Hábitos de Estudio: Atender mal en Clase, consecuencias

Atender en clase puede ser difícil. Los profesores muchas veces explican cosas que no tienen mucho interés inmediato. Y además te puedes encontrar en una clase en la que hay compañeros que solo estudian porque les obligan a hacerlo, y se ponen a enredar y a molestar.

También hay algunos que opinan que no hace falta atender mucho. «Total», dicen, «todo está en el libro», pero cometen un error con consecuencias muy graves:

    Consecuencias de atender mal en clase

  1. Pierdes tontamente el tiempo

    ¿Nunca te han dicho algunos que aprueban sin estudiar, solo atendiendo en clase? Bueno, yo no me fiaría mucho de eso, la verdad, sobre todo según los cursos son más altos, pero hay un poquito de verdad. Lo que aprendes en clase, lo aprendes y como mínimo a tu memoria ya «le suena». Además, si el profesor no es tonto del todo, será capaz de explicarlo tan bien o mejor que el libro. Así lo entenderás mejor y, por cierto, que las cosas que entiendes son más fáciles de recordar.

  2. Puedes olvidar de la tarea

    Bueno, si nunca escuchaste lo que marcó, ¿cómo te vas a acordar? Y aunque le escucharas, o mandaras un mensaje desesperado a una amiga, quizás a tu amiga se le olvide decirte algún detalle del trabajo, como que el profesor tenía el capricho de que no se podía usar internet, o que no se podían usar dibujos, o que el margen tenía que ser de tantos centímetros o que…

  3. Tienes mala fama ante el profesor

    Haz un experimento. Ponte en el sitio del profesor cuando la clase esté vacía. Imagínate que estás explicando y ahí ves a uno que está mirando al reloj, al techo, a la ventana o a cualquier cosa… ¿qué piensas de él?

    ¿Quieres qué piensen eso de tí? ¿Sobre todo cuando tu nota esté entre un cuatro o un cinco; o entre un ocho y un nueve…?

  4. Aumenta una inercia mala

    Si atiendas mal un día, al segundo te costará más, al tercero más todavía y así, hasta que te preguntes cómo es posible que nadie pueda aguantar ese rollo. Y entonces querrás poner remedio, y aunque siempre es posible te será más, mucho más difícil, y no quieres eso, ¿verdad?

  5. Es más fácil que tengas problemas de conducta

    Además, aunque no seas una mala persona acabarás portándote mal, rompiendo las normas, aunque sea con una «broma, que no era para tanto, pero … es que… luego se nos escapó… y… (vete anotando eso para el director).

  6. ¿Y si todo no está en el libro?

    A los profesores les gusta hacer incidencia en lo que creen más importante. Además a veces introducen cosas que no están en el libro o corrigen errores que sí que están en el libro… pero no quieren que estén en los exámenes

  7. Un profesor peor

    Por último no te olvides de que un profesor reacciona a la clase que tiene. Si los alumnos se portan mal se comportará de una manera muy distinta a si se portan bien. Cuidado especialmente con los «buenecillos», a lo mejor no ponen partes, pero se las cobran todas juntas en las notas.

    Pero aparte de estas tonterías, lo principal es que un profesor que tiene que dedicarse todo el rato a controlar la disciplina, explica peor y menos. Y todo el trabajo que no haga el profesor lo tendrás que hacer tú.

    Dale las gracias a los graciosillos de turno.

    Claro que tú no puedes convertirte en la cuidadora de todo el mundo, ni mandar a toda la clase, ni convertirte en un chivato, ni esas cosas. Pero sí puedes:

    • Comportarte bien
    • No reír las gracias tontas
    • Ayudar a quien va mal pero quiere ir bien
    • Decir, aunque sea en el patio, aunque sea a quien te quiera escuchar, qué pasa si se atiende mal en clase.

Miguel de Luis Espinosa