¿Puede tener la narrativa episódica hueco en la red?

Me tienta responder que sí porque me está gustando mucho. Antes que nada, por narrativa episódica, me refiero a literatura que puede compararse a una serie de televisión en su estructura. Como la serie de televisión se trata de una obra larga, que comparte unos personajes principales y un mismo tema y que se divide en unidades completas. En principio cada episodio se puede entender por separado. Esto no impide que los episodios formen un arco narrativo completo, pero tampoco lo obliga.

Se me antoja que este tipo de obra se puede acomodar muy bien a Internet porque el lector se encuentra con una pieza completa que puede absorber de una tirada. Esta parte es fundamental. Es demasiado optimista esperar que en la red un lector vaya a ser tan disciplinado como con un libro, ya sea en formato tradicional o en un lector de libros electrónicos. Y por eso diría que no debería situarse en torno a una longitud de cuatro a cinco mil palabras. Esto nos da un tiempo de lectura de entorno a quince minutos y encaja bastante bien con la longitud del relato tradicional.

El formato es accesible para el autor. La longitud de estas piezas permite construir una historia con sencillez pero sin darte la posibilidad de perderte de la novela. Los personajes principales van a usarse una y otra vez por lo que no es preciso crearlos de nuevo de cero en cada episodio. Por otra parte cada episodio es una nueva oportunidad para profundizar en los personajes usando la propia trama, o, viceversa, usar a los personajes como engarce de la trama. Lo mismo puede decirse del «escenario» donde se desarrolla la acción. Todo está ahí disponible para volverlo a emplear, si es preciso como en «copia y pega», si es posible para enriquecerlo a cada pasada.

Para el lector puede tener la ventaja de que cada semana, por poner por caso, sale con una historia nueva. Al mismo tiempo tiene una serie de expectativas. Le creamos un mundo conocido donde puede sentirse en casa. Los personajes se convierte en amigos y sus preocupaciones las suyas.

Nada nuevo estoy diciendo. Es lo mismo que ha venido haciendo la televisión toda su historia. Funciona allí. Aquí, en Internet, ¿por qué no?

Miguel de Luis Espinosa