Egoísta

Ya venía siendo hora de que alguien me lo dijera. Así que me lo diré a mí mismo, que no se me olvide y me lo tenga que recordar otra persona. Miguel, eres un egoísta.

La verdad es que somos malos. Reconocerlo es sano. Es como una vacuna que fastidia pero menos que la enfermedad de verdad. Nos permite darnos cuenta de que cada paso es una oportunidad para caerse y hay que tener cuidado. Eso es lo honesto, lo humilde y hasta lo irónico, porque el malo no puede reconocer que es malo. Le gusta mentirse hasta a sí mismo.

La contradicción se resuelve dándose cuenta de que nuestro yo es una imaginación del alma que se ve a sí misma como querría ser y no como es todavía. Y quien quiere ser bueno no es malo del todo y merece una oportunidad.

Dátela.

Miguel de Luis Espinosa