Hilos de hierba, haibun

hilos de hierba
de verdes a pardos
en la mochila

Estaba ordenando mis cosas de acampada cuando me encuentro en el fondo de la mochila unos hilillos de hierba, que habían resistido hasta hoy todos mis intentos de vaciado y sacudidas. Y en un momento vivo el sentimiento de estar allí, sobre el prado abierto que descendía suavemente sobre el mar de las Hébridas. La lluvia, cómo no, cayendo a ratos, y el viento fuerte, agitando la tienda de campaña.

Para quien le interese, la tienda era una Quickhicker Ultralight del Decathlon, —justilla para dormir (y poco más) dos personas pero que resistió muy bien— y la mochila un clásica Savotta 323 de lona parafinada, acero y cuero que a mí me encanta y que es prácticamente a prueba de Escocia. (En una ocasión en Fort William, tras una lluvia descomunal, se humedeció un poco la solapa por dentro, quizás por las costuras del parche, por lo que después repasé la impermeabilización; pero puede ser que tampoco acabara de ajustar las correas de cierre, en cualquier caso no fue ningún problema).

Miguel de Luis Espinosa