Costes Hundidos

Sinking Fence

Sabia Vida es un ejemplo de coste hundido. El blog que congelé ayer me ha llevado muchos años de esfuerzos y como resultado tiene una buena posición SEO y una interesante colección de contenidos. Parece estúpido borrarlo, cerrarlo o congelarlo. Sin embargo, esto último, congelarlo, es lo que he hecho. ¿Por qué? Porque desde hace tiempo llevo sintiendo que no es lo que quería hacer. Y vale ya hablar de eso.

¿No os ha pasado lo de terminar de ver una película rematadamente mala con la única excusa de haber pagado ya por ella? Entonces ya sabes lo que es un coste hundido y cómo ese coste hundido nos lleva a perdernos. Pasa mucho en el ajedrez, que se enfrasca uno con una jugada preciosa, para la que a lo mejor se ha sacrificado un peón, a pesar de que el contrincante ya ha encontrado una defensa efectiva y prepara un contraataque demoledor. Resultado: derrota absurda.

Pues esto pasa también en la vida y debemos protegernos de ello. No sigas haciendo algo solo por que «siempre lo has hecho», o porque has gastado tantos esfuerzos y dinero que estás dispuesto a seguir gastando y gastando para no reconocer que ya has malgastado lo perdido. Es como aquellos generales que viendo que no pueden ganar la guerra, se empecinan en ella, justificándose en que si no, «toda la sangre derramada habrá sido en balde», cuando deberían reconocer que sí, toda esa sangre derramada no ha servido para nada y no hay necesidad de derramar ninguna más.

de Miguel de Luis Espinosa