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Cuatro – El Gran Engaño

El gran engaño

Ventana condenada con periódicos
Foto CC -by Jurek

Me perdí el gran engaño. Para los que no estuvistéis en España el 23 de febrero pasado os cuento que un famoso periodista de aquí montó un documental que cambiaba la historia de España. Solo había un pequeño detalle: al final reconocían que todo era una farsa.

A la mañana siguiente los españoles parecíamos divididos en dos bandos: los que juraban no haberse dejado engañar y los que reconocían que sí lo fueron. Y también en otros dos bandos: los que les parecía bien, e incluso útil la broma y los que no aceptaban que se hubiese jugado con su confianza.

Pues bien, yo cuando echaban el documental me encontraba leyendo un libro. La verdad es que, quizás para mi mal, hace años que desconfío de los medios de masas. Quizás porque desde joven me tocó descubrir en primera persona las discrepancias entre la realidad y los productos de la industria periodística. Y no, no es que exista mala intención ni, necesariamente, mala profesionalidad, es que el mercado, o sea nosotros, impone, imponemos unas demandas que hacen difícil la búsqueda de la verdad. Incluso, antes de fustigar a la prensa, deberíamos reflexionar si, en realidad, queremos conocer la verdad o oír lo que queremos escuchar.

La noticia “fast food””

¿Estamos obesos de informaciones? ¿Consumimos demasiadas noticias “fast-food”? Matan a una niña, tres minutos después queremos saber quién lo hizo, como, por qué, un análisis psiquiátrico de su personalidad y cuántos años se va a pasar en la cárcel. Exigimos una respuesta inmediata de las autoridades y ¡ay de ellas como se equivoquen! Entonces diremos que deberían haber esperado o sospecharemos que “nos ocultan algo”.

Hemos creído que consumir noticias es gratis. Ya hace demasiado tiempo que la mayoría de nosotros compra un periódico regularmente. ¿Para qué? Está la televisión, la radio, Internet y hasta el móvil para ofrecernos más contenidos de lo que somos capaces de consumir y además frecuentemente los mismos que los ofrecidos por la prensa escrita. Añada usted una crisis y ya sabe por qué el periodismo ha perdido su “glamour” en España. Ese “todo gratis” esconde que el coste que tiene la glotonería de noticias: tiempo y distracción. Perdemos tiempo en cosas que nos son intrascendentes —porque nada hacemos para cambiarlas— o que están fuera de nuestra capacidad, —no, Messi no te va a llamar para pedirte consejo—.

Todo momento excesivo de consumir noticias es un momento perdido a crear, a leer a Platón, a jugar, a amar, a estar con alguien, a sonreír, a disfrutar del silencio y de los placeres sencillos.

No existe obligación de “estar informado”

Yo no abogo por la abstinencia de noticias. Mi causa es más sencilla: liberarnos de la obligación de “estar informados”. Se dice que para opinar hay que estar informado. Pero, ¿para qué quiero opinar? ¿Ego? ¿Para confirmarme a mí mismo que los “míos” tienen razón y siempre la tendrán? ¿Para saber más que alguien? ¿Por el miedo a “perdernos algo”? Pues tranquilo, siempre te perderás algo.

Si las noticias son entretenimiento y espectáculo es porque queremos que sea así. El problema es que nos hemos equivocado. No necesitamos “estar informados” todos los días, de todo y a todas horas, no necesitamos tanta distracción, ni tanta distracción. Necesitamos vivir.

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Tres – Apenas cinco minutos

Este tercer número contiene tres pequeños artículos, o incluso dos, con propina

Hoy no es el primer día de 2014
¿Te acuerdas de los propósitos de año nuevo? No, si…
Mi lista de suscripciones
¿Qué leo en la red? Pues esto mismo
Apenas cinco minutos
O como aprovechar el tiempo que tenemos

Esta vez no hay miscelánea porque, según las estadísticas, prácticamente nadie las estaba siguiendo.

Hoy no es el primer día de 2014

Da igual, hoy es un día genial para emprender algo nuevo. Porque hoy es un día normal, corriente, un día de los de trabajar en la oficina, de hacer recados, de salir a la compra y de mirar el reloj a ver si nos queda tiempo. Hoy, como en el primero de enero de 2014 salió el sol y se pondrá la luna, y entre unas cosas y otras pasarán exactamente 24 horas hasta que sea el día siguiente. Las mismas 24 horas, pero con el estómago más ligero, la mente más despejada y las fuerzas menos justas.

Hoy es un gran día para reflexionar. Para adquirir nuevos sueños o para decidirse para emprenderlos. Para dar un primero paso o para seguir dando un paso más, para levantarse si te has caído, para mirar de reojo a la meta, para sonreír, para avanzar, para volver a creer en uno mismo, para volver a creer en los demás.

Hoy es un gran día normal, un gran día de 24 horas de gloria que están esperando un protagonista. ¿Podrías ser tú?

Mi lista de suscripciones

Aquí van las listas de suscripciones rss a las que estoy, bueno, suscrito:

  1. http://feeds.feedburner.com/zenhabits #minimalismo
  2. http://www.optimainfinito.com/feed #productividad
  3. http://feeds.feedburner.com/Desencadenado #productividad
  4. http://feeds.feedburner.com/sloyu #slow
  5. http://chrisguillebeau.com/feed/ #minimalismo
  6. http://escuchatucuerpo.xocs.es/feed/rss #ejecicio #salud
  7. http://canasto.es/feed/index.xml #productividad
  8. http://feeds.feedburner.com/Dutudu #productividad
  9. http://chocobuda.com/feed/ #minimalismo #sabiduría
  10. http://valedeoro.es/feed #minimalismo #ecología
  11. https://news.ycombinator.com/rss #informática
  12. http://feeds.feedburner.com/AnlisisRealista #minimalismo #productividad
  13. http://sabiavida.com/feed/ #adivina
  14. http://www.jotdown.es/feed/rss/ #cultura
  15. http://feeds.feedburner.com/noquierootropijama/juij #minimalismo
  16. http://evamuerdelamanzana.com/feed/rss #cocina #salud

Hay un par más, pero esas son las que considero más interesantes para un mayor número de gente.

Ojo, necesitarás un lector de rss, por eso no los he puesto como enlaces. Mi recomendación es newsbeuter, pero si te asusta puedes usar feedly o The Old Reader

Apenas cinco minutos, total…

Hoy ya no llego, de verdad que no, me quedan solo cinco minutos y con eso ya no hago nada. Mala suerte, ya lo haré mañana
o mala suerte, no lo haré nunca

Confieso que lucho contra la tentación de desaprovechar los momento cortos. La racionalización que saco en esos momentos es un ejemplo de acrasia: "antes de quedarme corto, abandono". Me da miedo perder, pero si no juego, no puedo perder, ¿verdad?

Mentira, mentira cochina, capitán de las gallinas. Y nunca mejor dicho. La mejor prueba que tengo es cuando me marco objetivos semanales, y no solo diarios. Y la cosa es muy sencilla de entender. Supón que tengo el objetivo de hacer un informe de 50 páginas. Tengo siete días para hacerlo, bueno pues, voy a decir una burrada, tocan a siete páginas y pico por día. Pero evidentemente todo lo que adelante antes del último día cuenta. Sí un día puedo hacer más es razonable hacer más, porque eso tengo adelantado, pero si un día no llevo a las siete páginas, ¿sería inteligente no hacer nada?

Pues lo mismo pasa con el ejercicio físico, por ejemplo. Si hoy no hay tiempo para hacer una sesión perfecta de gimnasio, correr 5 kilómetros o lo que sea que hagas, sí habrá tiempo de hacer algo. Y ese algo será más saludable, mejor que otra sesión más de sillón.

Si en cinco minutos sólo tienes tiempo para poner un ladrillo, ponlo. Mañana será un ladrillo menos.

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Dos: Camino de Libertad

Llega el segundo número de la revista cargado con tres nuevos artículos de esos de pensar.

  1. Cumplimiento: Cumplo y Miento
    Muchas veces en Sabia Vida he usado esta expresión. Hoy no solo explico qué es sino también qué hacer si alguna vez te descubres a ti mismo cumpli-mientando.
  2. Camino de Libertad
    En este artículo defiendo apasionadamente que la libertad se encuentra deciendo tomar un camino y no en la indefinición de nunca tomar ninguno.
  3. Sugerencias Subterráneas
    O por qué pides sugerencias y opiniones y nadie te responde nada que sea útil.

Además y como siempre tenemos nuestra dosis habitual de miscelánea, con un consejito de productividad personal, una aplicación para el Ipad y un enlace a un artículo.

Cumplimiento: Cumplo y miento

Cumplimiento: cumplo y miento. Esta es una expresión que uso a menudo. Hoy, por si acaso no se entiende, me propongo reflexionar sobre ella.

¿Qué es?

Escuché por primera vez lo del cumplimiento a un cura, quien se refería así a un curioso comportamiento que consiste en voy a la meditación, pero no medito, voy a misa pero no estoy en misa, digo las palabras pero no rezo, no miento pero tampoco digo la verdad. Dono pero lo justo o, más sutilmente, doy dinero pero no me doy.

¿Crees que solo una cosa de curas hipócritas? ¿Qué tal el Voy a trabajar pero no trabajo, el voy a estudiar pero no estudio, el voy a correr o al gimnasio, pero con moderación, que no hay que abusar. Eso, ¿qué?

Cuidado con el cumplo y miento que envenena todo, desde el lenguaje del político hasta el amor entre parejas o los mismos hábitos personales.

¿Qué hacer?

¿Qué hacer si te descubres en medio de un cumplo y miento?

Lo mejor es el remedio de Leo Babauta para toda tontería Ego-céntrica. Cierra los ojos, respira, sonríe, acepta que uno es una persona, un ser humano, con los mismos miedos que todos y medita para abandonar la comodidad y centrarte en lo que estás haciendo con todas las fuerzas que tengas. Las que tengas, tampoco hace falta más.

Justo lo contrario del cumplo y miento.

Camino de Libertad

Lo primero que se nos viene a la mente cuando hablamos de libertad es la capacidad de hacer lo que queramos cuando y como nos dé la gana. Pero enseguida algo profundo se rebela contra ese sentimiento. ¿Acaso ser libre es convertirse en un caprichoso arrogante? Si la libertad es algo noble debería estar guiada por nobles principios.

¿Libertad amorfa?

Conviene aquí recordar aquello de Aristóteles: materia y forma. Si la materia de la libertad es la voluntad libre, necesita que la conciencia le dé forma. ¿Es digna de respeto la libertad que ejerce un asesino cuando mata? Y, para ponernos menos trágicos, ¿podemos llamar noble a nuestra libertad cuando la ejercemos para zampar basura y clavarnos a una silla o navegar sin tino por la web un día sí y el otro también? A mí me parece que no. Si eso es libertad, es en todo caso una libertad amorfa, fea, corrupta, una caricatura de la verdadera libertad y que nos acabará convirtiendo en caricaturas de nosotros mismos. Preguntad a un tal Homer Simpson.

"Caminante, no hay camino
se hace camino al andar"

La libertad para sea noble, digna o, al menos, deseable, debe seguir un camino que cada uno debemos contruir y recorrer. En elegir a dónde vamos, construir el camino y recorrerlo ejercemos nuestra verdadera libertad. Elegir es muy distinto a dejarse arrastrar por el primer despiste que pase, y luego el otro, y el otro…

Elegir el propio camino es una tarea de conciencia y humildad que supone reconocer que los demás tienen algo que decir sobre la sabiduría, que pueden ver cosas de nosotros mismos que nosotros mismos no vemos, que de los demás podemos recibir cosechas de vida que no hemos sembrado y que otros, muchos, han cultivado con esmero a lo largo de los siglos. Elegir es, también, una labor de aprendizaje que se hace más urgente en nuestros días precisamente porque hay más donde elegir.

Budista, cristiano, ¿y de qué tipo?, la filosofía clásica, la moderna, la contemporánea, tan tristemente desconocida, las ciencias, las artes, los poetas, todos están ahí para ofrecernos la experiencia de haber caminado sus caminos. Y, sin embargo, y siendo lo anterior cierto no podemos vivir tanto como para recorrer todos esos caminos a la vez; es necesario elegir y morir un poco a las opciones alternativas con cada elección.

Tu propia vida

No podemos escapar a nuestra propia libertad. El pensamiento, aunque irónico, no es más que la reformulación de uno más elemental: cada uno solo puede vivir su propia vida. A lo sumo, podrá imitar a trompicones la vida de otra persona pero perdiéndose a sí mismo en el proceso. Aprender de los demás tiene una limitación fundamental, ni los otros, por sabios que sean pueden definir su propio camino, porque el camino, caminante, se hace siempre al andar.

Esto obiga a que cada uno tengamos que estar constatemente construyendo y recorriendo nuestro camino, aprendiendo de los demás, eligiendo siempre, siempre meditando y siempre dando el paso que toca en cada momento, sabiendo que lo queda aún no ha llegado y que lo queda attrás es senda que no se ha de volver a pisar. Fue camino, pero ahora es y mañana será, nada.

 

Sugerencias Subterráneas

El fracaso habla con acertijos y si no tienes cuidado, se burla de tí. Uno de sus trucos es devolverte la misma mentira por la que fracasaste. Mira al artista, lleno de ilusión, que crea una bonita obra, la da a conocer por mil redes sociales y cuatro reuniones y en todas partes pide, ruega, solicita y mendiga comentarios. ¿El resultado? Cuatro sugerencias, de esas de cortar y pegar mental, y un montón de "oh, qué interesante". Para eso podía haberle pedido consejo a una galleta de la fortuna, que es más barato.

Ante tal panorama el aprendiz de artista puede pensar que su obra no vale nada o que no tiene ningún interés para el público. Tiene razón y está profundamente equivocado.

No eres el rey

En primer lugar le faltó darse cuenta de que la gente trata a cualquier actividad que requiera esfuerzo como estuviera pagando con dinero. En otras palabras, no es fácil conseguir que un desconocido te haga un favor, aunque sea apretar un botón.

Eso significa que antes de empezar a pedir sugerencias necesitas una audiencia mínima y "calentita"; no muy distinto de lo que necesitarías para establecer un negocio, por ejemplo. No basta con tener un número mínimo de "prospectos", tienes que haberlos convertido en "fans" de tu obra o, al menos, del género de tu obra y no bastan con que te conozcan, tienes que conocerlos tú.

Yo quiero pasta, pasta

En segundo lugar el público debería saber qué gana con la transacción. Cuando compro un coche sé que recibo un coche a cambio de mi dinero. Me gustará más o menos o incluso solo me valdrá para repuestos, pero ya es algo. Sin embargo, ¿qué recibo a cambio de mi esfuerzo de pensar y hacerte una sugerencia? ¿Un descuento? ¿Formar parte del "círculo interior"? ¿Algo para mi ego? ¿Una tarjeta firmada? ¿Tu simpatía? Y si es así, ¿te has molestado en prometerlo?

¿Qué quieres que te haga, prenda?

En tercer lugar me tendrías que ser muy claro sobre el contenido de mi sugerencia. Si estás escribiendo un libro, ¿me dejas ver el borrador?, ¿un resumen?, ¿un trailer? ¿Tienes algo concreto en vez de un conjunto de ideas difusas? ¿Tienes alguna forma de hacerme ver lo qué está bullendo en tu mente? Si no es así, no te puedo ayudar.

Ya que estás, sería bueno que concretaras sobre qué exactamente debería comentar. ¿La presentación? ¿Los personajes? ¿Y qué, en concreto?

Tu trabajo no es mi trabajo.

Pregunta solo lo que te pueda responder. Como espectador te puedo inofrme de qué me ha gustado o cuáles son mis necesidades pero difícilmente puedo innovar por ti, ni entregarte la solución a mis problemas. Si la conociera ya la estaría implementando yo mismo o gritándolas por todas partes. Escúchamente antes de preguntarte.

El Rey que será

Al crear un artista debe liderar. El líder no pregunta, ¿a dónde vamos? o ¿qué hacemos? sino, ¿qué necesitas? o también: "Esto es lo que he pensado: Vamos a Sevilla y allí nos damos una vuelta por Triana, ¿qué opinas?".

Si te sigo es porque en eso que tu propones ya sea tu novela, película, blog o método de gimnasia,… escucha esto: no quiero ser el líder.

No quiero, no puedo tampoco ser el líder de todo, como tampoco puedes ser tú el Rey del universo. Pregunta a los de la torre de Babel. Lo que quiero es seguirte en este camino que tu desbrozas, pero empiézalo tú, demuestra que sirve para que yo construya mi propio camino y entonces sí, allí estaré para ayudarte.

 

Macedonia de miscelánea

  1. Buffer, para iPad es un editor de texto que permite trabajar al estilo Vim en el iPad (también en el iPhone). Se ha abierto un hueco entre mis escasas aplicaciones.
  2. Consejo de Productividad
    Si escribes a mano los borradores para luego pasarlos a ordenador, como un servidor, busca un cuaderno que pueda sostenerse por sí mismo desde la primera a la última página. Así te ahorras el atril y alivias tu cuello.
  3. Templates for gaining wisdom o Plantillas para ganar Sabiduría, es un excelente artículo que se cuestiona las posibilidades de un género parecido al de la auto-ayuda.
Publicado en informática, productividad, sabiduría, simplicidad

Uno

Marzo de 2014, primera semana

Entrada

Bienvenido al primer número de Sabia Vida. Ahora somos una revista, de las del tipo de sub-compact publishing y estamos muy felices de ello. No sé si orgullosos, eso ya veremos.

Este número, el primero, viene cargado con tres artículos y una pequeña miscelánea donde hablo muy brevemente de otras cositas. Esta será la estructura inicial de Sabia Vida como revista y la veréis así tanto en la web como en la lista de correos, los que estéis apuntados. La miscelánea me permite hablar de otras cosas interesantes que escapan de la temática de Sabia Vida. En este primer número son solo tres enlaces, y ya veremos como evolucionará. En cuanto al resto:

  • En Guardo el Ordenador, trato de una estrategia de minimalismo aplicado a la que llegué, por enfado pero ha resultado ser muy sabia: tratar al ordenador como si fuera una máquina de coser.
  • El niño que nos retrasa es un excelente artículo de Leo Babauta que os ofrezco traducido.
  • <Por último, trato de mis experiencias aprendiendo a programar en Un año de code. Lo que he aprendido, lo que me falta y para que me ha servido.

Índice de contenidos

  1. Guardo el ordenador
  2. El niño que nos retrasa
  3. Un año de code
  4. Macedonia de miscelánea



Guardo el ordenador

Trata al ordenador como a una máquina de coser

Terremoto en la oficina. Me pongo a hacer un montón de horas extras, de las peores, de esas que te meten a hacer el trabajo de otra sección, con pocas instrucciones, muchas prisas y “tirando p’alante”, grabando datos, hora tras hora hasta quemarte las cejas y hacer un nudo en el cuello.

Vale, me paso de dramático, pero lo que pasó fue que tras el tercer o cuarto día no quería ver un ordenador ni en pintura. Resultado: guardé el ordenador en el armario, apretujado entre los pantalones. Mi vida mejoró.

Lo que sucedió fue que desde ese momento tengo tiempo para rezar, para leer y pasear o pintar miniaturas. Los días se me han hecho más largos, casi como cuando era pequeño. Incluso tengo tiempo de “espacio en blanco”, libre para “no hacer nada”, que sirve de marco y transición entre una actividad y otra. En el sentido de Bergson, mi vida “dura” más aunque mis horas sigan teniendo el mismo tiempo. Ante todo y sobre todo tengo más tiempo para pensar, para escribir y menos para distraerme con un montón de rituales absurdos, encadenado por el miedo a perderme algo: comprobar el email, ir a twitter, preocuparme por la respuesta de la gente a mi último artículo, ¿para qué?, ver una página de fotos, volver a comprobar las suscripciones y todas esas “obligaciones” de la era de la web.

Algunos beneficios

  • Más tiempo
  • Mayor tranquilidad
  • Mente más clara
  • Menos preocupaciones
  • Más alegría
  • Más capacidad para pensar
  • Mayor libertad interior

Momentos de domingo

He llegado a vivir lo que llamo momentos blancos, momentos de domingo, horas de agua, suaves, claras, limpias, balsámicas, meditaciones encontradas sin buscarlas, sin esfuerzos, sin nada. Y que tampoco aportan nada sino poner alguna pequeña cosa interior en su sitio.

Prueba, a ver que pasa

Obviamente sigo usando el ordenador de mi casa. La única diferencia es que ahora lo uso como mi abuela usaba la máquina de coser: cuando le hacía falta o le apetecía crear algo hermoso. Pero cuando terminaba, no la dejaba ahí de cualquier manera recopilando polvo, la guardaba en su mueble. Lamentablemente los ordenadores no vienen con un mueble para guardarlos; los portátiles caben en un cajón, pero la pantalla me gusta grande. Sin embargo, con un poquito de minimalismo aplicado, he liberado un sitio apropiado desde ni conquista mi mesa, ni decide mi horario. Este mismo artículo, junto con la mayoría de lo que escribo, fue redactado en un cuaderno, a pluma y sin prisas, después de haber pensado lo que tenía que decir.

Me gustaría que hicieras la prueba de esconder tu ordenador; sea o no un portátil. No te va a pasar nada; yo no tengo smartphone, pero si quieres mantelo encendido, por si tienes que resolver alguna crisis mundial. Basta con que pruebes a guardar el ordenador cuando no lo uses, aunque sea un poco incómodo al principio. Sí, ¿por qué no? A ver si te gusta.

Guardar
1. tr. Tener cuidado de algo, vigilarlo y defenderlo. Guardar un campo, una viña, ganado, un rebaño.
2. tr. Poner algo donde esté seguro. Guardar dinero, joyas, vestidos, etc.
3. tr. Observar o cumplir aquello a lo que se está obligado. Guardar la ley, la palabra, el secreto.
— RAE



El niño que nos retrasa

Original de Leo Babatua1

Me llevó mucho tiempo darme cuenta de por qué, como muchas otras personas me costaba cambiar mis hábitos y realizar cambios permanentes en nuestras vidas.

Todo se reduce a un niño pequeño y ese niño pequeño vive dentro de cada uno de nosotros.

Me costó mucho dejar de fumar en 2005, porque de verdad que no me gustaba la tremenda incomodidad de resistir el poderoso deseo de fumar. Era difícil, y me buscaba excusas para abandonar, en mis peores momentos lo único que quería era volver a mi vieja y cómoda vida.

Y ya había abandonado, las siete veces anteriores en las que había intentado dejar de fumar. Me rendí a las ansias, a las racionalizaciones, a la vocecita que decía “Venga, fuma ¿por qué te complicas la vida? La vida es demasiado corta”

Esa es la voz que nos impide hacer cambios duraderos.

Esa es la voz que nos dice que está bien comerse esas pastas, esas papas fritas, ese pollo frito. ¡La vida debería ser agradable!

Es la misma voz que dice que no pasa nada por saltarse un ejercicio, porque el ejercicio no es cómodo ni divertido y preferirías estar en Facebook, jugando a los videojuegos o viendo la tele. ¡La vida es demasiado corta para pasarlo mal!

Es la misma voz que te conduce a procrastinar cuando te enfrentas a una tarea difícil. Hace que te saltes la meditación o abandones el estudio de un idioma o escribir tu libro, porque preferirías hacer algo más fácil.

Esta es la voz que te impide empezar tu propio negocio o perseguir el trabajo que siempre has querido, porque temes fracasar.

Es la voz que se rinde cuando las cosas van mal

Es la voz que se rinde cuando las cosas van mal, y te convence para que tú también abandones. Te impide encontrar el amor de tu vida, porque no quieres afrontar la incomodidad de encontrar gente nueva. Te impide aprender a estar solo contigo mismo, porque te da miedo la soledad.

Esa voz no eres tu. Es un niño pequeño dentro de ti. Es la versión pequeña de ti mismo, quizás cuando tenías 5 ó 6 años.

A este niño pequeño, este tú pequeñito, no le gustan las cosas que son incómodas, que dan miedo o que son difíciles. ¿Cómo es un niño de 5 años?

A este niño pequeño le gustan las cosas cómodas, seguras y agradables

Este es el niño que eras cuando aprendiste a pensar, cuando intentabas hacer cosas y las dejabas porque eran muy difíciles. ¿Quién podría culpar a un niño de 5 años por ser así?

Pero ya no tienes 5 años. Y sin embargo dejas que este niño de 5 años gobierne tu vida. Así lo hice yo durante muchos años, y a veces todavía me manda cuando no son consciente de lo que hago.

El truco es darte cuenta de lo que este niño de 5 años intenta que hagas. Pero no le escuches. No le obedezcas. No creas sus racionalizaciones

Puedes soportar la dificultad. Puedes aprender a soportar la incomodidad. Puedes enfrentarte al miedo.

Título Original
The Child That Holds Us Back
Autor
Leo Babauta
Enlace
http://zenhabits.net/child/



Un año aprendiendo code

¿Programar es leer?

Hace aproximadamente dos años que me topé con el movimiento que todos deberíamos aprender a programar, de la misma manera que todos aprendimos a leer en la escuela. Quien no sabe programar, se decía, es analfabeto en estos tiempos.

La expresión me parece exagerada, y lo fui dejando de lado durante un año, pero De más joven había aprendido a programar un poco y sabía que me podía ser útil así que la idea me siguió rondando la cabeza hasta que al final piqué.

Aprendiendo Code Online

Me ha gustado mucho treehouse. De verdad de la buena; los vídeos son estupendos, el material práctico va muy bien, las clases son divertidas y puedo prometer que los jóvenes profesores saben de lo que hablan. Un montón. Solo hay que echarle tiempo, ganas y saber inglés. Gracias a Dios tengo de las tres cosas.

Lo peor de aprender code online es la sensación de estar solo. Sí, hay foros y todo eso, pero parecen destinados a resolver las “dudas de clase”, no a guiarte.

Falta un mentor

Vale, a lo mejor es pasarme, a lo mejor es pedir demasiado de una web, pero, por otro lado parece poco probable que las “habilidades desnudas” sirvan de algo sin una guía en cómo poderlas emplear, sin un “meta-aprendizaje”, si me perdonáis un neologismo a martillazos. Y si no me la da nadie, esto va a ser como aprender a bicicleta, hala, a darse trompazos hasta que no me caiga. Oh, qué felicidad

Lo aprendido

Hasta el momento he llegado a dominar HTML, sé CSS3 y sobrevivo en PHP y Ruby, aunque con este último no he hecho nada práctico todavía. Ya se verá. También he aprendido un montón de habilidades auxiliares: como usar Vim, algo de SQL, manejarme decentemente en la consola, git, diseño gráfico y alguna cosita más. De paso he hecho mis cositas con Bootstrap y Foundation. Creo que ya podría dedicarme a eso del “front end”1. De haber estado en el paro, esto conocimientos2 hubieran mejorado mis posibilidades, seguro.

Aún así, siento que no he llegado a dónde quería ir. Sí, sé hacer mejor todo lo que ya sabía hacer o puedo prescindir de las herramientas comunes. En otras palabras si tengo una idea de como publicar algo en la web no tengo que esperar a que nadie abra una web estilo wordpress.com para ello. Puedo, y hasta gratis si quiero. Pero no me es suficiente

La crisis

Un año después me he visto en la crisis de haber aprendido mucho pero no saber muy bien que hacer con esas habilidades. Desde luego no quiero convertirme en el informático típico de empresa, encerrado en el sótano, manteniendo redes, aplicaciones y contestando lo del “apaga y enciéndelo”. No, mil veces no. Ya tengo un trabajo, gracias a Dios. Ni tampoco creo que la idea de aprender a programar tenga que ver con que todos nos hagamos informáticos.

Lo que sí quiero es ser capaz de hacer cosas excitantes en la red, de combinar contenido con programación para ofrecer nuevas maneras de comunicar, de hacer arte, de vivir, de crear. Y, bueno, alguna script para automatizar alguna tarea aburrida que no debiera estar haciendo ningún humano. Y menos un servidor.

Quizás me falte tiempo de maduración para que florezcan esas ideas. Es posible. Quizás debiera olvidarme del eso ya lo ha hecho alguien y lanzarme a hacer mis cosas. Quizás me falte capacidad, o quizás tiempo.

  1. La parte que de una aplicación que “ve el usuario”
  2. Para más detalles ver mi perfil en treehouse



Macedonia de miscelánea

  1. Llevo dos meses escribiendo un diario de ficción, de literatura juvenil, post-apocalíptica, que empieza con: “Lo malo es que no hay zombies”. Guillermo, un chico de catorce años es el líder de un pequeño grupo de jóvenes que sobreviven en una isla en el, Año 7 después de las muertes. Se actualiza una vez a la semana, y me encantaría que te suscribieras.
  2. He añadido tres nuevos haikus a Haiku·da
  3. José Miguel Bolivar la vuelve a clavar con GTD, herramientas para recopilar