuve que descargar WordPress, montar un servidor local via Xamp, y empezar a darle a la documentación, pelearme con el PHP y las funciones especiales de WordPress y en un par de ocasiones me sentí como un completo idiota: ¡Con lo fácil que es pillar un tema ya hecho y retocarlo un poquito. Eso es lo que había hecho siempre, eso es lo que tengo ahora mismo en SabiaVida. Pero había algo más profundo que eso y era el miedo al fracaso, no a fracasar en sí, sino en, por tomar prestada la acepción del inglés, por ser yo mismo un fracaso, al menos en lo que se refiere a las cosas de diseño web.

Casi olvidé que aprender te da super-poderes, que labor omnia vincit, que adquirir una habilidad es cosa de repetición, de trabajo y, no necesariamente de mucho. Porque, la verdad es que tampoco fue para tanto. Era solo miedo, miedo a descubrir que yo no iba a poder, que iba a ser menos que algunos otros, que había llegado a mi límite y me tenía que conformar con él. Y ante eso, aunque parezca raro, era más cómodo no intentarlo, quedarse sin saberlo, como el que no va al médico, no sea que me descubra algo.

Lo que me impide aprender no es más que un poco de ego, un poco de yo mismo que no quiere tener que pasar por el dolor de verse menospreciado, señalado como el recluta patoso y que por eso prefiere no intentarlo. Con lo del tema de WordPress ha ido todo muy bien; esto de la programación se me da, pero en otros ámbitos, sí que he sido el recluta patoso, ¿y sabes qué fue lo peor de todo? Que para conseguirlo tuve que intentarlo más veces que la mayoría. Y el miedo a esa estupidez, a esa nadería de ego, es quizás el peor obstáculo que te impide aprender.

Mándalo a la porra.

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Protocolos de Trabajo

## ¿Qué son?

Seguramente, alguna vez en las noticias relacionadas con un hospital te habrás encontrado con la expresión “el médico siguió el protocolo de…”. En la medicina moderna los protocolos tienen una importancia tremenda porque ofrecen una guía al personal médico que tiene que decidir muchas cosas a la vez y apremiado por el tiempo, sabiendo que si se equivocan alguien puede pasarlo muy mal o incluso morir. No es ninguna broma.

Un protocolo es, por tanto, una guía paso a paso para trabajar. Puedes, por ejemplo, decidir crear un protocolo para estudiar una lección o unidad didáctica, detallando los pasos que te gustaría seguir en una sesión de estudio perfecta. Eso sí, sin poner absolutamente nada innecesario, porque tampoco quieres perder el tiempo. ¿Qué prefieres decir? “Oh, he estudiado tanto” o “Me lo sé todo”. No sé tú, yo voto por la segunda opción.

Pero volvamos a nuestra sesión de estudio, ¿qué haríamos? Yo lo primero es explorar el tema. Los libros de textos de calidad decente tienen toda clase de pistas para aclararte de qué va el tema y que es lo más importante. Eso es lo que intentaría hacer en una exploración rápida. Después pasaría a subrayar, si me dejan, en el propio libro. A partir de aquí son opciones: si veo que no entiendo algo haría un esquema, un mapa mental o un resumen; si veo que se trata de recordar una serie de datos concretos –por ejemplo fechas o fórmulas– me centro en esos datos. Otros pasos que me gustaría dar al final es leer y repasar y evaluarme a mi mismo para comprobar que me lo sé.

No he querido aquí detallar perfectamente un protocolo de estudio, sólo darte la base para que tú mismo hagas (y mejores) el tuyo propio, tanto del estudio como de cualquier otra cosa que habitualmente hagas.

## Creando un protocolo

Los protocolos profesionales pueden ser documentos francamente complejos que involucran a muchas personas y varias alternativas y comprobaciones llegando a emplear incluso ordinogramas y otra clase de esquemas. Yo creo que eso, casi siempre, es exagerado para las tareas del estudiante y las mayoría de las tareas personales. En mi opinión, para estos caso, todo lo que se requiere es un folio (o una archivo de texto) con dos elementos: unas notas, que sería una especie de resumen de lo que hay que hacer, junto con unas reglas claras que debes seguir y una lista de comprobación y una lista de comprobación.

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Cómo atender en clase

Atender en clase es difícil. Hay personas que creen que es solo cuestión de voluntad, pero se equivocan. Y es que mantener la atención día tras día, durante horas, en cosas que no siempre te gustan es todo menos fácil. Veamos lo que se puede hacer.

Tu también puedes

Lo primero que te quiero decir es que a mí me costó aprender a atender en clase. En primaria todos mis profesores escribían notas a mis padres del estilo se despista con facilidad o siempre está pensando en otra cosa. Creo que, en parte es por la forma en que trabaja mi cerebro. Supongo que es lo que nos pasa a la gente creativa —o eso me gusta creer. Pero lo que importa es que si hasta yo aprendí a superar este problema —y tú también necesitas superarlo— tú también podrás.

Lo que no puedes controlar

Hay cosas que te hace más difícil la concentración en clase pero de las que, desafortunadamente poco puedes hacer. Sin embargo, estáte atento porque a veces sí se abre la oportunidad de hacer algo para mejorarlo o, por lo menos, para que no vaya a peor. Son las siguientes:

Malos profesores

Si todos tus profesores son magníficos es que has tenido mucha suerte. Hay profesores que hablan tan mal que apenas se les entiende nada, otros hablan con una voz muy aburrida y sin entonación o demasiado rápido o se ponen a contar sus batallitas de fútbol o de otras cosas que nada tienen que ver con la asignatura, pero que, en medio de todo eso, sueltan la pregunta que va a caer en el examen. Además están los que se pasan más rato llamando a callar que dando clase.

¿Qué se puede hacer? A veces muy poco, la verdad. Puedes hablar con tus padres o con los delegados de la clase para que hablen con el profesor. La primera opción es mejor si estás en primaria o en los primeros cursos de secundaria; la segunda suele funcionar mejor a partir de los últimos cursos de secundaria, aunque no es malo que tus padres lo sepan. En cualquier caso no confies demasiado en que pueda resolverse en poco tiempo. Aunque tu profesor sea receptivo y quiera mejorar eso lleva tiempo y tu clase también tendrá que poner de su parte. Tendrás que tener paciencia y, además, buscar otras alternativas, como las que veremos al final.

Alumnos horrorosos

¿Se puede atender en una clase donde los alumnos están siempre fastidiando? En realidad basta un pequeño grupo de saboteadores para estropear la clase. Ante esto el profesor, como mínimo, tendrá que dividir su atención entre dar la clase y mantener la disciplina. En otras palabras: los enredadores empeoran a tu profesor, poniéndolo más nervioso, más enfadado y haciéndolo, sí, más aburrido

¿Qué hacer? No sé, ¿tienes amigos en la mafia y puedes amenazarlos…? Ahora en serio, es muy difícil que puedas tú mismo cambiar la dinámica de tu clase, lo más que podrás hacer es ayudar a que no vaya a peor, no riendo las gracias, por ejemplo.

Las condiciones de la case

Si hace demasiado frío, mucho calor, ruido o los pupitres se caen a pedazos es más difícil atender que si todo está bien en el aula. Aquí si merece la pena hablar porque a veces algunos cambios baratos (unas persianas por ejemplo) pueden conseguir un gran cambio.

Lo que sí puedes cambiar

Pónselo fácil a tu atención

Duerme bien, desayuna, mantén una vida sana y todas esas cosas, sobre todo duerme lo necesario y no sacrifiques tu sueño por ese-programa-de-la-tele-que-es-tan-único-en-la-historia-e-imperdible-que-lo-van-a-repetir-cuatro-veces-esta-semana. Entre mejor esté tu cerebro, mejor te irá a ti atendiendo.

Acude a clase con actitud positiva

Piensa siempre que todo el trabajo que puedas hacer en clase no lo tendrás que hacer en casa. Son muchas horas las que te pasas en el instituto, colegio o como lo llamen como para desperdiciarlas en niñerías.

Toma notas

Aunque no sea obligatorio, es bueno que tomes notas de las explicaciones o, si te lo puedes permitir, subraya en el libro. Intentan descubrir lo que el profesor considere más importante, que suele ser lo que más pregunta en el examen.

Busca la concentración desde el principio.

Haz un esfuerzo consciente para concentrarte. Aquí tienes algunos consejos específicos de Leo Babauta que es un experto y que traduje del inglés.

Practica

Aunque creas que has practicado mucho atender en clase porque has estado en muchas clases toda tu vida en realidad es posible que no seas tan bueno como podrías ser. Me explico: lo importante, en cualquier cosa, lo mismo el fútbol que el macramé, es hacer un esfuerzo consciente en mejorar. Consciente, esa es la clave, cuando se hacen las cosas poniendo todo el interés, toda la intensidad, todo el empeño; es lo que diferencia a los profesionales de los aficionados y es lo que te puede mejorar más rápido.

¿Qué por qué no todo el mundo lo hace? Pues porque cuesta, uno después se siente cansado y esas cosas.

Ten paciencia

Ten paciencia contigo mismo. Lleva tiempo aprender a concentrarse bien en clase, como cualquier otra cosa. Habrá días que bueno, no te saldrá muy bien, pero en fin, eres humano y todo eso y, al final, si sigues lo conseguirás.

Prepara la clase

Si puedes lee un poco la lección antes de que venga el profesor a darla, esto hará que a tu cerebro tenga que perder menos el tiempo procesando nueva información y pueda concentrarse organizándola, descubriendo lo más importante y haciendo relaciones: es decir lo que diferencia el aprobadillo del sobresaliente.

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El sobre transparente

He aquí un pequeño consejo, un tip, que dirían mis amigos mejicanos, que me ha servido de mucho: el sobre transparente

Ya sabéis que David Allen recomienda tener siempre una bandeja de entrada: un lugar fijo donde poner los documentos que no puedes examinar inmediatamente. En casa o en la oficina esto no tiene mayor problema, ¿pero qué hacer cuando uno está en movimiento?

En mi caso el problema y la solución la tuve mucho antes de conocer nada de GTD. Cuando trabaja en la procura recibía mucha documentación de los juzgados. Estoy hablando de demandas, denuncias, sentencias, autos y otras cosillas así sin importancia.

Vamos que no me hubiera gustado perderlos

Una solución que le copié a los veteranos fue tener en el maletín de uno o varios sobres transparentes de plásticos. Son baratos, no pesan nada, protegen el papel de un café inoportuno y permiten organizar la documentación mientras vas del despacho al juzgado o a embargar a quien toque. Además el que sea transparente permite inmediatamente ver si quedaba algo por notificar en el sobre de “A Notificar” por ejemplo.

El tip

Si estás estudiando ten un sobre transparente de tamaño algo mayor al DINA4 o el similar que usen en tu país. Llévalo siempre contigo, úsalo para transportar las fotocopias o formularios que te den y para transportar tus deberes y trabajos que no entregues en un cuaderno. Así te aseguras que no se arrugará, ni se estropeará por el camino

Si estás trabajando y pasas mucho tiempo fuero considera tener al menos dos en tu cartera: Uno de entrada y otro de salida. En lo de entrada pones la documentación que recibes, en la de salida la que debes entregar, ya sea a un proveedor o a un cliente. Las razones son las mismas que para el estudiante, sólo que las consecuencias son algo mejores que evitar un suspenso.

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Respetar es algo más que no portarse mal

Habrá quien piense que respetar a los demás en clase significa no armar líos. Habrá también muchos que crean que el respeto es una actitud elemental, un mínimo y ya está.

¿Tu trabajo respeta al profesor?

Pero, en realidad, portarse bien en clase, en el recreo, etc, es sólo la primera fase del respeto. Respetar a los demás es también esforzarse en hacer un trabajo del que puedas sentirte orgulloso. Significa, por supuesto, cumplir lo que se ha prometido. Incluye colaborar con el grupo y, más aún, ser capaz de hacer todas las cosas pensando en los demás.

Nada de esto es fácil, ni se consigue en dos días. Y su importancia es decisiva; de hecho hay todo un sistema de organización de grandes empresas, que simplificando mucho llamamos lean, que tiene uno de sus pilares en el respeto a las personas, a todas las personas.

Si el respeto ha llevado al éxito a grandes empresas, ¿por qué no a tí?

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Hábitos de estudio: mochilas, cuadernos, lápices…

Hay un hábito de estudio que debes cuidar. Si no el resultado serán las carreras por las mañanas y algún que otro despiste. Que lo de Nobita es muy divertido en la tele, pero no cuando le pasa a uno mismo. ¿Qué hiciste los deberes pero los dejaste en tu casa? Bueno, siempre puedes intentar convencer a tu profesor, al mismo al que intentan engañar todos los días… y lo sabe. ¿Qué te dejaste el lápiz? Bueno puedes pedir uno, pero hacerlo todos los días da un poco de vergüenza.

¿Cómo evitarlo?

Con el hábito de dejar las cosas preparadas la noche anterior. Si es posible justo después de hacer los deberes. Tan pronto hayas terminado, prepara la mochila, revísala, ciérrala y ya tienes el resto de la tarde para dejar de pensar en profesores. Si lo dejas para la mañana puede ser que lo hagas muy bien, pero puede ser que te despiertes tarde, o medio zombi, o que tu hermano, padre, madre y/o demás familia te retrase. Y entonces vienen las carreras, el meter los cuadernos mal hasta que arrugan, los estuches abiertos para que los rotuladores sean libres y manchen todo lo manchable y, además, te despistes.

¿Qué hay que comprobar?

No puedo hacer una lista de comprobación para todos los casos del mundo. Este blog lo lee gente de España, México, Colombia, Argentina… y no me puedo saber todas las necesidades de todos los alumnos. Así que yo te hago una lista, pero tú te haces la tuya propia, según lo que veas necesario. Y también, si luego cambias de opinión, la cambias.

Bueno, ahí va la mía:

Lista de comprobación para ir al colegio

  • Deberes

    Comprueba tu lista de deberes, compruebas que no te falta nada y pon los cuadernos en la mochila. ¡Ya no se te pueden olvidar!

  • Exámenes

    Parece imposible que eso se olvide, pero por si acaso mira si hay algún examen cerca, y si te parece necesario, repasa un poco.

  • Horario

    Revisa las clases de mañana; para cada clase mira el material específico que haga falta (ropa de gimnasia para educación física; compás para matemáticas y esas cosas). Pon todas esas cosas en la mochila.

  • Material común

    A veces es fácil olvidarse de lápices, bolígrafos, gomas y el material común que usas en casi todas las asignaturas. Lo mejor es que tengas un sencillo estuche donde guardes todo eso y sólo tengas que meter el estuche dentro. Lo peor es que no tengas ningún estuche, así que por lo menos usa una bolsa o una caja pequeña o algo así.

  • Emergencias

    Por ejemplo, ¿se te ha olvidado algo que había que comprar? Dilo ahora, no esperes a la mañana para decirlo. Sí, bueno, se enfadarán y eso ya no puede evitarse, pero es mucho más probable que consigas las cosas a tiempo

Adquiriendo el hábito

Ya escribí un artículo sobre como adquirir hábitos de estudio. Puedes mirarlo, pero este en particular es muy fácil de conseguir. Te recomiendo que te hagas una lista, puede ser la mía u otra que te parezca mejor y la pones en un sitio visible.

También pones 15 círculos en esa lista; cada día que prepares la mochila justo después de hacer los deberes pon una equis en cada círculo (o táchalo, o ponle una corona o hazte un poema a tu gran fuerza de voluntad, o…). Cuando tengas esos 15 círculos tachados ya sabes que tienes el hábito, ahora sólo hace falta dejar que la inercia haga su trabajo.

Felicidades, habrás adquirido un hábito para toda tu vida y podrás reirte, un poquito, cuando tus padres corran por toda la casa buscando no sé qué papel que tenían que llevar…

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Hábitos de Estudio: Atender mal en Clase, consecuencias

Atender en clase puede ser difícil. Los profesores muchas veces explican cosas que no tienen mucho interés inmediato. Y además te puedes encontrar en una clase en la que hay compañeros que solo estudian porque les obligan a hacerlo, y se ponen a enredar y a molestar.

También hay algunos que opinan que no hace falta atender mucho. “Total”, dicen, “todo está en el libro”, pero cometen un error con consecuencias muy graves:

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