6 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy la lluvia ha sido emocionante porque no ha parado desde que empezó, casi siempre flojita y, luego, cuando te acostumbras, descargaba un tormentón traicionero. Lo mejor es que no ha habido mucho viento y hemos podido ir a trabajar. Los niños hemos recogido algas, de uno a tres cestos cada vez, según tus fuerzas. La mayoría son para abonar la tierra, las que estaban más frescas para comer en caldo.

Colina, la amiga de Heather quiso venir también hoy a nuestra casa faro pero sus progenitores no la han dejado, diciendo que es por el tiempo, pero me parece que estaban un poco inquietos. La que si estaba muy enfadada, sin decir nada, era Heather. Menos mal que me tiene a mi de consuelo.

Volvimos los tres solos, Heather, Laika y yo a casa porque Sargento Mamá se quedó con los otros adultos a preparar la aventura. Le pregunté que cuándo irían pero me respondió que cuando el mar lo permitiera pero antes de que hubiera demasiado frío, pero no será mañana porque está noche se va a quedar a dormir con los Sax. Sí, eso significa que Heather, Laika y yo nos quedamos solos en la casa faro esta noche.

Lo bueno es que hemos podido jugar a las cartas y cocinarnos nuestra propia comida. Vale en realidad solo es la misma que la de Sargento Mama solo que peor hecha, comible, pero peor, pero y este es un pero muy bonito, pero la hemos hecho nosotros y ha sido divertido. Lo malo es que mañana me toca a mí la guardia del amanecer y seguro que hay viento, lluvia y oscuridad envuelta en frío y aburrimiento. En fin, como dicen en el ejército español (si es que todavía hay uno, no hay que perder la esperanza), «es lo que hay».

Imagen: Yerres de Gustave Caillebotte, fragmento

de Miguel de Luis Espinosa