Diario de Guille

Querida persona desconocida

Primero vinieron “las muertes”, una época de enfermedad asesina. Después la violencia, el saqueo y la destrucción. La humanidad está casi muerta.

Guille, entonces con doce años, huyó con su familia a las islas más salvajes de Escocia . Esta es la segunda parte de su diario.


18 de noviembre

Querida persona desconocida, hoy ha sido un día seco y frío. No hemos tenido ni quince minutos de lluvia seguidos y hemos visto nacer y ponerse el sol, de tan pocas nubes que hay. Por la noche me quedé junto a la ventana por si veía la aurora boreal, pero no hubo suerte. Fantasma Papá dice que en un año bueno se pueden ver las auroras boreales desde el norte de Escocia, pero no debe ser un año bueno, o un día bueno.

Hemos aprovechado para sacar las últimas cosas del contenedor pero no hubo suerte, no eran sino cajas con papeles llenos de números que no nos decían nada. Además estaban todos húmedos y no van a ser muy útiles para escribir, aunque Sargento Mamá nos mandó sacarlos así en plan autoritario porque dice que los podemos reciclar. Y ya me dio miedo porque cuando dice “podemos” quiere decir principalmente yo, —lo que es justo porque soy quien más usa el papel, pero es que no tengo ni idea de cómo hacerlo.

17 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy Brian me estuvo contando aventuras de “metchas” que son como robots gigantes pero te metes dentro y los tripulas. Sería genial encontrarse uno en una cueva, descubrir cómo funciona y hacerlo volar y disparar a tus enemigos. Sobre todo si tus amigos también encuentran uno. Imaginaciones ya lo sé. A veces me da pena hacerme mayor porque se me hace más difícil creer en mis imaginaciones más amazingas. (Amazingas es una palabra que me acabo de inventar y que significa lo mismo que amazing solo que en español, bueno en mi español modificado).

Ahora pienso que a lo mejor, con el tiempo me iré olvidando del español, porque ya solo lo uso con mi madre y los fantasmas. Con los demás hablamos en inglés mezclado con palabras escocesas antiguas, (gaélicas), hasta con Heather ya solo hablo en inglés porque es mucho más fácil para ella (lógico). Da un poco de pena, supongo, pero no hay esperanza, este diario es mi último refugio… (bueno último refugio de mis pensamientos en español, soy la reina de la tragedia… patético, soy patético).

Bueno, me voy a cantar

16 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy te puedo dar muy buenas noticias y es que Heather amaneció muy bien y siguió así todo el día. Esto significa que me relajaré en unos días y tendré uno de mis ataques de mi locura personal, pero no es tan grave. Y a lo mejor ni eso, ya la ultima vez que estaba seguro de que me pasaría al final no me pasó lo de perder el sentido y ponerme a llorar automáticamente. Pero hoy todo ha sido espectacularmente maravilloso. Y esa maravillosidad se divide en siete acontecimientos:

  1. Heather nos dio un beso, a Laika y a mí, antes de ponerse los zapatos. Y se puso a reír y a cantar, pero no como una loca ni nada de eso, sino como una niña feliz y cantarina.
  2. Ha salido el sol en medio de las nubes y el agujero en las nubes ha seguido al sol todo el día, por lo menos cada vez que he mirado (y lo hice muchas veces). ¿Qué probabilidad hay de que pase eso?
  3. Ha llegado un contenedor flotante a la playa. Debe haberse caído de un barco abandonado o algo así y aunque estaba casi hundido cuando llegó y medio lleno de agua, nos pudimos divertir mucho sacando las cosas inútiles que traía. (Según los adultos son piezas de ordenador estropeadas y no las sacamos todas porque eran demasiadas).
  4. Encontramos una cría de foca y se ha hecho mi amiga. (No eso es mentira, son solo mis sueños. Lo que pasó de verdad es que mientras sacábamos las cosas del contenedor nos rodearon las focas y hasta las crías se nos acercaban para ver las sorpresas… Afortunadamente para ellas no teníamos ni hambre ni rifles cerca; creo que están un poco locas).
  5. Brian (no confundir con Brianbrian) se ha hecho mi amigo mientras sacábamos las cosas. Y esto es genial porque no soy muy bueno haciendo amigos de verdad. ¿Qué cómo sé que es de verdad? Pues lo sé. Y no tuve que planificarlo ni nada, salió así.
  6. Sargento Mamá ha vuelto a sonreír sin ninguna sombra de tristeza, ¿sabes? que se nota que es una sonrisa sin mentiras ni del tipo “todo va a salir bien” sino de “todo ya ha salido bien y va a seguir saliendo”.
  7. Todavía no hemos sacado todas las cosas del contenedor así que podría haber una grata sorpresa mañana. (Vale esto último no es un acontecimiento, sino una esperanza, pero a lo mejor hay un quad, o un kayak nuevo, o un robot, o… A veces mezclaban cosas en los contenedores, ¿quién sabe, querida persona desconocida?

15 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy se me está pasando la tristeza por lo de la guerra de ayer. Brianbrian está muy feliz, pegado a sus padres como una cría de foca, sin ningún miedo. Heather no, no está bien. Tiembla y llora y he estado con ella todo el rato sin llorar. ¿Fantasma papá se sentía así de roto por dentro cuando a mí me pasaban cosas de recordar cosas de no ver (como que maten, hagan maldades, etc…)? Bueno hoy no me pasó nada porque tengo que ser el capitán, no el que manda, sino el que cuida, el Jesús, el que salva, el que entiende todo, aunque todo esto sea un poquito mentira. Es como en mi sueño del niño orco, salvo que Heather no esconde ninguna maldad, solo es miedo, solo horror


Vale, es horrible, lo reconozco, pero mejor el horror que el mal. Fantasma abuela lo decía: sufrir tenemos que sufrir, hacer sufrir a los demás no. (Por cierto en el mundo de ayer tenía dos abuelas y dos abuelos pero ahora es como que sus espíritus se han fundido en uno solo, Fantasma-abuela, me acabo de dar cuenta y es muy desconcertante).

Es muy fácil amar a Heather… incluso cuando está mal y escupe como hoy y sale corriendo y se queda temblando sobre la hierba pelada de otoño, aunque lluevan gotas de casi-nieve sobre nuestra isla, aunque no pueda luchar contra sus malditos recuerdos del infierno y solo pueda estar cerca. Aún así, es muy fácil amarla. Es mejor que ser feliz solo.

El señor Rob Sax que no suele decir cosas inteligentes como el señor Munro ha venido con te a nuestro refugio especial, junto a las cuevitas de los frailecillos (que ya no están) y se ha quedado con nosotros. No ha dicho nada y ha estado muy bien, era lo que había que decir, tampoco nosotros estábamos diciendo nada y…

Y todo fue mujer… es raro lo que digo pero quiero expresar que hay una esperanza por nacer. Y será muy pronto. (La verdad es que iba a escribir “y todo fue mejor” pero se me trabó el cerebro de mi emoción).

Mañana, seguro que Heather está bien de nuevo, a lo mejor incluso se duerme ahora que la noche ya es tan larga… Laika va a dormir con nosotros, es buena noticia, seguro que se mete en los sueños de Heather, se mete con todos sus malos recuerdos y se los come a dentelladas salvajes de perra.

¡Preparaos recuerdos del demonio!

(O no, mejor os atacamos por la espalda).

Vale, me parece que ya está dormida, yo también me dormiré, adiós querida persona desconocida.

14 de noviembre, Diario de Guille

Querida persona desconocida, ha salido todo mal pero no te preocupes. Sargento Mamá ha vuelto y están todos bien. Los que no están bien son los orcos, no están de ninguna manera. Están muertos. Solo me consuela que no estaba entre los que dispararon, ni Heather, ni Brianbrian; solo nuestros padres.


Estos orcos, los de la isla Rumrum no tenían niños. Sargento Mamá dice que no tuvieron opción y la creo pero no quiero saber más. Si me lo cuenta estará bien, la escucharé y eso, pero no quiero que me lo diga, si es posible. Muchas muertes, demasiadas, aunque sean de malos…

Ahora creo que tendremos que cambiarle el nombre a la isla Rumrum, parece demasiado infantil para lo que ha pasado… pero… espera… cambio de opinión. En el mundo siempre pasan cosas malas, pero no hay que poner el nombre a las islas porque hayan pasado cosas malas en ellas. Hoy una mamá foca estará cuidando a su niña o niño foca en la misma isla Rumrum, donde pasaron cosas malas ayer, pero hoy no, hoy solo hace mucho frío, y llueve y eso está muy bien.

sangre en la arena
la lluvia se tiñe de rojo
más, más — y se fué

Ojo: diario de ficción

13 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida,…. ya se fueron, Sargento Mamá y los demás, hace más de seis horas. Está muy oscuro, son tiempos de noche y bruma, de oscuridad. Me repito, como siempre. Heather y yo nos hemos abrazado hace un rato, temblamos. Me parece que tengo más miedo que otras veces que ha habido peligro.

Creo que es porque hasta hace unos días tenía ilusiones de paz.

Y no quiero escribir nada más, voy a la chimenea con Brianbrian; Laika y Heather lo están consolando y no es justo que lo hagan solas.

12 de noviembre

Querida persona desconocida, ayer además de mi sueño recordamos, otra vez, a los soldados muertos en la primera guerra mundial, y en las otras guerras. Es un poco raro, pero es la tradición aquí en Escocia, si esto sigue siendo Escocia. Cuando ha pasado algo tan tremendo como las muertes, cuando no hay casi nadie vivo del “mundo de ayer”, ¿existen todavía los antiguos países? Yo pienso que no, a las focas les da igual, el mar es igual, la tierra la misma y la lluvia sigue lloviendo como siempre.

Hoy ha hecho frío normal, poca lluvia que quiere ser nieve pero no lo consigue. Lo típico. Pero no es un día normal porque tenemos que protegernos de los orcos. Este es el plan, Sargento Mamá lo ha dicho. Mañana se van los adultos a la guerra, nosotros nos quedamos solos en la isla, a cuidar lo nuestro y preparados para huir, si podemos. Yo tengo un viejo rifle que estaba escondido, Sargento Mamá me ha enseñado a usarlo porque es como los que usaban en las guerras antiguas, tiene un cerrojo y hay que moverlo, pero no he podido dispararlo para conservar la munición. Heather tiene la pistola, creo que será más práctico. Bueno, que no lo sea, quiero que vayan a la isla Rumrum y no encuentren a nadie o que los orcos decidan irse o hacerse amigos, o algo bueno.

Quisiera que no fuera, pero irán. Los orcos, si lo son, son una amenaza, son la muerte, nos matarían si pudieran, o algo peor…

pero… puede que mi sueño de ayer significara algo,

me parece que voy a llorar

sí,

ya lo estoy haciendo… (miedo, por mamá)

11 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy no te voy a hablar de lo que pasó hoy de verdad sino de un sueño que tuve. No es muy largo de contar porque en realidad no lo recuerdo muy bien y no quiero rellenar los huecos de mis memorias con mis fantasías. Aunque un poco es fantasía porque es un sueño.

No suelo tener sueños como éste. Sí pesadillas en que todo va mal, o en que me pierdo y el mundo parece infinito o que tengo que luchar contra miles de monstruos y enemigos y les gano pero acabo muy cansado. También está cuando sueño con fantasmas o los fantasmas vienen a mis sueños como Fantasma Papá o Fantasma Abuela. Pero esta noche no fue ninguno de esos sueños corrientes. Fue así.

Había un niño orco, no de orco de fantasía de piel verde y colmillos, sino de los que llamamos orcos, la gente mala. Pero ese niño estaba con nosotros por alguna razón. &mdash¿Lo habíamos capturado? No lo recuerdo y tampoco importa.— La cosa es que había hecho una cosa muy mala, tanto que no la quiero contar. (No era matar). Pero yo quería que fuese bueno y no me daba miedo porque era más pequeño que yo. Supongo que tendría nueve años.

Y me quedé con él, y él quería llorar pero no podía, y no hablábamos y temblaba y le abracé, mucho, mucho rato mientras temblaba. Y me parece que tenía miedo de ser malo para siempre. Pero yo me sentía dando amor, como una fuente, como si yo fuera un manantial de energía de amor cálido. Y suena a tontada de las gordas ahora que estoy despierto y ha pasado tiempo, pero me sentía así de bien. Y era un orco.

Sé que los sueños son mentira o, como decía Fantasma Abuela, los sueños son recuerdos de nuestras esperanzas y miedos. O, como digo yo, (se me acaba de ocurrir), son mentiras que podemos hacer verdad, aunque exactamente ni literalmente.

Para mi, pues entonces, a lo mejor es que debo de tener tanto miedo de los orcos. A lo mejor la gente mala no tiene por qué ser gente mala para siempre. No soy bobo. Sé que si voy ahora a un sitio de orcos me matarán o me hará su esclavo o algo malo o peor o más cosas de esas. Pero, a lo mejor de la gente mala se escapan cosas buenas.

Heather fue una niña de unos orcos, como te conté en mi antiguo diario, y también estaba el niño que murió ese día. Ya puedes decir que Heather es especial porque lo es… pero nunca le he preguntado si hizo cosas malas

¡No quiero pensarlo!

Pero… a lo mejor, dentro de lo que es posible y no estúpido, … dar amor, ¿verdad? No puede ser malo. Quedamos muy pocos en el mundo… debemos perdonar, seguir adelante, que nuestros niños, si tenemos, sean mejores… tengo ganas de volver a mi sueño de dar amor… aunque un sueño sea siempre mentira, buscaré hacerlo verdad

un cuenco roto
viejo plástico cochambroso
aún guarda agua

Ojo: diario de ficción

10 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, los adultos se han reunido y han decidido que la isla Rumrum queda prohibida para nosotros los niños. (¡Como si fuera necesario!), Nada de acercarse a ella hasta que sepamos si son verdaderamente orcos. Además vamos a hacer más guardias ahora que sabemos que hay un grupo de posibles orcos cerca. Posibles como muy posibles, casi seguro que son orcos. Esto es lo que vi en la isla Rumrum que me lo hace sospechar:

Sospecha 1.- La barca abandonada con manchas de sangre y restos de pelea. Mi suposición: alguien herido murió en ella y se cayó al mar.

Sospecha 2.- En la isla Rumrum no encontré ni campos de avena, ni sitios para poner nasas ni otras instalaciones de producir comida. Eso significa que o están de paso o viven de saquear. Obvio.

Sospecha 3.- Botellas de alcohol fuerte abandonadas. Me refiero a whisky y cosas de esas.

Sospecha 4 y definitiva, la que me dio más miedo y a Heather también. Había una persona a la que pegaban, creemos que una mujer, no lo sabemos con seguridad porque llevaba una capucha puesta.

Explicaciones alternativas. A veces la primera impresión es un error por eso siempre hay que explorar explicaciones alternativas, sobre todo antes de empezar una guerra u otra decisión importante. (Enseñanza de Fantasma Papá número 357). El número me lo he inventado.

Explicación Alternativa 1. La persona a la que pegaban podía ser mala y la estaban castigando. Vale, puede que no sean orcos pero aún así tendríamos que tener mucho cuidado si hacen esas cosas.

Explicación Alternativa 2. No son orcos sino supervivientes desesperados y están un poco locos. Suena mal.

Explicación Alternativa 3. Son gente normal que se dejan dominar por un dictador chiflado. También sería un problema.

Explicación Alternativa 4. En realidad están de paso y tuvieron una noche de borrachera y drogas y por eso se montaron una pelea. Pues jugar con sus niños si los tienen a lo mejor no es muy saludable para mis huesos si es que imitan a sus padres. No me gusta el dolor. Y esa es la explicación más optimista que se me ocurre salvo la siguiente tontería:

Explicación Alternativa 5. Era todo una obra de teatro o un juego… Sí, ya, claro, ¡imposible! Si se oían los insultos y palabrotas y estaban cargados de odio del peor.

Y podía seguir, pero no creo que encuentre la explicación alternativa de que en realidad eran gente maravillosa en que podemos confiar. Creo que es prudente tener miedo, como lo tenemos todos.

En cuanto al día de hoy nada de particular. Hemos vuelto a nuestra isla de Ristol, a trabajar y todo eso. Heather va a dormir en mi habitación, y también Laika, en el faro. Sargento Mamá va hacer la primera guardia, a mí me tocará la del amanecer, qué suerte —modo ironía—, me tengo que dormir, adiós.

9 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, me gusta que estés leyendo esto porque significa que estoy vivo. O al menos que estaba vivo cuando lo escribí. Es que hoy fue un día muy peligroso. Te cuento, íbamos a salir a luchar contra los orcos, con los rifles y todo eso pero Heather dijo, &mdash¿Seguro? —lo dijo así en Español, muy bajito y temblando, como correspondía a nuestras emociones. Entonces me convencí de que iba a hacer una estupidez. Si gano, ¿qué? ¿matarlos? Sé que es mejor defenderse que morir, pero huir es mejor que matar y hasta morir es mejor que asesinar. ¿Y si no eran orcos? Y entonces se me ocurrió otro plan que era igual de peligroso pero si salía bien no se darían cuenta de nada.


Era muy de noche cuando salimos, recogimos la lona del refugio y encendimos una velita que pegué en la punta de mi rifle con la propia cera. No es lo mejor para disparar ni para pasar desapercibido pero teníamos que ver porque:

  1. era un bosque
  2. de noche
  3. cuesta abajo

Por todo eso caminamos muy despacio escuchando los ruiditos típicos del bosque, que parecen de fantasmas pero es el viento y los animalitos que huyen de ti. Laika iba dos pasos por delante mirándolo todo, alerta al olor del mal, escuchando, preparada para los dientes, aunque tuviera que morir. Lo sé. Es muy bueno cuando sabes que todos viven por todos los demás. Así aunque mueras no mueres por tonterías porque vives por tus amigos. Y no pasó nada. Salimos del bosque, soplé la vela y me la guardé en el bolsillo. Ahora en campo abierto era mejor caerse que nos vieran. Llegamos a la costa, Heather se puso de rodillas con su arma y me dijo

—Go, check, I’m watching.

—Laika, ayúdala. —Y me tranquilicé, como cuando tenía estas aventuras con mi hermano y él me guardaba, me salió tanto alivio de la boca que casi despierto a las gaviotas de la isla. Y caminé tranquilamente a donde habíamos escondido los kayaks. Estaban allí y, lo mejor, no había nadie cerca, solo podía escuchar lejanos ronquidos de borrachos. (En realidad no sabía si estaban borrachos, era mi deseo).

Le hice una señal a Heather y fuimos a prepararnos para la travesía. El mar no parecía malo, la luna estaba a la mitad, ni llena ni nueva y se veían la mitad de las estrellas, entrando y saliendo de las nubes. Sí, había viento, pero nada malo, de día con el equipo bien podíamos hacerlo seguro. Pero el kayak de Heather tenía una grieta. La miré preocupado porque no había pensado en nada y ella tragó saliva, cerró los ojos como para pensar y me pidió la vela.

Pues entonces pasó lo lista que es. Vale es una frase rara pero ahora la entenderás: tomó un trozo de cuerda y la quemó con la vela. Pero como era una cuerda de plástico el plástico se derritió y dejó que goteara sobre la brecha y se fue cerrando todo. ¡Una reparación de urgencia! Como también se le había roto la pala cogió la pala pequeña, la de tormentas y salimos como cuando vinimos, aunque con todavía más miedo. Y no pasó nada. (Seguro que los orcos estaban borrachos de verdad).

Paleamos muy despacio porque de noche es muy fácil perderse. No nos metimos en el mar, solo dimos vueltas a la isla esperando el alba, conservando fuerzas, moviéndonos lo justo. Y cuando salió el sol fuimos a Ristol. ¡Un barco! Era el canciones de verano, era mamá.

Rápdio, rápido, la descubrirían. Corro todo lo que puedo con el kayak. “Flas, plas, plas”. Me duelen los músculos, mi pala rompe el mar, mi embarcación se desliza. Tengo que llegar y da igual todo. Sargento Mamá se da cuenta y arría las velas, así será más difícil de ver. En cuanto llego le hago la señal de “orcos” que enseñas el puño como si fuera la cabeza de una persona y haces como que le cortas el cuello con la otra mano. Poco después vino Heather y nos recogieron. Ahora estamos de vuelta en Ristol, pero anclados. Toda la gente está con nosotros en el barco, por si vienen los orcos, querida persona desconocido.

Pero sé que no lo harán. Creo. Desde luego Heather no se merece más penas ni mas miedo, ¿verdad?