El día de los desertores

Ayer, 19 de enero de 2020, tercer domingo de enero, fue el día de los desertores. Por lo menos, eso es lo que pronostica Strava, una aplicación para seguir los entrenamientos. «Quitters’ day», como se conoce en inglés, se denomina así porque es ese preciso día cuando se pronostica un «pico» estadístico de abandonos de las resoluciones de año nuevo.

Yo no soy de resoluciones de año nuevo. Como mucho aprovecho el día posterior para examinar los hábitos. Pero no tomo ninguna resolución concreta para ese día. Así que no puedo decir que sea un desertor de unas resoluciones que, en realidad, no he tomado. Ni tampoco puedo mostrarme victorioso en ese sentido.

Mis resoluciones

Sin embargo, sí que hay resoluciones y hábitos anteriores que he podido mantener. Me explico vale que no haga resoluciones de año nuevo, pero sí que las tomo cuando me parece necesario. Entre ellas:

  1. Publicar una entrada en este blog todos los días
  2. Hacer deporte cuatro o más veces por semana
  3. Revisar las entradas antiguas de este blog (las que venían de mi antiguo blog)

¿Cómo evitar el día de los desertores?

¿El día de los desertores? No seas un gandul, decía este cartel de la segunda guerra mundial.

En primer lugar, ponerse un objetivo es bueno. Sí, te da la posibilidad de fracasar «oficialmente», pero aumenta dramáticamente tus posibilidades de triunfar. Si no te propones nada, nada consigues. Al menos eso es lo más objetivamente probable.

Uno de los peligros es obligarse a más de lo resuelto.

Hacer deporte tres veces por semana, por poner un ejemplo, no es lo mismo que hacer un entrenamiento genial tres veces por semana. No siempre van a salir las cosas bien. No seas un fariseo de las resoluciones. No te impongas más de lo que sabes que puedes hacer ahora. Ya habrá hora de ir mejorando cuando llegue. Pero si todavía no entrenas ni dos veces por semanas no vayas a por la perfección en las tres. Simplemente haz tres.

En mi caso prometí publicar una entrada al día. Nótese: no escribir una entrada al día. A veces me siento mal si creo que lo que escribo no está muy bien, o es demasiado corto, o le falta cualquier cosa. Sin embargo, sea como sea, la entrada diaria cumple con lo prometido. Ya cuando me sienta seguro con este ritmo será el momento de mejorar, pero ahora no. Llevo 112 días seguidos publicando al menos una entrada al día y me parece demasiado poco para hacer florituras. Quizás sea poco ambicioso, pero tengo la suficiente experiencia para saber que no debo acelerar todavía. Cuando lleve trescientos sesenta y pico, el 18 de septiembre de 2020, si no he calculado mal, ya hablaremos.

Resoluciones mal meditadas

A veces el fracaso es bueno, si lo que resolviste hacer era una estupidez. O una tontería en sí misma o una bobada considerando tus circunstancias. Piensa de nuevo, vé al por-qué último del fallo. Quizás lo copiaste de alguien, o de algún «influencer» de moda. A lo mejor deberías tener objetivos más modestos o diferentes. Si no te gusta correr, pero sí nadar, a lo mejor deberías nadar. Puede que tu objetivo sea simplemente tener mejor salud, no convertirte en el corredor que nunca deseaste ser.

Únete a otros

Participar en un club, en un grupo de verdad puede cambiarlo todo. Ya no estás tú y tu soledad frente al peligro. Estás tu, todas esas personas y las risas, y las experiencias compartidas, y unos cafés y conversaciones y lo que puedas compartir en whatsapp. En ir al lado de alguien tan malo como tú o detrás de alguien un poquito mejor. Todo eso ayuda.

El truco raro para evitar el día de los desertores

Odio el click bait de las narices, así que dejo este título para el final. Para algo que quizás desarrolle en otro artículo. Pero mira la cosa no es original, pero funciona y es simple:

Busca desesperadamente un deporte que te apasione desesperadamente

Quizás esa debería haber sido y puede ser aún hoy tu resolución. Desde que hago piragüismo no me entra en la cabeza que deje de hacer deporte. Porque deslizarse sobre el agua me hace inmensamente feliz. Aunque tenga un mal día. Aunque me duela. (Que a veces me duele los músculos y mucho). Aunque sea el peor.

Sí, busca desesperadamente es deporte que te apasione. No tiene por qué ser el piragüismo. No tienes por qué tener esperanzas de escontrarlo. Pero búscalo, prueba todo deporte que te salga al paso. Al menos con esa búsqueda ya estarás haciendo deporte y poniéndote a prueba. Tu sueño te está esperando y tu felicidad y salud están con él. Sal a buscarlos.

de Miguel de Luis Espinosa