No, no critiquen el bien

Estos dos últimos días, tras las masacres de París, he visto gente indignada porque otra gente no se indignó por otras causas:

Los Israelíes se indignan porque la gente no se fija en lo que pasa en su país. Idém los palestinos. Los mejicanos sacan a colación los crímenes de Guerrero. Los Iraquíes ni le cuento. Yo podría haberme sentido muy ofendido por los niños de la calle. O por el Zaire, o por Myanmar. Recordar a otros países lo que pasó en España hace no tanto tiempo y no se indignaron. ¿Y qué saco con eso?

Aquí no hay un problema de hipocresía, es solo marketing. Por razones varias París resuena más en las redes sociales que…, que la mayoría de los sitios del mundo, a qué nos vamos a engañar. Recuerdo un día en Irlanda del Norte, muere un terrorista manipulando una bomba y, al mismo tiempo, una ballena vara en una playa cercana a  Port Stewart. Adivina a qué prestó atención la gente.

No, no es momento de reproches, no es momento de exigir al mundo sabiduría, porque el mundo está bastante mal. Mejor centrémonos en hacer el bien en cada oportunidad que tengamos y si hay que criticar, critiquemos lo que se hace mal, no lo que hace bien.

 

Miguel de Luis Espinosa