Como ser feliz estudiando

Deber, trabajo y esfuerzo son palabras muy serias. Me los imagino como unos señores encadenados a un reloj, de americana gris y corbata negra. No van a fiestas, ni hablan de fútbol ni de los amigos. Bueno, no hablan de nada que no sea el trabajo. Se casan con señoras adustas como doña Responsabilidad, la señorita Virtudes o una anciana Sabiduría.

Es normal que no tengan amigos.

¿Pero y si todo esto fuera mentira? ¿Y si se pudiera ser feliz estudiando o trabajando?

Sería genial porque te estás pasando muchísimo tiempo de tu vida estudiando y trabajando.

Lo bueno es que yo creo que sí, y voy a decir como

1.- Busca buenas amistades.

Es muy difícil triunfar sin amigos. Sin ellos ser feliz es imposible. Pero tampoco hace falta tener millones de amigos, o ser el más popular de la clase. Basta un par de amigos buenos, eso es todo.

Ya sé que hay gente que tiene dificultades para hacer amigos. Y si este es tu caso te aconsejo que busques ayuda. No pienses que no merece la pena, que no vas a poder. Esos pensamientos son lo mismo que cuando un gordo dice que no puede adelgazar o cuando uno que no estudia dice que no puede aprobar. Se puede: es cuestión de saber lo que hay que hacer… y ¡hacerlo!

2.- Lleva una vida saludable.

Esto ya te lo habrán dicho y ya sé que es obvio. Pero aún así es muy importante. Si no estás al 100% no puedes dar el 100%. ¿Te quejas de no poder concentrarte pero al mismo tiempo te duermes a las 3 de la madrugada? Déjate de zen y cosas raras. ¡Duerme! Duerme primero y luego aprendes meditación si todavía lo necesitas. ¿Tu cerebro no da más y en vez de andar o correr un poco te das un atracón de internet? Pues no le eches la culpa luego a tus pobres neuronas.

3.- Convéncete de que puedes ser feliz estudiando y trabajando.

Esto es lo principal. Y lo más difícil porque todo el mundo dice lo contrario. Es como si quejarse fuera un deporte. Quejas inútiles, porque no intentan cambiar nada ni mejorar nada, sólo quejarse. A veces las quejas son excusas, porque siempre es más fácil echarle la culpa a otra persona, ¿verdad? Es que decir que nos hemos equivocado duele.

Tu cuando pienses en quejarte contra este mundo tan cruel y malvado, piensa:

¿Va esa queja a ayudar a alguien?
En vez de quejarme, ¿qué puedo hacer para cambiar algo, aunque sea un poco?

4.- Concéntrate en lo bueno.

Una vez leí en la biblioteca un libro que se llamaba algó así como “Así habló Sumer” (no me acuerdo exactamente). Este era un libro que traducía las tablillas de barro de hace miles de años. Vamos que en tiempos del imperio romano eran antiquísimos. Pues bien, una de ellas venía a decir:

“Los niños de hoy en día no estudian nada, cuando yo era pequeño…”
¿Suena familiar?

Es que tenemos un poco de crítico salvaje. Siempre nos vamos concentrando en lo malo. Es lo normal. Pero porque sea normal no significa que sea bueno. Como la esclavitud que era normal, pero no buena.

Te invito a descubrir lo bueno que existe en el mundo, en tu colegio, en tu clase y en ti mismo. Y al hacerlo, te estoy invitando a ser feliz. Claro, también tendrás que saber que hay cosas malas. Sería tonto pensar que todo es maravilloso. Pero, ¿sabes? como nos estamos fijando más en lo malo también somos tontos y encima tontos tristes.

Y es que el realismo es ser optimista y ver el mundo tal y como es, sí con sus cosas malas, pero también sus cosas buenas.

5.- Ten buenos materiales.

Recuerdo que la primera vez que fui a la universidad compré folios sueltos para tomar apuntes. Lo hice porque era lo que hacía “todo el mundo” y pensaba que era lo mejor. Luego me fui dando cuenta de que la principal razón era la tacañería: los folios sueltos son más baratos.

En mi opinión, aunque sea raro, no hay nada mejor para tomar apuntes que un cuaderno normal, de tamaño A5, de encuadernación pegada o grapada. Cosas como un simple cuaderno de los que se usan en primaria, sin espirales incómodas.

Pero eso son opiniones personales. La idea principal es que tu material debe ser el mejor que puedas conseguir. Me hace sonreir como la gente no duda en gastarse decenas de euros en equipo deportivo para fines de semana y le escandalice tener un buen escritorio. Aún así, también he sido niño, adolescente y universitario y comprendo la falta de dinero disponible.

Pero hay algo que todo el mundo puede tener: orden y limpieza. Un entorno agradable para trabajar hace que trabajes mejor. O si no, ponte chinchetas en la silla, esconde las cosas donde no puedas encontrarlas y pinta la mesa con huevo crudo.

¿Estúpido? Lo es, y lo malo es que mucha gente

6.- Busca la excelencia.

Ya hablé de esto en otro artículo. Y como no me quiero repetir, aquí va un enlace.

7.- Que tu trabajo sea como tú.

El estudio, sobre todo el estudio solo no tiene porque ser aburrido, si eres capaz de llevarlo a tu terreno. Por ejemplo puedes escribir (y cantar) canciones sobre lo que tienes que aprenderte. Funciona (sí, lo he usado). O Poemas, o dibujos (por ejemplo con métodos como los mapas mentales). O hasta la danza, o imaginarte que estás dando clase de lo que tienes que estudiar

o…

Piénsalo, seguro que se te ocurren ideas.

de Miguel de Luis Espinosa