Mi edición online de Oliver Twist

Con estas breves notas os emplazo a mi edición online de Oliver Twist. He tomado el texto original del Proyecto Gutemberg, que, como sabéis, es de dominio público y, por tanto, libre de derechos de autor, lo he estructurado con HTML5 y, finalmente, le he aplicado estilos usando Sass, que es un pre-procesador de CSS3. Creo que he creado un texto legible en la mayoría de los dispositivos, usando flexbox donde era necesario.

Si todo lo anterior te suena a chino y solo quieres ver como queda, puedes verlo en http://www.serenicode.com/otwist/

Si quieres examinar el código, lo tienes en su repositorio de github

Publicado en Juegos, literatura

Mi experiencia escribiendo un librojuego

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El primero de febrero remití el borrador de un librojuego1 a mi agente. Del contenido y demás detalles no puedo revelar nada por deseo de la editorial y, desde luego, ni siquiera sé si la publicarán, así que no preguntéis.

No es mi interés, ahora, vender mi librojuego, –ya habrá tiempo para eso–, sino compartir mi experiencia escribiendo uno, por si puede servir de algo para otras personas.

Advertencia: no es un libro normal

Los librojuegos, desde los tiempo de Elige tu propia aventura2, o, cariñosamente, ETPA, se inician con una advertencia al lector del estilo de “Este no es un libro normal”. El escritor debe seguir la misma advertencia; no son suficientes las técnicas que normalmente se usan al escribir una novela, dado que uno se enfrenta a desafíos únicos:

Múltiples líneas narrativas

Cada vez que el jugador (o lector) toma una decisión, la trama se decide por una línea narrativa. Esto implica, en la práctica, ser al menos consciente de que no se está creando una historia, sino una miríada de historias, que, si no se tiene cuidado pueden acabar siendo contradictorias.

Valga ahora salvar que, a veces, esa contradicción puede ser buena. Podemos, por ejemplo, descubrir aspectos ocultos de un personaje o de la trama a través de cómo reaccionan a las diferentes opciones que toma el jugador. También, por qué no, puede desencadenar una evolución del mundo o de un personaje, incluso, –si somos valientes– del protagonista.

Lo que no debería pasar es la contradicción ridícula, absurda e imprevista, que puede suceder en cualquier novela, pero que en un librojuego se multiplican.

No estás escribiendo una novela

A un librojuego, salvo que estemos hablando de una obra mastodóntica, realmente gigantesca, no se le puede aplicar, ni por analogía, el concepto de novela. Más bien, estaremos hablando de un conjunto de relatos, íntimamente entrelazados. De principio a fin, una rama de un librojuego de dimensiones y opciones “normales” va a tener, como mucho, unos 50 párrafos de texto.

Aún en el caso extremo de tener solo dos líneas narrativas, tendremos dos novelas cortas. Y no creo que ningún aficionado llamara a eso, un librojuego.

Transiciones de Escena a Escena

La magnífica, –por horrorosa–, película “Plan 9 del Espacio Exterior”3 es famosa por varias escenas en las que un personaje habla de noche y su interlocutor, –en el mismo lugar–, le responde de día. Cosa parecida puede pasar en un librojuego porque por diseño, o por necesidad, puede que estés reutilizando secciones de texto para dos o más líneas argumentales.

Una forma de resolver es usar un lenguaje blando y genérico, que es precisamente el tipo de texto que no nos gusta. Más bien habría que escribir la sección a conciencia, disimulando “los puntos de soldadura” para que el texto no interrumpa el fluir de la aventura.

No hay cabeza humana para tanta historia

En una novela puedes esbozar unas ideas elementales y luego sobrevivir a base de notas por aquí y por allá y mucho café. Un librojuego, debido a todo lo expuesto hasta ahora, requiere de bastante más planificación. De lo contrario lo que pasa es que uno tiende a confundir una sección con la siguiente, hasta el punto de tener que parar una y otra vez a consultar lo escrito.

En papel es más difícil

Un programa puede componer secciones a base de juntar párrafos, conforme a las necesidades de cada momento. Si tienes habilidades como programador, las posibilidades creativas son enormes. Además, los entornos de desarrollo moderno, con sus mensajes de error y diagnóstico, o un sencillo “script” pueden descubrir muchos errores (como enlaces que no van a ninguna parte) antes y mejor que cualquier humano.

El papel no tiene ninguna de estas ventajas y, además, constriñe a una determinada longitud. No te puedes quedar demasiado corto, que el libro no será un libro, ni demasiado largo, que por caro no se podrá vender. A veces esto, junto con las estrecheces que imponen los plazos y las fechas, hace que no puedas desarrollar una parte de la trama como uno quisiera, teniendo que optar por un resumen. Otras, sin embargo, aviva la creatividad.

La parte divertida

Extrañamente lo más divertido de escribir un librojuego, cuando he disfrutado, ha sido planificando el juego y revisando el texto. ¿Escribir? No tanto, no, en absoluto.

Precisamente porque el librojuego es tan complejo la revisión es divertida. Me explico, cuando llegas a la revisión es casi algo nuevo para ti. Me enfrento al texto, casi, como lo haría un lector y aunque puedo ir recordando sobre la marcha, tiene también la emoción del descubrimiento.

Sin embargo, revisar también tiene sus problemas, básicamente el asegurarte que lo has revisado todo, que no es fácil. He tenido que ir punteando sección por sección, para intentar que no me falta nada. Y aún así, no estoy seguro de haber revisado todas las posibles combinaciones de historias existentes.

Vías de Solución

La Estructura primero, la inspiración después

La próxima vez que escriba un librojuego primero diseñaré la estructura y después el texto. Decidiré de forma fría y desapasionada cuántas líneas narrativas tendré y, en consecuencia, cuál será su profundidad. A partir de ahí desarrollaré el árbol, –u otra estructura–, de decisiones y lo representaré de forma gráfica.

Sobre esa estructura construiré luego la narración, sección por sección, teniendo especial cuidado en las secciones que se van a leer con mayor frecuencia o que son más críticas para el juego y menos en las más oscuras o de simple transición.

Usar una herramienta gráfica

Empecé esta historia con una hoja de cálculo, donde llevaba la cuenta de lo escrito, las secciones disponibles y las que estaban asignadas. Pero esto no es suficiente, ni siquiera lo mejor. Resultó al final mucho mejor idea complementar esto con una herramienta gráfica, un “mapa”, si queréis donde analizaba la historia y veía sus relaciones.

Con las 400 secciones de mi libro me preocupaba que no me cupiera en una sola página de papel, aunque era de las grandes, y tenía razón, pero, a la hora de la verdad, no resultó tanto problema: simplemente seguía en otro papel (y en otro) y listo. Además, como la próxima vez diseñaré la estructura primero, esto será aún menos problema ya que sabré exactamente cuánto papel necesitaré y como distribuir las secciones en él.

Como conclusión

Supongo que esto es todo. No quiero asustar a nadie, pero la verdad es que un librojuego es mucho más complejo que una novela normal. Pretender llegar a la alta literatura en este género, es loable, pero requiere de destreza, mucho mate y muchos meses tranquilos y en soledad. Sí, también así en una novela, pero si le añades todas las complicaciones adicionales, me permitirás que opine que es mucho más difícil de escribir y que quede bien, lo que convierte al librojuego, –en la palabras de un guerrero Kinglon4–, en una batalla gloriosa, o en un buen día para morir.


 

Notas

  1. Librojuego es el término que acepta la FUNDEU y la Asociación Dédalo de Librojuegos y Ficción Interactiva
  2. Ver artículo sobre ETPA y otros librojuegos
  3. No deberías perdértela, y tienes una oportunidad en YouTube
  4. Qoy qeylIs puqloD Canción de Batalla Klingon
Publicado en literatura

Re-escribiendo

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CC -by Rachel Menton

Me gusta que mis novelas salgan de la inspiración. Llamadme romántico, si queréis, pero recelo de la planificación rígida de una obra creativa. Sí, planificando es más fácil terminar e incluso vender un libro; pero a costa de una mayor probabilidad de acabar con un libro que, en esencia, ya se ha escrito mil veces. La única posibilidad de aportar algo nuevo es dejar que la locura del inconsciente salga de su escondite.

Pero claro, luego hay que ponerle coto.

Una estrategia para Imi Otherwind

Me gustaría que recordarais a Imi Otherwind y los Príncipes de la Torre, la novela creative commons que estoy escribiendo en línea. Estoy, o más bien estuve, porque la tengo parada con la excusa de que tengo otros proyectos. ¿Y quién no los tiene? La verdad es que, lo malo del inconsciente y todo eso, es que tiende a funcionar un poco como los sueños y los sueños no suelen tener ni pies ni cabeza.

Creo que ha llegado la hora de meterle un poco más de racionalidad a la mezcla desde el principio, re-escribiéndola. Con 10000 Demonios la re-escritura fue más fácil: borrar lo innecesario y corregir errores. En Imi Otherwind, sin embargo voy a seguir tres directivas que ahora defino:

  1. Maravillar

    La palabra clave es Miyazaki. Hay quien dirá que el género de Miyazaki es la “fantasía inmersiva”, pero yo creo que Miyazaki es esencialmente distinto. Lo que hace, mediante el dibujo, la música y la narración, es convertir al mundo y sus personajes en poesía. En, “El Viaje de Chihiro”, por ejemplo, nada es gris, nada es mundano, nada es previsible y sin embargo, todo tiene o llega tener sentido.
    No puedo desde un libro crear la misma experiencia. Ni tampoco pretendo copiar del maestro, pero sería un engreído si no me inspirara en los mejores.

  2. Hacer crecer a los personajes

    Le estado dando vueltas al asunto de las bildungsroman o Novelas de Formación. Creo que Imi me está pidiendo en que no lo deje como el pre-adolescente que es ahora, sino que lo lleve a la madurez. Es más, diría eso de todos los personajes, incluso de los antagonistas. Voy, por tanto, a revisar y expandir lo escrito para incorporar este elemento y ver hasta donde me puede llevar. Todavía quiero mantener a Imi Otherwind dentro de la fantasía y la aventura, pero, al mismo tiempo, darle mayor profundidad.

  3. Escalar el muro de la mediocridad

    Me declaro libre de prejuicios, de seguir las reglas por el miedo a que no guste, no se venda o no se publique. Ya es dificilísimo “vender” de todas maneras. Voy a darme permiso para intentar escalar el muro de la mediocridad, de ir mucho más allá, de arriesgarme, experimentar y jugar con lo bello.
    Sinceramente, ya hay tantos libros, que escribir “uno más” no merece la pena salvo que aporte un nuevo verso a la vida del lector.

Sí, creo que esto es todo lo particular de Imi Otherwind, después viene dar coherencia a la historia, enmendar errores, quitar lagunas, hacer más comprensible el texto, cuidar el estilo y todo ese largo y cansado etcétera, que es, sin embargo, imprescindible para crear algo que merezca la pena.

Publicado en literatura, productividad

Plantilla LaTeX para libros de 6×9 pulgadas

Perdón, ya sé que últimamente doy mucho la tabarra con mi novela . Tanto que muchas veces no me da tiempo para nada más. Pero permitidme que me disculpe con un regalo.

Mi plantilla para novelas en LaTeX para presentar a CreateSpace.

O a donde quieres con tal que el formato sea 6×9 y pretendas enviar una novela u otro libro con una presentación simple. Esta plantilla LaTeX tiene la estructura que sueles ver en las novelas normales: una página interior de título, y un texto dividido en capítulos (y opcionalmente en Partes y Secciones). Carece de índice y encabezados en el texto. Aquí podéis ver como queda el ejemplo .

Para usarlo tenéis que instalar LaTeX en vuestro sistema (gratuito, libre, sin problemas) y empezar a trabajar. Si tenéis dudas la web está absolutamente llena de información. ¡Suerte!

La plantilla LaTeX

% Esto es un comentario
documentclass[paper=6in:9in,pagesize=pdftex,
               headinclude=on,footinclude=on,12pt]{scrbook} 
% Declaro que quiero un documento de 6 por 9 pulgadas, y que el tamaño normal de la fuente sea 12, un poco grande, pero ya me conocéis.
areaset[0.50in]{4.5in}{8in} 
% Esto lo uso para ajustar el texto a los márgenes de create space
addtokomafont{disposition}{rmfamily} 
% Para que los títulos sean en fuente serif
usepackage[utf8]{inputenc} 
%Permite usar acentos, ñ y demás normalmente
usepackage[T1]{fontenc} 
%Fuente serif
usepackage[spanish]{babel} 
% Para que LaTeX sepa que el texto es en Español y use las convenciones españolas
usepackage{titling} 
%Permite manipular el título
usepackage{Alegreya} 
renewcommand*oldstylenums[1]{{AlegreyaOsF #1}}  
%Este comando y el anterior permiten usar la fuente Alegreya. Si quieres usar otra fuente busca en la web http://www.tug.dk/FontCatalogue/
usepackage{blindtext} 
% Esto genera automáticamente un texto aleatorio, uno de esos lorem ipsum dolor sit amet

begin{document}
% begin{document} indica cuando empieza el documento, encima solo hay comandos de formato y los paquetes que vas a usar, lo que se llama el preámbulo de LaTeX

frontmatter
% frontmatter se usa para las páginas de título, copyright, presentación y todo eso que va antes del texto

title{El Mensajero del Agua}
author{Miguel Fernando de Luis y Espinosa.}

% Defino el título y el autor

maketitle

% Genera el título

mainmatter

% A partir de aquí viene el texto principal

chapter*{Mi capítulo, sin numerar}
noindent blindtext
% Esto genera un lorem ipsum. El noindent es porque a mí no me gusta que el primer párrafo quede "indentado" (con sangría)

Hace falta dejar una línea en blanco entre párrafo y párrafo, para que LaTeX sepa que es un nuevo párrafo.

chapter{Mi capítulo, numerado}
% fíjate que va sin *  || Curiosidad: Si no pones nada entre las llaves {} sale solo el número del capítulo
Blindtext 
% Esto genera un lorem ipsum más grande. Fíjate qué pasa si no pongo el noindent
part*{También puedes crear partes}
chapter*{Nuevo capítulo de la otra parte}
noindent blindtext 

Blindtext
section*{Y secciones, pero la mayoría de las novelas no las llevan}
noindent blindtext 

blindtext
end{document} 
% el end{document} es obligatorio indica que ahí acaba el documento.
Publicado en literatura, sabiduría

10000 Demonios, mi novela de literatura juvenil

Portada de la novela 10000 Demonios, salen tres aprendices de paladines preparados para luchar

¿De qué va?

¿Es como Harry Potter pero con paladines? Algo así. También hay ángeles, (alguno), un montón de demonios y, bueno, en realidad no es como Harry Potter.

Se parece en que es una novela de literatura juvenil, en que sus protagonistas son jóvenes que se están formando para la aventura y en que hay un mal declarado pero aún oculto. Y aquí acaban las comparaciones. Así que no, no es otra versión del mago de Rowlings.

El mundo

Es una historia que se inspira en la España medieval (un poquito) y el cristianismo. Tiene sus influencias en Úrsula K. Le Guin, C.S. Lewis y en J.K. Rowlings. Más que nada porque era lo que estaba leyendo en la época que compuse el primer borrador. Todo ello da lugar a un mundo de fantasía original pero cercano.

El Reino de Alcazaria, donde transcurre la acción, es imaginario pero no resultaría demasiado extraño a ningún campesino medieval. Hay, sí, criaturas imaginarias, como los feroces tergos, depredadores que cazan al acecho, valiéndose de su fuerza, y los monstruos del río Dajo, tan extraños que ni si quiera tienen nombre.

Y es que este es un mundo dominado por la naturaleza. Vacío, a causa de terribles guerras. Hay grandes extensiones de páramos, bosques y marismas. Incluso hay extensas zonas a las orillas de los ríos completamente deshabitadas. Es un reino recio, con una aristocracia austera y armada, que actúan como pequeños señores de la guerra. El rey está lejos, y su ley es más un ideal que un poder.

En la desembocadura del Dajo se concentra la civilización: Yteria. Una ciudad cuyas murallas no han visto batalla alguna en decenios, donde bullen los mercados, los talleres y empieza a gestarse una nueva cultura de los desastres de la guerra civil.

Pero vienen los demonios…

Los protagonistas

Eleison, Aloisia y Meno convergen en amistad de orígenes muy diferentes. “Elei” es un esclavo fugado y extranjero. Aloisia es la hija de un funcionario de Yteria y a Meno, literalmente, se lo encuentran en una emboscada. Todos son muy jóvenes, adolescentes o niños, según gustos. Quizás sean algo más maduro de lo que denote su edad y, desde luego, mucho más sabios. Pero es que son paladines, héroes… (o, bueno, eso intentan).

Ninguno lo tiene fácil, ni emocionalmente ni físicamente. Tienen que lidiar con el fracaso y la traición, sus propios miedos y, bueno, 10000 demonios (demonio arriba, demonio abajo

Contraportada de 10000 demonios

Los demonios

Aquí los malos son verdaderamente malos. De todos mis personajes los demonios son los más simples. Son avatares del mal, están en el mundo para someterlo, matar, torturar, conquistar y en general crear dolor. Los hay de diversas clases. Muchos no son mucho mayores ni más fuertes que nuestros protagonistas, pero estos son solo los más fáciles.

Son seres de otro mundo; ni siquiera muere. Se les puede vencer, incluso destruir, pero nunca han estado realmente vivos. Por eso odian la vida, a Dios y todas sus criaturas. Están aquí para servir a satanás (sí, con minúscula por mostrar mi falta de respeto, ¿pasa algo?).

¿Queda claro? Esta es una historia en la que puede existir dudas en cuanto a los buenos, y también, a veces en quién es “malo” o “bueno”, pero los demonios te sacan de cualquier duda… mientras te están sacando tus ojos… simpatiquillos, que son.

El primer capítulo

Aquí tenéis el primer capítulo en pdf . Creo que me ha quedado bastante bien, sobre todo en lo que a la tipografía se refiere. Está diseñado en LaTeX, usando la fuente tipográfica Alegreya, de Juan Pablo del Peral, un excelente tipógrafo argentino que, además, muy majete, la ha liberado para su uso. Tiene un regusto a “novela de fantasía” y, al mismo tiempo, es perfectamente legible.

La edición es minimalista, legible y muy fácil de leer. Todo está diseñado para que sea una experiencia inmersiva de lectura. Y, por supuesto, queda mejor en el libro de papel, un glorioso tamaño de 6 por 9 pulgadas, que sin resultar incómodo de sostener permite llevar mi novela en un tamaño de fuente 12 y con interletraje adecuado.

En otras palabras, si os cansa leerla será por cualquier otra cosa menos la tipografía.

El diseño de portada y contra-portada

Ya habéis visto la portada, así que poco hay que decir. Salvo que se la encargué a mi amiga Joyce Ann Martin , con la quien ya he tenido ocasión de trabajar en otros proyectos sin ningún problema. Eso sí, Joyce prefiere hablar inglés. También podéis visitar su blog .

Contraportada de 10000 demonios

¿Una novela con mensaje?

No me gusta el término obra con mensaje, porque suele asociarse a determinados mensajes políticos. Sin embargo no es una obra de mero entretenimiento, ni para escapar del mundo real. Tiene muchas cosas mías, mi manera de ser y de sentir, de forma más o menos explícita. No he construído una moraleja, ni me he puesto a hablar a través de mis personajes o de la historia. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que mucho de lo que hablo en Sabia Vida y en otras partes también está aquí.

Se habla del bien y del mal, porque todavía hay que hacerlo, también de Dios y de la Libertad, así con mayúsculas, y de las opciones que esta supone. De qué es vivir y cómo vale la pena vivir. Y sí, en una obra de literatura juvenil, lo cual no debiera de resultar raro, porque este es un género que también tiene sus tesoros.

A comprar

10000 Demonios se encuentra, de momento, en Amazon y su subsidiaria en España y México. Donde aparece mejor es en la página americana, donde puedes ya hojear el interior del libro. En Amazon de España está ya la versión en papel y en ebook, mientras que en la tienda de México, de momento, solo está en ebook.

El por qué, no estoy seguro. Supongo, que las “cosas” llegan primero a amazon.com y luego se van extendiendo a las otras tiendas.

Publicado en literatura, productividad

Publicado por el propio autor

El valor es la mayor de las virtudes, pues sin ella no podemos practicar consistentemente ninguna otra

—Maya Angelou

Voy a publicar otra novela: 1000 Demonios. Falta ya muy poco; cuestión de que Joyce Anne, mi ilustradora, me remita la portada. Cuando la tenga en mi poder, remataré la maquetación, que he preparado cariñosamente en LaTeX . Pero ya os hablaré de la novela en mejor ocasión. Hoy, pretendo hablar de la razón que me dio el empujón final para, perdón por el palabro: auto-publicarme.

Mentiras, malditas mentiras y prejuicios

Fue el comentario despectivo de un periodista que aseguró, petulante, no haber leído jamás un libro publicado por el propio autor. Por lo que, supongo, no habrá leído a Beatrix Potter, ni tampoco a un servidor.

¿Qué argumentos tiene para justificar su postura? Calidad y calidad. Muchos libros auto-publicados salen mal escritos y peor editados. ¿Qué decir? Bueno, que emph{probablemente} sea verdad, pero esa creencia no justifica una medida tan radical. En primer lugar, ¿cómo sabes que un libro está publicado por el autor antes de leerlo? y en segundo, ¿qué cuesta hojear un poco el libro?

El mundo de ayer

Creo que lo que hay de fondo es una actitud trasnochada heredera de un mundo que está desapareciendo. En dicho mundo el obrero ponía el trabajo y el empresario el capital. En otras palabras, el escritor ponía la obra en bruto y la editorial la pulía hasta convertirla en un producto apto para el mercado. Si uno quería pertenecer a la casta de elegidos tenía que, primero, hacer de su obra un producto comercial —pues esto es lo que vende el comercio y no otra cosa— y, segundo, tenía que vender su obra a la casa publicadora correspondiente. Este modelo sigue siendo válido en 2014. Lo que ha cambiado es que ahora es también es posible que casi todos dispongamos del capital necesario para publicar. Lo que era una necesidad nunca fue necesariamente una virtud.

Antiguamente para salirse de este sistema uno tenía que tener el dinero para hacerlo posible. Mucho dinero. El coste, aunque asumible para una persona de clase media, solía terminar con un montón de libros en un garaje, incluidos los regalados a familiares y conocidos y el sometimiento a lo que en Estados Unidos llamaban una Editorial de Vanidad. Pues su función era, de acuerdo a las malas lenguas, servir a la vanidad de su autor para que pudiera ver su obra en forma de libro y arrogarse el nombre de escritor.

El sistema anterior tenía sus ventajas. Conseguía filtrar la mayoría de las obras de pésima calidad y descartar la mayoría de aquellas que no tenían interés para el público. Pero también se cobraba sus víctimas entre lo raro, lo original o lo que sencillamente no encajaba en la estrategia comercial de las empresas.

Conviene ahora recordar que las editoriales, y todo el mundo comercial que gira alrededor del libro, es el sustento de muchas familias. Es normal que se preocupen en ganar dinero. Sin embargo el beneficio comercial no tiene porque siempre que coincidir con el interés de la cultura o, incluso, de un grupo pequeño de personas que se van a deleitar en esa obra.

El mundo de hoy

Publicar en Internet

¿Qué es un blog sino una forma de publicarse uno mismo? No sé si el tipo del Nunca he leído un libro auto-publicado habrá leído alguno alguna vez. Si no lo ha hecho eso es lo que se pierde. Pero si lo hace, y apuesto a que sí, tendría que explicar su bonita contradicción. La mayoría de los artículos de un blog no son sino texto que podría haberse publicado en una revista o en un libro recopilatorio. Me resulta extraño, por tanto, que tenga que pedirme perdón a mi mismo por auto-publicarme en papel. ¿Qué llevo haciendo tantos años en la red?

Internet posibilita también crear medios de comunicación que son imposibles en el papel. Algo tan simple y revolucionario como un enlace nos ha permitido superar el concepto de la obra como algo único. La posibilidad de que el autor reciba respuesta de manera instantánea permite una interacción que era imposible anteriormente. No digamos nada cuando empezamos a utilizar la magia de la programación y todo el abanico de la multimedia. De toda la magia de Harry Potter, ya contamos con sus libros.

Creo que todavía no estamos sino rozando la superficie de lo que podríamos hacer. Todavía tenemos que superar la tendencia a imitar lo que podemos hacer en papel, constreñidos por la fuerza del hábito a lo que estamos acostumbrados, cuando podríamos lanzar a romper la frontera entre la literatura y las otras artes, o entre éstas y el juego. El autor podría dejar de jugar a ser un dios para convertirse en un cicerone, en un guía o en un co-piloto, o incluso disolverse para dejar al lector cobrar protagonismo.

El libro electrónico

Los lectores de tinta electrónica han cambiado el juego de la literatura. A los que nos gusta leer mucho, el libro electrónico nos permite comprar y leer a conveniencia, con la misma o mejor calidad que la mayoría de los libros de papel, con la posibilidad de llevar una biblioteca en el bolsillo y a un precio reducido.

Por otro lado también abundan los pdf. Publicar un pdf es tan sencillo como usar la opción de imprimir en pdf o exportar a pdf presente en la mayoría de los programas de escritura. A partir de ahí solo hay que subirlo a alguna web y darlo a conocer. Es verdad que es un poco menos agradable que el libro electrónico para tinta electrónico o el papel; pero esta hasta en las tabletas y los teléfonos.

La impresión bajo demanda

La impresión bajo demanda es otra opción que presenta el mundo de hoy. Ya no hace falta comprar quinientos ejemplares para distribuirlos a mano por las tiendas. En vez de eso el libro se imprime cuando el cliente compra en Internet. El precio por número se encarece algo y se obliga a usar formatos estandarizados, pero da la casualidad de que eso basta y sobra para la mayoría de los proyectos literarios.

Todo casi gratis

El lector tiene una oferta de lectura como nunca haya existido antes. Es fácil encontrar libros gratis (o casi) por doquier, legalmente y hasta en papel. La oferta ilegal es incluso más vasta y no podemos negarla esperando que desaparezca mágicamente. Por último y, desde luego no menos importante, Internet nos satura de oferta literaria que, aunque nunca cristalice en un libro, o en algo parecido, sí cumple el rol que antes cumplía el libro.

El fin del prestigio del papel

A todos estos medios debemos añadir la co-edición en el que el autor comparte con la editorial el coste de los gastos necesarios para poner la obra a la venta para generar un escenario en el que todo el que quiere publicar un libro lo hará. Da igual que te parezca bien, mal o regular. La caja de Pandora está abierta y ya no puede cerrarse. Algunas de estas editoriales, junto con algunas de las editoriales tradicionales no trabajan demasiado bien. Hay prisa por llegar a un mercado que mide sus modas en meses y esas prisas puede llevar a publicar verdaderas antologías del disparate ortográfico.

El resultado final es que ya no nos podemos fiar de un libro solo porque tenga la forma de libro. En vez de eso el prestigio de su autor y de la editorial son más importantes que nunca. Esto es, sin duda, una buena razón para buscar una editorial que te publique, pero solo tendrá sentido si esta tiene un gran prestigio entre el público y, lamentablemente, estas tienden a publicar autores consagrados. Es el clásico: no tengo trabajo porque no tengo coche, pero no tengo coche porque no tengo trabajo, me voy al…

En otras palabras un autor pequeño, como soy yo, hará bien en buscar editorial. Por eso estoy muy contento de que Productividad para Mentes Inquietas tuviera el interés de una editorial profesional. Sin embargo tampoco debe buscarse a toda costa, arriesgándose a caer en malas manos o a no ver nunca la obra publicada.

Un tesoro de oportunidades

Hoy en día es más fácil que nunca conseguir la información que necesitamos. Cualquier cosa que uno quiera aprender está, como mínimo, en Internet, y a menudo de forma gratuita. Esto hace que cualquiera pueda convertirse si no en un profesional sí, al menos, en una persona que haga lo básico lo suficientemente bien para que una persona del público no aprecie la diferencia. La tipografía es un buen ejemplo de esto y la ortografía –así es la vida– también.

Cuando esto falle, también es más fácil que nunca encontrar a la persona con las habilidades necesarias. No puedo ser ilustrador, escritor, editor y tipógrafo a la vez, pero puedo contratar a personas o empresas que cubran mis carencias. Por supuesto que podría haberlo hecho también en los años cincuenta, pero es que ahora puedo hacer a un coste mucho menor y sin estar limitado por mi lugar de residencia.

Los riesgos que corro

Cuando me auto-publique asumiré los riesgos del desprestigio y del dinero y esfuerzo invertidos. Puede pasar que todo ello no sirva para nada o que acabe peor de lo que empecé. De todas formas no conviene dramatizar. La reacción más común ante una obra mala de un autor desconocido es olvidarse de ella y del autor. Con toda honestidad creo que lo peor que podría pasar es lo que ya está pasando: que nadie lea la obra.

Creo, sin embargo, que he creado un libro digno. Lo he revisado quizás más veces de las que sería aconsejable y estoy cuidando su maquetación tanto como me ha sido posible. Por todo lo expuesto solicito a todos los que sospechen que lean un poco antes de comprar y no se dejen guiar por prejuicios. La mayoría de los autores de estos tiempos tenemos una pequeña página, un blog o algo. Por ahí es un buen lugar donde empezar. Si te gusta lo que encuentras es probable que también te guste su libro.