La tierra permanece

Portada Original de 1949

Me ha costado mucho terminar esta novela. No se lo tengáis en cuenta. Hace mucho que me pongo a leer nada que sea larga, o incluso a ver nada que dure más de media hora. El signo de estos tiempos en el que también he caído, supongo, que parece que para ser bueno ha de ser breve.

En fin, no hablemos de mis cuitas personales, “La tierra permanece”, —”Earth Abides” en su versión original — es, se dice, una de las primeras novelas post-apocalípticas, y se dice bien. El argumento parte de una enfermedad que en cuestión de semanas extermina a la práctica totalidad de la humanidad y, a partir de ahí, va examinando la vida de los pocos supervivientes y de la pequeña comunidad que construyen. Sin embargo, diciendo que es una novela post-apocalíptica se dice muy poco.

Es, más que eso, una novela de poca acción, de mucha reflexión, profundamente antropológica y ecológica. Busca la respuesta a qué es el ser humano, cómo se estructuran las sociedades humanes y cuál es su vasta influencia en el medio natural. Todos los sucesos, las aventuras son ilustraciones de esta reflexión; casi es un ensayo en forma de novela y nada refleja mejor este aspecto que el protagonista, Ish, un intelectual que ha de reconvertirse primero en superviviente, después en padre y finalmente en líder político, casi a su pesar, y espiritual, completamente a su pesar, de su pequeña comunidad, hasta desvanecerse en el reino de los antepasados.

Es un Apocalipsis plácido

En gran parte estos son los temas que a mí también me atraen al género post-apocalíptico, aunque este sea un poco más suave del que prefiero habitualmente. No hay casi nunca ningún peligro inmediato para la vida; casi no hay violencia, la gran enfermedad ha exterminado también las pequeñas enfermedades, es un Apocalipsis, pasada la primera crisis, plácido, en el que los supervivientes viven casi sin trabajar, solo de recolectar los excedentes de la civilización moribunda. Nadie, salvo el protagonista, piensa en el futuro y esto pone un punto de pesimismo en esta historia; los seres humanos, la humanidad sobrevive pero perdiendo casi todo lo avanzado, volviendo a un momento casi-primitivo, a una especie de neolítico raro que re-descubre las viejas tecnologías según se van necesitando.

Bueno, no sé qué será el realismo de todo eso, yo por mi parte, lo que tenga que decir lo dejaré para mi propia novela, una que ya está escrita y no sé si me atreveré a que vea la luz.

Veremos.

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