Carta a un joven científico de secundaria

Estimado amigo, Amigo, me atrevo a llamarte así porque en tu alma hay un mundo mejor. Disculpa si me pongo poético. Es que quiero que entiendas la importancia de tu vocación para que no la malvendas por nada. Ni por miedo, ni por dinero, ni por mala humildad. Verás, supongo que ya lo sabes. La tecnología es el gran signo de multiplicación de la humanidad. Yo he tenido esta idea de escribir esta carta abierta a los que os planteáis con quince, trece o doce años, más o menos, ser científicos y lo puedo hacer porque tengo un blog. Cuando tenía vuestra edad lo más que hubiera podido hacer es mandar una carta a un periódico yconfiar en que decidieran publicarla. Se hubiera mantenido un solo día y luego sólo hubiera servido para la basura. Ahora puede llegar a todo el mundo de habla hispana y, con los traductores automáticos, a todo el mundo.

¿Tengo que decirte que no hay tecnología sin ciencia?

Algunos dicen que la tecnología puede ser mala. Tienen razón. No se me ocurre que uso bueno puede tener una bomba atómica. Pero eso no es culpa de la ciencia. Recuerda que la ciencia es conocimiento, proporciona pòder. Desgraciadamente muchas veces nos falta sabiduría para emplear ese poder. Quizás ese haya sido el error más grave de la humanidad en el siglo XX, ponernos a jugar con la técnica como un bebé juega con un cuchillo. Y luego, cuando vienen las guerras le echamos la culpa a la tecnología.

No tengas miedo.

Mira, a todo el que intenta algo grande le dicen que es imposible. Algunos te dirán que hay que ser super-inteligente para ser científico, o tener unos genes fantásticos para las matemáticas. Ya sabrás que es mentira. No sólo Einstein, el mismo Descartes tuvo problemas con las matemáticas. No se rindieron. Por cierto, Descartes, desarrolló un método para resolver los problemas de matemáticas que ha acabado siendo uno de los pilares del método científico. (Te lees el “Discurso del Método” y lo compruebas tú mismo).

¿Qué hay que estudiar mucho?

Pues claro, oh mente preclara. ¿Y qué pasa? ¿No se trabaja mucho en otros trabajos, o qué? La vida esta llena de obstáculos. A veces no sacarás la nota que quieres. Puede que hasta suspendas . No pasa nada. El fracaso no es más que una cuesta arriba en el camino al éxito. Uno se levanta, se da cuenta por que ha fracasado, sin buscar excusas ni echarle la culpa a nadie y se pone a trabar de nuevo. Y el éxito llega, seguro.

La mayoría no lo van a intentar.

Pregunta en tu clase cuantos quieren ser científicos. No científico y astronauta y futbolista, sino científico y punto. Apuesto a que son muy pocos. Según vayan pasando los años, serán menos todavía. Incluso, de esos, muchos llegarán a la universidad ya con la idea de ser profesor de instituto. Y no es que sea mala profesión -para quien le guste- pero si uno quiere ser científico, debe ser científico y no otra cosa. Vale, a lo mejor, por un tiempo puede que tengas que trabajar de camarero si la economía familiar va mal. No pasa nada por eso, siempre que tengas claro el objetivo final.

Puedes hacerlo.

Es cuestión de echarle narices, dedicación y trabajo. En serio, como en cualquier otra cosa en la vida se trata de Saber que Hacer y Hacerlo. Y si estás dispuesto a hacerlo, si estás dispuesto a dejarte de tonterías y falsas excusas, si trabajas aunque estés cansado, si estudias a pesar de todas las chorradas que se dicen (y dicen) los que han decidido conformarse con poco, entonces, mi querido amigo,

Ya eres científico…

Ahora viene la parte difícil, convencerte de que el estudiante de ciencia ya es científico. Y lo es no por ser mentira o verdad, sino porque tengo que luchar contra toda una cultura de la investidura. El tema se ve mejor en las películas americanas cuando salen con sus túnicas y sus sombreritos ridículos de académicos y los tiran al aire y todo eso. De alguna manera parece que uno no puede ser científico hasta que le den un título universitario. Pero ser científico es hacer ciencia, no tener un título. Seamos claro, la ruta universitaria es la mejor y más sencilla para convertirse en científico. Sencillamente en ningún otro lugar vas a tener tantos recursos a tu disposición. Pongamos que es como la religión, uno puede estudiar la Biblia por su cuenta, pero es mucho más difícil sin una formación teológica adecuada. Es más la mayoría de los que obtenga un título universitario “de ciencias” no serán científicos nunca. Entre otras cosas porque ni lo pretenden. Pero tú sí, espero. Porque hacer ciencia parte de tres actitudes:

Si estudias ciencia como quien se aprende una lista de teléfonos, no haces ciencia, aprendes datos. Si cuando estudias ciencias formulas tus propias hipótesis y no aceptas cualquier respuesta sólo porque lo dice alguien famoso que viste bata blanca , entonces estás en camino de hacer ciencia. Obviamente la mayor parte de las veces no vas a poder experimentar todos y cada uno de los pasos que llevaron al estado actual de la ciencia. Tardarías un par de siglos y no tienes un par de siglos de vida. Pero puedes tener siempre la actitud de no aceptar chorradas. ¿Y qué es una chorrada? Aquello que no se puede falsar. Si yo digo que sube el precio del pan porque las chakras del trigo están desalineadas y no te defino ni que son las chakras ni que significa la desalineación, tu nunca podrás someter mi seudo-hipótesis a prueba. De otra manera, si no puedo someter mi hipótesis a un experimento (suponiendo que tenga el dinero, etc), no es una hipótesis, sino una idea, que a lo mejor hasta será verdad, pero que no es ciencia. Sólo es ciencia lo que se somete al método, y es científico quien lo siga, aún tenga 14 años (o menos) y piense que es demasiado joven… o tenga 41 y piense que es demasiado viejo… Ánimo, que siempre nos faltarán científicos.

Miguel de Luis Espinosa