El Blog de Miguel de Luis Espinosa

Recuerdos de quietud ~ Summer Isles

La penumbra nocturna
de un sol que aún no se ponía,
alumbraba la isla
que yacía agotada
mientras mis ojos amaban su cielo.

Esto pasó, creo, en una playa de Tanera Mòr, ¿o fue en Ristol? En la Ristol de verdad, no en la de mi novelado, «El diario de Guille», desde luego. Está, no es imaginación, frente a la costa de Wester Ross, al noroeste de Escocia. Tan lejana me parece ahora que podría llamarse Tierra de Aventuras. Pero en realidad es mucho más humilde y sana. Ni siquiera hace falta mucho esfuerzo; basta un par de billetes, uno de tren y otro de autobús y un coche por carreteras de poco tráfico, pero sencilla conducción.

Y sin embargo pocos van por ahí. Confieso que no sé si volveré; las obras de remodelación de las pocas casas de Tanera Mòr se eternizan. Siempre podría volver a habitar en una tienda de campaña, supongo. A salvo de que no me haga demasiado viejo. Y no me quiero quedar en la tierra principal. No, no es lo mismo. En cuanto a Ristol, tendría que volver a entrarme una locura. Es una reserva de aves marinas, sin más habitación humana que la tienda que plante. Y hace frío, y llueve, y las mareas suben y bajan con la irrealidad grandiosa del norte. Y luego están las ocasionales nubes de midges, —parientes hambrientos de los mosquitos. Pero, qué belleza.

La ocasión a la que se refiere mi poema nació de la cosa más mundana. Habíamos llegado ese día en piragüa, puesto el campamento, hecha la cena, comidos y a dormir. Llama la naturaleza, hay que salir, alejarse de las fuentes de agua y de las tiendas de campaña. Luego cavar un agujero y hacerlo, mientras las pulguitas aladas hacen de las suyas.

No era momento de fijarse en la belleza del cielo, ni en la del mar, ni en la de la isla. Pero es que llueve cuando quiere y te maravillas hasta el estupor cuando la naturaleza te deja. Al final solo es una pequeña isla y un cielo como cualquier otro cielo. Sin embargo algo tiene que te embarga.


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22 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, estamos preparando la fiesta de Navidad. Ya falta poco tiempo. Hemos fabricado velas pequeñas con las velas más grande para que nada esté oscuro. El árbol, los árboles están listos. En Gasta han puesto uno en el centro del pueblo, junto a la casa grande y en nuestra casa faro hemos hecho otro de maderas arrojadas por el mar. Algo muy «artístico» de acuerdo a Sargento Mamá, aunque a nosotros, Heather y yo, a Laika le da igual, nos hubiera gustado uno natural. En fin…

Que después me puse a leer la Biblia por el libro de Daniel y se me ocurrió esto:

acortas el día, larga es la noche
acercas la luz, larga es la noche
alegras la pena, larga es la noche
escondes el dolor, larga es la noche
vienes a mi corazón, larga es la noche

azul siniestro, reza por nosotros
estrellitas de lluvia, rezad por nosotros
resplandores de sol, rezad por nosotros
viejos fantasmas, rezad por nosotros
erizos escondidos, rezad por nosotros
gaviotas escandalosas, rezad por nosotros
pequeños ratones, rezada por nosotros

Madre del Verso, aleluya
Madre del Verbo, aleluya
Madre del Amor, aleluya
Madre del Salvador, aleluya
Madre del Silencio, aleluya

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Icono del Arcángel San Gabriel, Novgorod


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21 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, el día de ayer fue hermoso pero terminó, la gente se fue y habríamos vuelto a la normalidad de no ser porque mamá escogió esta tarde para soltarme un secreto que me ha ocultado todo el día de ayer.

–Tu hermano está bien. —Sí, eso fue lo que dice y yo me quedo mirándola todo bobo y le digo.

—¿Qué dices mamá?

—Que está bien, está con ellos, en Skye, —Porque los nuevos son de Skye, de un sitio secreto de Skye que no me han dicho.

—¿Y Andrea?

—Se fue con otro chico.

–«¡Yaaas!»… pobre Carlos, tiene que haberlo pasado fatal.

—Bueno, se fue con otra chica. —Mamá puso una cara rara como de llorar y reír al mismo tiempo.

—¿Y los veremos?

—Cuando pase el invierno y empiece la guerra de los Orcos.

Y nada más de lo que pasó hoy importa. Mañana ponemos el árbol de navidad.

Imagen. cuadro «Preparando la fiesta» de Ferdinand Georg Waldmüller


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20 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, fue un poco injusto que los niños tuviéramos que seguir trabajando mientras los adultos se reunían con los recién llegados. Los niños de los otros se quedaron en el «King of Rona», así que me tocó lo de siempre, pescar, revisar las nasas, reparar las nasas y todo eso con Laika en mi kayak y Heather en el suyo. Al menos nosotros estamos en el mar. Todo tenía un aire de normal salvo porque me guardé mi carabina dentro del kayak y Heather también tenía un arma por si empezábamos a escuchar ruidos de pelea o los del barco hacían algo raro. Los otros niños de la isla menos Lucas, Brianbrian hicieron los mismo. Fue una experiencia de nervios, pero no pasó nada.

Todo se hizo felicidad

…cuando vimos a todos los adultos salir juntos de la casa grande. Brianbrian y los otros niños corrían hacia ellos. Parecían bailar. No sé como lo supimos desde lo lejos que estaban nuestros kayaks pero adivinamos que todos estaban sonriendo. A toda velocidad, casi V4 de piragüismo, creo, como los profesionales, hicimos volar los kayaks. Casi vuelco porque Laika casi se sale pero no pasó nada y fue muy divertido. Salimos, Heather se tropieza, todos corres, hay gritos de alegría, fue muy extraño. No recordaba que se podía ser tan feliz y todavía no sabíamos por qué.

Después todo se hizo el mejor lío del mundo. Había que hacer una fiesta, una fiesta muy grande porque habíamos encontrado nuevos amigos tras tantos orcos. Ya no somos solo nuestra isla. No sé por qué pero estamos más felices incluso que cuando nuestra familia llegó a Ristol. ¿Y? ¡Ah sí! ¡La fiesta! Fue genial, pillamos una de las casas ruinosas pero que todavía tiene el techo y apartamos las cosas y preparamos el cèilidh (se pronuncia algo así como keilí) que es música, y bailar y hacer tonterías y poesía y hacer amigos y así toda la noche hasta que el frío de la noche nos obligó a irnos a la casa grande.

Y por supuesto vinieron los niños de «los otros», pero no me acuerdo cuándo ni cómo. Se me pasó con la felicidad (menos mal que no eran orcos, si lo llegan a ser me cogen despistado y más bobo que una pelota guisada).

(Pero los adultos han vuelto sin decirnos nada, creen que estoy dormido, pero no es verdad— vaya, ¡estoy tonto!— mejor me duermo).

Imagen. cuadro «Preparando la fiesta» de Ferdinand Georg Waldmüller

Si te apetece ver un buen cèilidh, aquí hay un bonito video de la isla de Eigg


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19 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, cuando tienes miedo es bueno cantar una canción. Esta fue la mía cuando me dieron la orden de salir al mar:

Soy un ratón      y me como un león
tonto, tontorrón,  tonto, tontorrón
soy un ratón      y me como un león
tonto, tontorrón,  tonto, tontorrón

Sargento mamá estaba entonces apostada cerca de la casa del pescador, preparada con su fusil y Heather a su lado con los prismáticos. Táctica normal de francotiradora más un truco que no puedo contarte. Los demás también estaban escondidos con sus armas.

Era la salida del sol. El barco de los otros, el «King of Rona» había aparecido en el estrecho junto a la boca de la gran bahía y habían anclado ahí. Después, justo como habían prometido, descolgaron un kayak blanco al mar por popa y justo después se montó una persona pequeña y rubia; más no se podía saber desde tan lejos. Entonces el señor Munro me dio la señal con el ulular de un búho. Besé mi kayak y mi pala mágica, bendecida por Ilmarinen, besó el mar: «soy un ratón y me como un león…» Avanzamos mi kayak hacia el suyo, bajo la lluvia y supongo que su corazón estaba temblando tanto como el mío. hasta alcanzarnos a la altura de la Cárcel de la Vieja.

Nos saludamos con la mano. ¡Era una chica! Subió la pala al cielo e hice lo mismo y sonreímos. No sé quien lo hizo primero. Y luego saludó de una forma extraña, que traducido a mi manera queda así:

Las colinas han quedado yermas
Y las hojas del otoño yacen muertas
Sobre la tierra desolada
Que aquellos con tanto esfuerzo defendieran
Del orgulloso ejército del príncipe Eduardo
Y lo mandaran a casa a pensárselo otra vez

Y me costó diez malvados segundos contestar hasta que comprendí lo que tenía que responder.

Esos tiempos pasaron
Y en el pasado se quedarán
Pero todavía podemos levantarnos
Y volver a ser la nación
Que resistió al orgulloso ejército
del príncipe Eduardo
Y lo mandaran a casa, con mamá

Y se puede traducir así, pero es el himno nacional, y claro, nos emocionamos un poquito y nos pusimos a cantar y nos abrazamos y nos besamos sin conocernos. Los demás estaban alucinados. Lo sé porque me lo contaron después. Pero entonces lo que pasó es que Anna, que así se llama la chica, me contó todos los detalles interesantes. Que querían tener una reunión los adultos que esto era una preparación y todo eso. Luego me preguntó que si éramos orcos y le dije que no, pero le conté lo de Lucas, aunque no se enfadó por eso. Dijo que estaba bien y que si nuestros adultos estaban conformes que pusieran una señal en la grúa, una sábana, «o algo así», que ellos vendrían mañana, sin armas. Y entonces le pregunté (en inglés, claro)

—¿Y no os estáis arriesgando mucho?

—Un poco, pero para ser bueno hay que dejar de ser una cobarde.

—Es verdad.

Y se rió, con una risa muy bonita, aunque le faltaba medio diente.

Y solo me falta decir una cosa importante, después de hablar con los nuestros vamos a poner la señal. Los adultos se reunirán con los adultos y los niños con los niños. Quizás lo nuestros será un fiesta. ¡Ojalá!

Es posible que esta canción no tenga nada que ver con «Soy un ratón y me como un león»

Imagen «Take Courage» de Sarah-Rose


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Diario de Guille 2-1

Como lo prometido es deuda aquí os dejo la primera entrega del borrador del Diario de Guille, 2ª Parte. Ya es una edición actualizada de lo que he ido publicando en este blog hasta el fin de noviembre. Está creado con la aplicación LaTeX que tiene una cuestecilla para aprender a usar pero es gratuita, muy potente y muy eficiente para generar textos grandes. (Al revés que MS Word y programas similares). Si tienes interés en los particulares pregunta a Google o ponme un comentario.


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16 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy te puedo dar muy buenas noticias y es que Heather amaneció muy bien y siguió así todo el día. Esto significa que me relajaré en unos días y tendré uno de mis ataques de mi locura personal, pero no es tan grave. Y a lo mejor ni eso, ya la ultima vez que estaba seguro de que me pasaría al final no me pasó lo de perder el sentido y ponerme a llorar automáticamente. Pero hoy todo ha sido espectacularmente maravilloso. Y esa maravillosidad se divide en siete acontecimientos:

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12 de noviembre

Querida persona desconocida, ayer además de mi sueño recordamos, otra vez, a los soldados muertos en la primera guerra mundial, y en las otras guerras. Es un poco raro, pero es la tradición aquí en Escocia, si esto sigue siendo Escocia. Cuando ha pasado algo tan tremendo como las muertes, cuando no hay casi nadie vivo del «mundo de ayer», ¿existen todavía los antiguos países? Yo pienso que no, a las focas les da igual, el mar es igual, la tierra la misma y la lluvia sigue lloviendo como siempre.

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10 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, los adultos se han reunido y han decidido que la isla Rumrum queda prohibida para nosotros los niños. (¡Como si fuera necesario!), Nada de acercarse a ella hasta que sepamos si son verdaderamente orcos. Además vamos a hacer más guardias ahora que sabemos que hay un grupo de posibles orcos cerca. Posibles como muy posibles, casi seguro que son orcos. Esto es lo que vi en la isla Rumrum que me lo hace sospechar:

Sospecha 1.- La barca abandonada con manchas de sangre y restos de pelea. Mi suposición: alguien herido murió en ella y se cayó al mar.

Sospecha 2.- En la isla Rumrum no encontré ni campos de avena, ni sitios para poner nasas ni otras instalaciones de producir comida. Eso significa que o están de paso o viven de saquear. Obvio.

Sospecha 3.- Botellas de alcohol fuerte abandonadas. Me refiero a whisky y cosas de esas.

Sospecha 4 y definitiva, la que me dio más miedo y a Heather también. Había una persona a la que pegaban, creemos que una mujer, no lo sabemos con seguridad porque llevaba una capucha puesta.

Explicaciones alternativas. A veces la primera impresión es un error por eso siempre hay que explorar explicaciones alternativas, sobre todo antes de empezar una guerra u otra decisión importante. (Enseñanza de Fantasma Papá número 357). El número me lo he inventado.

Explicación Alternativa 1. La persona a la que pegaban podía ser mala y la estaban castigando. Vale, puede que no sean orcos pero aún así tendríamos que tener mucho cuidado si hacen esas cosas.

Explicación Alternativa 2. No son orcos sino supervivientes desesperados y están un poco locos. Suena mal.

Explicación Alternativa 3. Son gente normal que se dejan dominar por un dictador chiflado. También sería un problema.

Explicación Alternativa 4. En realidad están de paso y tuvieron una noche de borrachera y drogas y por eso se montaron una pelea. Pues jugar con sus niños si los tienen a lo mejor no es muy saludable para mis huesos si es que imitan a sus padres. No me gusta el dolor. Y esa es la explicación más optimista que se me ocurre salvo la siguiente tontería:

Explicación Alternativa 5. Era todo una obra de teatro o un juego… Sí, ya, claro, ¡imposible! Si se oían los insultos y palabrotas y estaban cargados de odio del peor.

Y podía seguir, pero no creo que encuentre la explicación alternativa de que en realidad eran gente maravillosa en que podemos confiar. Creo que es prudente tener miedo, como lo tenemos todos.

En cuanto al día de hoy nada de particular. Hemos vuelto a nuestra isla de Ristol, a trabajar y todo eso. Heather va a dormir en mi habitación, y también Laika, en el faro. Sargento Mamá va hacer la primera guardia, a mí me tocará la del amanecer, qué suerte —modo ironía—, me tengo que dormir, adiós.


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3 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy subió el viento desde el continente de Escocia pero con poco lluvia y ventanas en las nubes para que el sol se pudiera asomar. Así que no ha estado muy mal. Ya se hace de noche y me pregunto si poco a poco iré escribiendo entradas más largas en mi diario. Es que ya soy mayor para dormirme demasiado pronto, tenemos combustible de sobra para las lámparas, ¡hurra!, y tiempo para perderlo.

Hoy me ha tocado guardia en el faro con lo que he estado casi todo el día solo. Podía volver a casa ahora que es de noche pero no me apetece. Siempre puedo decir que es por el frío o la oscuridad o algo así, o que me olvidé. Que es la verdad, lo que me olvidé que tenía que volver antes de que se hiciera oscuro pero no quería ponerlo en el diario. Me parece mejor decir que es que soy un ser especial filosófico que le gusta meditar y eso, pero me olvidé.

No he visto nada raro, y ya es imposible que vea nada raro hasta el amanecer, pero queda mucho para eso. Tengo el rifle bueno, eso es verdad aunque se supone que es para no usarlo, sino que debo avisar silenciosamente.

Y no sé que más contarte. Me voy al saco de dormir, querida persona desconocida. Por favor reza para que mañana sea tan aburrido como hoy.


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