Publicado en Guille

2 de noviembre

Querida persona desconocida, las nubes cubren nuestra isla de Ristol y la lluvia ha caído sin remordimientos sobre nuestra isla. Ahora, que es casi de noche, lo sigue haciendo y no dan ganas de hacer nada, solo de dormirse y recordar cosas hermosas…


Fantasma Papá decía antes de que lo mataran de que las cosas no son bonitas, sino que las hacemos hermosas si las miramos desde “a beautiful perspective”. Pero ya no lo dice, supongo porque no hay nada bueno en recordar un asesinato. Sobre todo si es el de Fantasma Papá. Ahora si me pasa eso de recordar eso, solo se queda conmigo y no dice nada y después comenzamos una partida de rol con él y otros amigos muertos. En mi imaginación, claro. Y eso me sienta bien. Aunque es poco tiempo y luego sí recuerdo las cosas normales que pasé con él y entonces sí puedo mirarlas desde “a beautiful perspective”, que por si no lo adivinas y no sabes inglés significa “una hermosa perspectiva” (por ejemplo, se puede traducir de más maneras).

Me estoy dando cuenta, Querida persona desconocida, que últimamente estoy hablando demasiado de mí mismo y muy poco de los demás. Vale es mi diario personal y todo eso pero me preocupa porque, —como dice el señor Munro—, soy un granero de preocupación (traducido) pero también porque tampoco soy tan interesante y seguro que quieres leer las aventuras de personas interesantes. Bueno lo intentaré.

Hoy lo más excitante que pasó fue que Heather descubrió un barco navegando al norte, pero ni siquiera hizo por acercarse. Era raro, según nos dijo ella, por los prismáticos le pareció un barco de pesca pero que le habían puesto velas. Tiene sentido ahora que ya no hay fuel y el que hay está corrompido. Esto es bueno siempre que no sea orcos malvados, o incluso si son orcos malvados porque significa que hay más personas vivas. Sí suena raro pero recuerda que antes de conocerla podría haber dicho que Heather era una goblin porque estaba con los orcos pero es la persona más buena que vive y conozco.

Hoy no fuimos a por las bicicletas. A mí me parecía que estaba bien, pero a Sargento Mamá no le gustó el viento. ¿Será una excusa? No lo sabré nunca, como siempre.

Ya terminé con esté día, volvamos a


La isla de los puffins, 3

Pues el día siguiente a dormir en la iglesia, o sea el 14 de julio, fuimos caminando por los acantilados mojándonos mucho. No encontramos nada y tuvimos que comer en medio de la hierba pequeña, bajo la tormenta. Menos mal que era verano que si no, nos morimos. Aún así los flapjacks sabían a lluvia.

Justo después de comer se abrió el cielo, salió el sol e hizo tanto calor que tuvimos que quitarnos la mitad de la ropa, y las botas. Quince minutos estimados después (estimados porque no tenía reloj) aparecieron unos agujeros en la tierra y, justo más allá, sobre una islita que parecía una columna, un ejército de puffins, volando y volando en círculos, haciendo surf en el viento, y nos quedamos tumbados en la hierba mojada y rica, bajo el tierno sol, así embobados

Y este es el fin de la aventura de la isla de los puffins. Un buen recuerdo mirado desde una bonita perspectiva. Supongo.

Heather dice que soy inseguro. Me preocupa.

Ojo: diario de ficción

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.