El horario

Muchos relacionamos el horario con la escuela. Era un instrumento de poder opresivo sobre el que no teníamos nada que decir, los profesores ya lo habían decidido a su gusto; otro de los inconvenientes de ser niño.

Pero un horario, cuando somos nosotros quienes lo diseñamos sirve para orientar sirve para orientar, rápidamente nuestra vida hacia donde queremos. En otras palabras: sirve a nuestra libertad.

¿Qué, cuela?

Pues por si no cuela así, lo explicaré más. Habitualmente la razón más común para no hacer nada es no saber muy bien que hacer. Es el síndrome de los estudiantes en la última semana de vacaciones: no se les ocurre nada, o, al revés, cuando hay tanto que hacer que no se sabe por dónde empezar.

Una estrategia simple es dejar por escrito lo que se tiene que hacer y luego ir haciéndolo una por una, con eso basta.

Sin embargo hay determinadas actividades que se hacen mejor en determinadas horas. Y es para esa para lo que sirve un horario.

¿Llegas del trabajo y te cuesta arrancar? ¿Sales dejando tu puesto hecho un desastre? Entonces quizás te convenga un horario.

No se trata ya de una regla inflexible sino un recordatorio un, mira, si no tienes nada mejor que hacer, haz esto…

## ¿Algún ejemplo? de horario para una oficina

1. Ficha =)
2. Saluda a la gente, muestra respeto y cortesía
3. Ordena a la mesa
4. Comprueba la bandeja de entrada, el calendario y la lista de tarea
5. Escoge 1 tarea

Miguel de Luis Espinosa