Publicado en realización personal, sabiduría

Puntos de ruptura

Hay proyectos cuyo éxito no está asegurado y sin embargo debemos emprender. Hablo de participar en una competición, de cualquier tipo incluída una oposición, o de alguna idea de negocio revolucionaria. En esos casos es bueno plantearse al empezar algún punto de ruptura. Si definimos hasta donde vamos a invertir, hasta cuánto y cuándo vamos a implicarnos, de una manera objetiva y fría cuando lleguen los días difíciles tendremos una guía para seguir adelante o abandonarlo.

Definir estos puntos de ruptura puede ser difícil si nos metemos en territorio desconocido. Por ejemplo, para un estudiante de secundaria es fácil definir un punto de ruptura para la universidad; Si no apruebo al menos la mitad el primer año. ¿Qué hacemos si no conocemos dónde nos metemos? Creo que buscar información; como mínimo buscar información para encontrar ese punto de ruptura nos revelará, como mínimo, lo que podemos esperar razonablemente de un negocio

Y ¿qué hacer si llega lo peor? ¿Qué hacer si al final alcanzamos ese punto de ruptura? Si después de, por decir algo, 10 años no conseguimos publicar nada, o no estamos nunca entre los diez primeros de ninguna carrera -esto no son sino ejemplos a vuelapluma? Entonces lo lógico es abandonar.

Y emprender otra cosa.

Publicado en productividad

Principios del buen hacer: Respeto a las personas

A una oficina llega un técnico de impresoras. Va directamente a revisar una, sin contactar con ningún usuario. Resultado: se atasca el trabajo de toda una sección.

no te pagan porque hagas cosas

El principio del buen hacer es el respeto a las personas. Considera siempre que impacto tiene lo que haces en otras personas. A tí no te pagan por hacer tu trabajo, “y ya está”, no te pagan porque hagas cosas, aunque esas cosas sean útiles, sino por aportar valor. Y ese valor queda disminuido cuando no piensas en las consecuencias que tiene hacia los demás.

Respetar a las personas puede parecer algo abstracto, pero sus manifestaciones son muy concretas. Va más allá de la cortesía.Es realizar nuestro trabajo para y de forma que ayude a los clientes, a los compañeros y a los inversores. Es tener respeto por el medio ambiente y el resto de las consecuencias éticas, es ir más allá del “y ya está”.

Publicado en realización personal

¿Cuál es tu sueño?

CC Severin Sadjina

Sabia mi o tu vida?

Cuando se tiene un blog con el nombre de SabiaVida se supone que uno debe inspirar a los demás. Con esa responsabilidad uno puede llegar a pontificar sobre lo que es bueno y malo, hasta el extremo de dictar a los otros cuáles deberían ser sus sueños. Habitualmente la ofensa en más liviana, pero más insidiosa, sin darse uno cuenta, sólo por aquello que comparte puede llegar a implantar en los demás sueños que les son extraños.

Repito que no creo que todo el mundo deba ser funcionario, ni empresario, ni empleado ni autónomo, ni una especie de buscavidas. Eso debes decidirlo tú en tu corazón y en tu mente; en las dos cosas, que para eso las tienes. No tienes por qué escribir nada; ni siquiera llevar un blog para triunfar: si lo sabes hacer dominar algo como facebook puede ser suficiente. Pero todo esto es secundario.

Meditar

Lo que me gustaría hacer es dedicar tiempo con frecuencia a reflexionar sobre mi/s sueño/s y ver si son compatibles entre sí (Mamá quiero ser austronauta, futbolista y médico) y definirlos bien. No es lo mismo querer ser un “buen escritor” que “escribir una novela” o “vivir de la escritura”. Para ser buen escritor se necesita esfuerzo y dedicación, para escribir una novela poco más que lápiz, papel y algo de organización, pero vivir de la escritura es otro costal que seguramente te obligará a escribir lo que el público quiere pagar y quizás no lo que tú quieras contar.

Un mundo en cambio, como el mar

¿Por qué con frecuencia? Porque nuestro mundo cambia con frecuencia y porque las influencias y nuestros conocimientos cambian también. Vivimos en un mundo de agua; nuestros padres podían asentarse en tierra sólida, nosotros parece que debemos vivir en barcos. Ya no somos arquitectos que deciden de una vez para siempre el plano magistral para levantar la casa. Somos más bien capitanes de un barco que queremos llevar a nuestros sueños, pero por el camino que el mar hace posible.

De lo contrario lo que pasará será lo siguiente. Leeremos un blog, veremos un programa por la tele, alguien nos hablará o nos toparemos con un libro que nos proponga otra manera de vivir. ¿Buena o mala? ¿Cómo saberlo si no tenemos criterio? ¿De qué te valdrá ser millonario si tú lo que necesitas es ser poeta y lo que tienes que hacer para ser millonario no te deja lugar para la poesía? Y luego, meses después otro libro u otra moda y otra más.

Procura primero descubrir cuáles son tus sueños. Haz tiempo para ello: deja de hacer cosas que ocupen ese tiempo y ocúpate de lo más importante.

Publicado en productividad

Trabajar y ser feliz

¿Es un partido de fútbol algo más que 22 tipos siguiendo un balón? ¿Es el ballet algo más que un grupo de primates moviéndose? ¿Es una novela algo mayor que una relación ordenada de acontecimientos ficticios? ¿Es el Taj Mahal algo más que una estructura funeraria de color blanco con jardín anexo? Estamos, claro está, hablando de significaciones, pero también y sobre todo de la admiración que provoca naturalmente en nosotros la habilidad, la dedicación y el empeño en la tarea, en una palabra, de la excelencia.

## Un trabajo digno

Se pretende que todos tengan un trabajo digno. Un puesto de trabajo que permita sostener las necesidades del trabajador y su familia, que sea ético y legal, que no humille al trabajador y que no existan o al menos se aminoren o compensen los riesgos a la salud. Así se podría decir que la inmensa mayoría de los trabajadores de los países desarrollados ejercen un trabajo digno. Sin embargo, queremos algo más, queremos un trabajo que se acomode a nuestros sueños y cuando eso no pasa, sufrimos. Sin embargo, hay una vía alternativa a soñar con el trabajo perfecto: la excelencia.

## Buscando el trabajo perfecto

No voy a engañar a nadie: hay trabajos horribles y empresarios que merecían ser lanzados a Jupíter con una cinta métrica para que midieran la superficie del planeta. Por supuesto, uno debería hacer por poder realizar su vocación tanto porque es lo mejor para él como para el mundo. Y sí, las consideraciones económicas también importan. Pero me interesa que comprendáis algo:

Hay quien nunca será feliz en ningún trabajo que emprenda.
Ni de funcionario, ni trabajando para una empresa, ni como autónomo, ni como empresario individual o cooperativo será feliz. Haga lo que haga pasará los días de labor soñando con el fin de semana. Consiga el trabajo que consiga, siempre estará anhelando enfermizamente “algo más digno”, poniendo toda la carga de eso “algo más digno” en circunstancias exteriores: primero tener un despacho propio, con puerta, luego la calidad del despacho, luego no le bastará con que sus asistentes sean eficientes, deberán ser todos licenciados, luego la misma empresa se le hará pequeña. Y no es que sea malo querer algo mejor, sino pensar que la felicidad depende de obtener ese algo mejor y luego otro y otro, y otro.

## Un camino mejor.

Es necesario comprender que el trabajo tiene aspectos individuales y colectivos. Nuestro trabajo debe dar frutos para la sociedad — y si no lo hace más vale ir buscando otro, y también debe servir como vía para la realización personal. Aquí, es cierto, debemos tender a realizar nuestra vocación, pero hay una vocación común a toda la humanidad: la excelencia.

Sin nuestra vocación a la excelencia no se explica nuestra devoción por el arte, la cultura, la música o incluso los deportes. Sí, juegan también otros factores pero el común a todas estas actividades es la excelencia. Por eso hay una manera de buscar la felicidad en cualquier trabajo honrado y en el estudio: buscar la excelencia.

Empieza hoy. Determina una cosa simple que puedas mejorar. Y hazlo. Puede ser algo tan simple –y vital, como atender mejor las llamadas de teléfono, como llevar una agenda, como empezar a sonreír a los clientes o a los que trabajan contigo. Amor a su trabajo es la seña de identidad de todos los grandes artesanos, sean luthiers o consultores. Y este amor al trabajo, esta devoción por los detalles, esta curiosidad por aprender y mejorar, en todos los campos, tarde o temprano da sus frutos.

Y el primero de ello es la sensación que tienes cuando te vas a la cama. ¿Lo has probado? ¿Lo probarás?