Ficción Interactiva, Librojuego, Literatura Juvenil

Casi un librojuego: “Hoy somos viajeros en el tiempo”

Nunca había comprado un libro cuyo autor tiene nombre de robot: Gona89. No fue su portada, que está bien, pero recuerda demasiado a “Back to the Future”. (Oye, lo entiendo, es el marketing y todo eso, pero sigue sin gustarme). El título “Hoy somos viajeros en el tiempo”, no es ni malo ni bueno. No, lo compré por el subtítulo: “Una historia protagonizada por ti”.

Una vez leído no me atrevo a llamarlo librojuego. Es un libro  normal con algún elemento interactivo aquí y allá. La narrativa, sin ser mala, no es nada del otro mundo. Pero al lector objetivo seguro que no le importa nada de todo eso. Está pensado en una persona muy joven, fan de videojuegos y de youtube. No alguien como yo.

En todo caso, el estilo podría haberse simplificado. Hay frases y expresiones demasiado largas, sin un buen fin que las justifique. Pero, de nuevo, lo que le importa al lector habitual es que sea divertido, y divertido es.

Me alegro que la ficción interactiva esté colándose en la ficción “normal”, aunque sea de esta manera tan tímida. Es también bonito que los jóvenes tengan la oportunidad de vivir una aventura con sus “héroes”. (Cómo nos hubiera gustado un librojuego con Félix Rodríguez de la Fuente, ¿no?). En fin, es un comienzo, pero puede mejorarse.

Ficción Interactiva, Librojuego

El juego epistolar

Juguemos a rol por email. Yo seré el máster, tú el jugador. Suena un poco raro; parece difícil que funcione así, que hay mejores alternativas. Pongámolo de otra manera. Jugemos a un librojuego por email. Yo seré el autor, tú el jugador, y escribiré un libro solo para tí. O, incluso, lo escribiremos juntos. ¿Dudas? Bueno, esto sé que puede funcionar porque lo he hecho antes, y con gran éxito, solo que por el sistema de compartir un cuaderno, hace muchos años, cuando no estoy seguro de que fuera guapo pero sí joven. Como estas cosas son de las que se explican mejor con un ejemplo aquí tienes uno:

Aprendiz de Tercera Clase

—Por favor, señor, ¿dónde encuentro trabajo?

—En la policía no, desde luego. ¿Llevas dinero encima, muchacho?

—Sí señor. Me quedan 6 chelines.

—Entonces te sugiero que busques hospedaje. Es muy tarde. Hay una pub decente, en esta misma estación, El León Cojo. Las camas están arriba, por un chelín la noche y seis peniques la cena.

Llovía amargamente. Imi se marchó encorvado, abrazando su maleta, casi dormido. La luz de las farolas de gas se le antojaban luciernágas gigantes. Ensoñaba que el mundo se desvanecía en la noche, restándolo todo salvo la estación. Una especie de enano de ojos saltones acariciaba un bicho de los que le corrían por las mejillas; algo como escarabajos cuadrados, como sellos negros con patas.

Buenas noches, Sir Imi. Los labios de Imi respondieron pero no le salieron las palabras. Un dragoncillo negro se le posó en el hombro, acurrucándose contra la oreja. Imi ahuecó el cuello de su chaqueta para cobijarlo del frío pero la criatura se marchó, desapareció el enano y sus bichos y las luciérnagas volvieron a ser farolas.

El león cojo

Buena comida, cerveza caliente
Té gratis
Camas limpias, 1 chelín

Imi sintió el arrullo de la chimenea. Los clientes se habían esparcido por los sillones y las mesas, dejando sus equipajes de escabel. Estaba allí lo más florido de la tercera clase: una familia de artistas de circo, un viejo sacristán, la joven institutriz que había perdido su trabajo tras la muerte de su pupilo, un aspirante a vendedor de comercio, docena y media de obreros fabriles, un maestro de las escuelas de penique y el niño de los periódicos.

—Señor, ¿un periódico?

—Imi todavía estaba observando.

—Señor, comprémeme un periódico por favor, que’s el último.

—Imi miró entonces al niño, que apenas le llegaba al pecho.

—¿Cuántos años tienes?

—Nueve, señor. Por favor, solo medio penique, está ‘bajado.

Imi calculó. Un penique es lo que ponía la portada, un cuarto lo que le había costado al niño, nueve era la edad mínima para trabajar en el Reino de Logres. Si compraba el último el niño podía marchar a su casa o a dormir donde fuera y estar listo a las cinco de la mañana para la fila del callejón de los periódicos.

Tus opciones:

  1. Compras el periódico al niño. Recuerda el dinero que te queda. ¡Ah!, 12 peniques son un chelín. (Ya decidirás después dónde duermes).
  2. Le dices que no y te vas a El León Cojo.
  3. Le dices que no y pasas la noche en la sala de espera de la estación. (Aunque tu madre te advirtió que no lo hicieras, es más barato)
  4. ¿Alguna otra cosa?

Vuelta al mundo muggle

Pues sí, en principio es como cualquier otro librojuego salvo por algunos detalles.

  1. El autor se puede concentrar solo en una línea del libro a la vez. (Si el lector decide que Imi no compra el periódico, no hace falta saber qué es lo que pasa).  Esto reduce en mucho el esfuerzo del escritor.
  2. El autor, ya lo dijimos, puede escribir un libro como una carta, dirigida específicamente a una persona concreta.
  3. Ese ¿Alguna otra cosa?   permite, si el autor lo quiere, dar absoluta libertad al jugador, tal como en un juego de rol.
  4. En contrapartida el lector tendrá que esperar al autor, por su ración de aventura. (Consejo: ten un borrador / esquema / algo escrito con antelación)

¿Cómo decide el autor lo que pasa a continuación? Pues como cualquier máster.  Usando el sentido común y algunas reglas. Puede ser tan sencillo como ponderar lo difícil que es la acción que intenta el jugador y tirar un dado. “A ver, saltar de una azotea a otra parece difícil. Tiro un dado si saca un 3 ó menos se cae y… (bueno, no lo voy a matar, que un toldo salvador amortigüe la caída)”  

Pues con esto creo que la idea queda dicha. Tomadla para desarrollar con alguien si os gusta. Si queréis jugar precisamente conmigo estás invitada e incluso invitado. Basta con que pongas un comentario.

 

 

 

Diario, Ficción Interactiva, Librojuego

IF + librojuego

Estoy explorando el género de la ficción interactiva empezando por el principio. El primer paso es una aventura de texto que estoy programando en Ruby desde cero. Mi idea es entender los desafíos del género para el programador, ver los límites que impone al diseño, y aplicar todo lo aprendido para la segunda fase:

Hacer evolucionar al librojuego, como ya han hecho muchos, de manera que supere las limitaciones del libro físico, pero sin perder de vista que la narrativa es esencial.

Y bueno,  esto es todo el plan. De momento tengo un prototipo de aventura de texto muy sencilla (12 “habitaciones”). Cuando esté terminada, seguramente intente una mayor, para enterarme de lo que es un “juego de verdad”; y a partir de ahí, ni idea, tendré que decir con lo que aprenda.

Ficción Interactiva

Lo primero, escribir bien

“Escribir con sencillez es tan difícil como escribir bien”

W. Somerset Maugham

Mucho hay que decir y hacer en torno a las nuevas formas de literatura, o de ficción, o de literatura mezclada, disuelta o salpicada con otras cosas. Pero lo primero, lo que no podemos olvidar es escribir bien. Digo esto sobre todo para quien se dedica profesionalmente, —los que trabajáis por afición, ya bastante hacéis—, el lector merece bellas letras.

Dificultades añadidas

Creo que escribir ficción interactiva es más difícil que una novela de entretenimiento. Tenemos las dificultades de que hay poca tradición, pocas guías, pocos clásicos. También las derivadas de tener que crear tanto un juego, —en muchos casos—, como una obra literaria y las dificultades técnicas de un medio digital. Es mucha carga sobre todo si el autor no cuenta con el resplado de una organización. Pero no es lo principal.

Lo difícil es que el papel del lector cambia. En un juego de rol tradicional, el máster se enfrenta a este reto, pero puede responder a él cuando sucede. Me explico:

“—No, no queremos ir a por el tesoro. Tenemos ganas de explorar ese bosque tenebroso.” 

Y el máster no había preparado nada para ese bosque tenebroso. Debe improvisar y puede hacerlo. El autor de una obra interactiva no puede improvisar, o lo ha previsto en su sistema de juego o tecnología, o debe aceptar la frustración del jugador.

Y en algún momento debemos aceptar esa frustración. Y al tiempo no siempre es mala, porque lo que une el arte al juego es que ambos tienen reglas. Aunque cada pieza, cada partida pueda tener las suyas propias, nada bello existe en el caos.

Bellas letras, o al menos bellos párrafos

Es muy posible que no tengamos control de la obra interactiva. En gran parte cedemos su control al ¿lector?, ¿jugador? Pero sí podemos cuidar la belleza de cada párrafo. Cada cual según sus posibilidades, como mínimo cuidando la ortografía, la puntuación y el resto de las reglas.

Recuerda el día que descubriste este tipo de historias, sumergiéndote en un cuento que jugaba contigo. Nos toca ahora ofrecer a otros esa experiencia.

Por cierto, gracias Joe Dever, te recuerda este Lord del Kai

 

Ficción Interactiva, Reseña

Ítaca, viaje ¿a ninguna parte?

No toda la ficción interactiva es un juego. Ítaca, un viaje a ninguna parte es un buen ejemplo, a pesar de su estética de videojuego antiguo. Sirva de advertencia para quien se acerque a ella con ánimo de “ganar”. Se frustará, lo que quizás sea bueno porque ésto parece ser lo que busca su autor, Santiago Eximeno. Ahora bien, está frustración es de la clase que llama a la reflexión, y no se tarda mucho en alcanzarla.

Ocho clicks y nueve párrafos; esto es todo y, sin embargo, suficiente para meditar.

 

Ficción Interactiva

Descubriendo Boniland

Boniland es un sistema para crear, compartir y disfrutar ficción interactiva en Internet, a través de su propia página. Llegué a ella a través del twitter de Francisco Tapia, experto en libro-juegos y afines.

Lo primero que sorprende es que la página principal está en inglés, pero todas las aventuras que se han compartido hasta hoy, —26 de febrero de 2018— están en español.

‘boniland.com’ is a place for all those lovers of interactive book

Por esto, y por la forma de expresarse en inglés, —traduciendo directamente giros y modismos españoles— me da la impresión de que su autor es español. Digo me da porque esta página parece anónima: no he podido encontrar su autor. Quizás, ante todo esto, su autor podría desear emplear también el castellano.

En cuanto al diseño de la página es clara y espartana, quizás demasiado. Debe funcionar bien para dispositivos móviles, —¿es éste su nicho principal?—. Ni idea, pero para los que llegamos desde una pantalla grande la columna de texto parece delgada y el texto apretado. No al extremo de que sea ilegible, así que tampoco debería impedirte disfrutar de ella.

Pero pijadillas a un lado, parece que la gente se está animando a compartir y a construir sus propias historias. (Vampiro es por ahora mi favorita).  Hay cinco, que parecerán muy pocos, a quien no sepa el esfuerzo que conlleva escribir una de éstas; un esfuerzo que está pagado solo con amor.  Esto es lo que tenemos hasta ahora; es un comienzo. Por favor, regad este comienzo para que pueda llegar a florecer.