El pecado es horrible

Merece la pena recordarlo. La palabra pecado está trivializada, reducida a un esperpento, a la nada. Incluso la ética parece cosa del gusto de cada uno. ¿Cuánto más algo que les huele a los malos viejos tiempos en los que todo era peor y todos más tontos. ¿Era barbarie guardarse de las propias pasiones? ¿De los propios odios? Son también pasión. ¿De la propia gula?

Miguel de Luis Espinosa