Olvidada música, poesía

Olvidada música

descansa sobre la silla
el cartón, los viejos discos y su voz
la música que antes fue
¿anhela un oyente?
sueño con la suavidad de sus notas

La imagen que la inspiró

Quisiera que la poesía viniera a mi casa, impulsada por las musas, pero no tengo esa suerte. Yo tengo que ir a buscarlas, trabajar en ellas. Seguramente muchos de los antiguos griegos no podían imaginar que los mejores versos salieran de una mente mortal. Por fuerza, creerían, tenían que venir de una inspiración divina. Pero yo no creo que haga falta porque la divinidad está en todas partes, esparcida en cachitos.

Lo demuestra un pequeño blog, activo desde 2011 hasta 2014, pero aún presente. Me gustaba mucho y mereció mucha más atención de la que obtuvo: Sunday moments. Sus «momentos de domingo» podían aparecer en cualquier día, «porque el domingo es un estado mental». Lo que hacían era lo que ahora, algunos, hacen en instagram: compartir una foto muy bien hecha, una foto que era a veces un haikú, otras una mirada dulce y profunda sobre la infancia, pero siempre poética. Para convertirlas en poesía solo bastaba añadir palabras. Hubo una continuación, Fleeting Moments, de la que me vengo a enterar precisamente después de terminar esta entrada; y que parece que terminó a mediados de 2019.

Hace unos días un papelillo garabateado me recuerda este momento. Y bueno, ahora que me hado por el caprichito de la poesía, contuve el aliento por ver si todavía estaba activa. Solo bastaba buscar la foto y al final me decanté por una que no hubiera escogido cuando Sunday moments vivía. No, hoy solo me siento nostálgico, así que la imagen del viejo tocadiscos era perfecta. Solo había que añadir palabras.

Una cosa más. Quizás quieras considerar recoger el testigo de Sunday moments. Puede que para hacer tus propias fotos, ahora que es más sencillo aún compartirlas. O, mejor aún, quieras simplemente vivirlos con toda la tranquilidad, porque, reitero la cita, «el domingo es un estado mental» y no un día.

Shabat, shalom.

de Miguel de Luis Espinosa