Cómo adquirir el hábito de estudio

Ya te lo dije en mi artículo anterior: tener hábito de estudio significa sacar mejores notas con el mismo esfuerzo. Y eso es una buena noticia para los que tengan un buen hábito de estudio, pero, ¿qué pasa si no tienes hábito de estudio? o, y esto es lo normal, ¿qué pasa si tus hábitos de estudios son malos? Pues que hay que adquirirlos o mejorarlos

Asumiendo la responsabilidad

En los primeros cursos, en primaria sobre todo, tener buenos hábitos de estudio depende de los padres. Son niños pequeños y son así, pero según avanzan en primaria y, desde luego cuando comienzan en secundaria, la responsabilidad tiene que cambiar. En secundaria, desde primero, tienes que saber que tú eres el principal responsable de tu vida. Está bien que te ayuden tus padres y está bien también que escuches los consejos de la gente que te quiere y sabe más que tú, pero al final eres tú quien suspende o aprueba. Si quieres triunfar, si quieres que tu vida valga la pena, debes aceptar esa responsabilidad. Hazlo ahora, dilo, aunque sea en silencio: Yo, [tu-nombre] soy el[la] responsable de mis estudios.

De uno en uno

Los hábitos se adquieren de uno en uno. Hay mucha gente que, cuando llega el año nuevo, quieren aprender inglés, ir al gimnasio, ver menos la tele, hacer dieta y aprender a pintar óleos; todo a la vez. Después de un mes ya han fracasado en la mitad, después de dos, no les queda nada y, están peor que antes, porque encima se piensan que no pueden mejorar. Lo que pasa es que adquirir nuevos hábitos cuesta porque tienes que quitarte los anteriores.

Lo mejor, un solo hábito

Todos tenemos hábitos y para adquirir hábitos buenos tenemos que quitarnos hábitos malos. Por ejemplo, para salir a correr todos los días habrá que quitarse el hábito de estar viendo todo el día la tele. Y quitarse un hábito cuesta. Por eso lo mejor es centrarse en un solo hábito. No intentes ser el estudiante perfecto de golpe. Ve poco a poco, pero empieza ya. Escoge un hábito de estudio, algo en lo que sepas que vas mal y mejorálo, o si no tienes ningún hábito de estudio, empieza estudiando todos los días a la misma hora, durante media hora.

¡Pero es que estoy de vacaciones!

Si todavía estás de vacaciones, felicidades. Ahora, ¿por qué no aprovechas para aprender lo que más te gusta? Si te entusiasma el fútbol, hay libros de fútbol que puedes estudiar, para aprender los trucos o saber como entrenar mejor. Si te gusta escribir, todavía hay más libros. O estudia tu asignatura favorita, para ir adelantando, si ya tienes los libros.

Si adquirir o mejorar un hábito es difícil, ¿por qué esperar a que comience el curso?

A poquitos

Hay una técnica que se llama kaizen que consiste en ir mejorando poco a poco, pero todos los días. El kaizen se pensó para las fábricas, pero se puede usar también para la vida personal y creo que funciona mejor para las personas que para las fábricas.

A mí me ha ayudado mucho

El primer día estudia tan poco como quieras, aunque parezca ridículo. Pongamos quince minutos, o incluso cinco (bueno, después de haber hecho los deberes ya si no estás de vacaciones). Luego vas aumentando poco a poco.

Estás construyendo este hábito para el resto de tu vida

Puede parecer tonto, pero este hábito lo estás construyendo para el resto de tu vida de tu estudiante, e incluso te ayudará en el trabajo. Lo importante ahora es que no fracases, sino que triunfes. Incluso, si tus notas han sido regulares o peores, no te preocupes por las notas ahora. Habla con tus padres, enseñáles este artículo o, si quieres, les puedes dejar mi correo miguel @ sabiavida . com (pero sin espacios) y yo se los explico. Ahora no se trata de sacar buenas notas rápido, porque si han sido malas tardarás tiempo en convertirlas en buena. Ahora se trata de que hagas lo necesario para mejorar.

Un mes para el triunfo

Date un mes. Durante ese mes concéntrate en tu hábito. Si tu hábito es simplemente estudiar todos los días, concéntrate en ese hábito nada más. Una vez que ha pasado el mes, si has triunfado, ya puedes pensar en otros hábitos, como hacer deporte todos los días o comer más sano. Pero ni un segundo antes

Algunos métodos

  1. Escribe el hábito que quieres conseguir.

    Sé específico, pon exactamente lo que quieres hacer, ni más ni menos. Pon por ejemplo: «Voy a estudiar todos los días, al menos media hora»

  2. Comparte tus objetivos

    Díselo a todo el mundo, entre más gente, mejor: tus padres, tus amigos, tus profesores, tus tíos, tus abuelos entre más personas, mejor.

  3. Comparte lo que haces cada día.
    Durante ese mes para el triunfo comparte también tus progresos. Dile a tus padres: hoy estudié tanto tiempo, por ejemplo. O díselo a un amigo, a uno de verdad, en quien confíes

  4. A la primera oportunidad.

    A mí me ha funcionado muy bien hacer las cosas buenas pronto, a la primera oportunidad. Me refiero a hacer deporte, que siempre me ha costado mucho, por eso no me doy la posibilidad de fracasar. Tengo que hacer deporte todos los días, es por salud, y lo hago a la primera oportunidad que tenga; no voy a esperar a «la hora perfecta» y que luego llegue una visita o se ponga a llover.

  5. No hagas las reglas más difíciles de lo que son.

    Por ejemplo, si el hábito que quieres conseguir es estudiar todos los días media hora, no pienses que es un fracaso si te concentraste poco esa media hora. Vale, no está muy bien, pero ese es otro hábito. Recuerda, deja un mes para adquirir el primer hábito y luego, al mes siguiente, ya irás mejorando los fallos. Esto es para toda tu vida.

  6. No esperes a que todo sea perfecto.
    Hazlo y ya está. Esto es no hace falta tener el mejor material escolar. ¿Qué ayuda? Pues sí, pero primero ponte a trabajar. ¿Qué ahora mismo estás en un apartamento pequeño con tus hermanos, los primos y un gato? Pues hay sitios mejores para estudiar, pero no esperes a tener el sitio perfecto, buscar una esquina tranquila, aunque sea bajo un árbol y estudia allí.

  7. Muy importante: premiáte
    Está muy bien cuando otras personas nos digan que lo estamos haciendo bien. Los padres suelen hacer eso con los niños, pero lo van diciendo menos cuando se hacen mayores, y es lo normal. No te van a hacer mimitos toda la vida. Tampoco la gente va a celebrar una fiesta en tu honor porque hoy hayas estudiado. Y aunque a veces te feliciten por esas cosas -y algunos lo harán- no puedes contar con ello.
    Por eso yo también me premio a mí mismo. Me pongo canciones para animarme y me digo lo bien que lo he hecho. A veces hasta me auto-regalo algo. Te propongo que hagas lo mismo; no tienes que decírselo a nadie, ni comprarte nada, basta con que te digas en tu corazón que lo has hecho muy bien. O que hagas una pequeña ceremonia de triunfo, como cuando los futbolistas meten un gol, pero menos exagerado. O como cuando bates un recórd en un juego. Con eso suele bastar.
    ¿Parece una tontería? Sí ¿Funciona? Pues también. Y bueno, es gratis, así que, ¿por qué no lo pruebas?

Y en el próximo…

En el próximo artículo de esta serie vamos a hablar de la concentración en el estudio. ¡Nos vemos!

Foto CC -by Cris Smith

Miguel de Luis Espinosa