Diario de Guille, 3012

Querida persona desconocida, mamá aflojó un poco el entrenamiento hoy o puede que me encuentre más fuerte. Debe ser que se ha dado cuenta por fin de que no somos soldados de verdad. Ni siquiera reclutas de verdad. No hay nadie que sea un adulto joven y fuerte. O somos demasiado niños o demasiado mayores, ¿verdad? Lo cual, si lo piensas, parece una desventaja horrible cuando nos toque luchar con los orcos de verdad, créeme.

Además hemos tenido que dedicar varias horas a los trabajos. En mi caso pescar, comprobar nasas, etcétera. Que me ha parecido lo más fácil y divertido del mundo comparado con lo que tuvimos que hacer de madrugada. ¿Lo adivinas? Dar barrigazos por la playa, antes del amanecer, sobre la arena mega-fría, bajo la oscuridad, haciendo huir asustadas a todas las criaturas nocturnas. Seguro que se preguntan: ¿quiénes son esos bobos? Con lo calentitos que estarían en sus camas. Pero lo hacemos por una razón, para poder sobrevivir el próximo año y vivir en paz para siempre. (O por mucho tiempo).

Heather me dijo en la cena que estaba más guapo. Yo creo que para consolarme porque tengo que parecer patético todo lleno de porquería de algas de la playa. Yo le respondí que estaba mucho más guapa y mamá se metió y desvió la conversación hablando de una película que vio cuando era pequeña. Creo que no quiere que nos hagamos novios, sino hermanos, pero francamente el amor es el amor y como surja nadie lo va a poder detener.

Una cosa más, llovió hasta que salió el sol y luego paró en todo el día. No se si es un milagro o que las nubes querían fastidiarnos el entrenamiento. Bueno, aun así hay que sonreír.

  1. Porque siempre hay que sonreír
  2. Porque la verdad es que el invierno está empezando magnífico

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de Miguel de Luis Espinosa