27 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, tenía que pasarme que como hoy me tocaba a mí la guardia del amanecer el día ha comenzado con una lluvia fuerte y poderosa sobre la isla. Una de esas que, con el sol apenas naciendo, hace que parezca que el mundo se ha metido en una cesta. Ni sé para qué estuve de guardia, ¡frustración!, si no pude ver nada. Lo mejor fue ver a los demás subir corriendo a desayunar conmigo. Aunque se les quitó un poco la sonrisa al ver que la vela competía con el sol en tener la luz más fuerte. Pero es bonito, es hermoso, es como una tradición de dos día para comprobar que la persona que quieres está bien, que no ha venido gente mala y que tendremos un día pacífico.

Heather me dice que me quejo mucho con el invierno y tiene razón pero es que todos lo hacen y ella también.

De vuelta en nuestra casa faro hemos tenido una tarde larga y tranquila, todos juntos en la cocina para ahorrar velas. Hicimos cosas de la casa, incluso la cena, todos juntos y después me puse a leer de «Brightstorm» de una autora con un nombre raro, Uashti Hardy, pero no es tan raro porque era de Brighton, en Inglaterra en lo más al sur del mundo, y según sargento mamá en Brighton, incluso antes de las muertes, la gente normal era rara y la rara normal. Pera rara en el sentido de divertida, creativa, etcétera. Es un libro de aventuras de una niña y un niño en dirigible, con su jefa que se van de excursión al fin del mundo, en busca de su padre. Como está en inglés Heather la entiende muy bien. Podemos imaginar que somos nosotros y que vamos al mundo fantasma en busca de fantasma papá.

Porque él sí está muerto
esto no es una opinión
no me lo dijeron
yo lo vi
me manchó
con
su
sangre
Lloro, no lloré antes cuando leía el libro. Lloro ahora que escribo esto y…

Vino Laika y mamá y no me dejó seguir llorando. Me abrazó y eso y esas cosas y ya no quise más, poero… no era un llorar raro como mi locura de llorar sin darme cuenta de nada, era un llorar bueno. Fantasma papá lo entendió mejor, no vino a verme.

Después cenamos y Heather me pintó un corazón en un papel. Ella también sabe, también tiene por qué llorar, también mamá, todos.

Pero la sopa de lentejas estaba muy buena y la chimenea tenía un buen fuego y nos pusimos a cantar canciones en gaélico que no entendemos ni decimos bien y se nos fue curando la pena de hoy.

Vino Laika y mamá y no me dejó seguir llorando. Me abrazó y eso y esas cosas y ya no quise más, pero… no era un llorar raro como mi locura de llorar sin darme cuenta de nada, era un llorar bueno. Fantasma papá lo entendió mejor, no vino a verme.

Después cenamos y Heather me pintó un corazón en un papel viejo. Ella también sabe, también tiene por qué llorar, también mamá, todos.

Pero la sopa de lentejas estaba muy buena y la chimenea tenía un buen fuego y nos pusimos a cantar canciones en gaélico que no entendemos ni decimos bien y se nos fue curando la pena de hoy.

Hace frío, ya tienen que ser las nueve de la noche y está muy oscuro, a dormir.

de Miguel de Luis Espinosa