Palomas, pulgas y perros

¿Cómo es que no tenemos un minuto en la vida? Peor, ¿cómo parece que nos hemos esclavizado? Siempre de una cosa a otra, sin fijar la vista en nada y con dificultades para terminar nada. ¿Te suena familiar esta situación?

¿Has probado a organizarte? Seguramente. Quizás hasta apliques GTD. Puede que incluso estés recorriendo un camino minimalista. Y aún así hay días que no puedes respirar: tu jornada es una gran lista de tareas de sol a sol y con nada disfrutas.

El sublime arte del no

Espera un momento. Ya habrás leído mil veces que hay que decir «no» a muchas propuestas. Lo que creo que habrás leído menos, o quizás nunca es que decir que no es un arte sublime que requiere de dos elementos: diplomacia y sabiduría.

De la diplomacia ya habrás leído otras mil veces. Con razón, porque hay que saber mantener las relaciones personales mientras se asertan los propios derechos. En otras palabras, que para conseguir terminar tu novela hay mejores medios que espantar a tus amigos.

Pasemos a la sabiduría

Palomas, pulgas, perros

Palomas
Las acciones simples son palomas. Alguien te pide que hagas una llamada. La anotas, la haces, uno, cinco, quizás veinte minutos. Redactas un email: uno, cinco, quizás treinta minutos si se trata de una lista. Lo haces, se termina y te liberas de ese peso. Al igual que la paloma puede que te moleste un momento, o te agrade un momento pero al punto se va.
Pulgas
Los proyectos son pulgas. Están compuestos de muchas acciones simples, de las que algunas pueden ser desconocidas, pero tienen un final. Un proyecto es un proyecto cuando puedes imaginarlos finalizados. Como las pulgas, los proyectos sin resolver te chuparán la sangre hasta que te ocupes de ellos y les des fin, de una manera u otra.
Perros
Los roles son perros. Están ahí, casi siempre traen pulgas, siempre juegan con las palomas, incluso las cazan para nosotros, pero te serán fieles hasta la muerte. Es cierto, se puede abandonar a un perro, pero no sin romperte el corazón. Los roles y las relaciones son así. Si asumes ser el líder de tu grupo de amigos o el animador de un grupo de scouts piensa en todas las cosas buenas que traerán, pero piensa también en las pulgas que se te pegarán a las piernas y las palomas que te distraerán.

¿No a los perros?

Por supuesto que no, la vida es relación entre personas -entre seres capaces de conocer, comunicarse y amar- pero si después de haber cerrado miles de proyectos (matado miles de pulgas) piensa que quizás tengas que adoptar unos roles más modestos en algunas de tus relaciones.

O si tus sueños son menores que tu vida, quizás debieras quedarte con tu vida. Esto es: lo inalcanzado siempre se nos antoja mejor. Pero no pocas veces sucede todo lo contrario. Supongamos, por ejemplo, que el sueño «ganar una medalla olímpica» tenga por precio «dejar mi grupo de scouts». ¿Merece la pena? Algunos, tontamente, responderían que sí, pero si tu felicidad es ser líder de scouts, no debería ser allí -o en algo parecido- donde pusieras tu esfuerzo y dedicación?

Elegir la felicidad sincera es ser libre.

Miguel de Luis Espinosa