Publicado en productividad, sabiduría

Cómo liberarse del enfado

Lo que el enfado te roba

Ha vuelto a pasar. Fulanita está hablando a voces por el teléfono. Menganito no ha cambiado el rollo de papel higiénico. El jefe está otra vez haciendo críticas incoherentes sobre tu trabajo. Llevas cuatro días sin dormir ante la presentación del viernes, siempre te pones nervioso, siempre. Además no haces más que imaginarte la mala cara que va a poner ella cuando le enseñes tus ideas. Estás que trinas, puedes notar como toda tu mente y tu energía están enfocadas en cabrearte durante varias horas. Vaya día. Siempre lo mismo. Una y otra vez.

El circulo de la mala leche

Nuestra mente es especialista en perder mucho tiempo elucubrando situaciones imaginarias y normalmente negativas. Sin embargo, si hay un aprendizaje inherente del ser humano es la relación causa-efecto. Si hay un patrón que se repite, hemos aprendido a detectarlo con antelación. Fulanita siempre habla alto. Menganito nunca pone un rollo de papel nuevo. El problema viene cuando el comportamiento repetitivo de alguien nos saca de quicio, cuando nuestra mente salta como un resorte y se pone en modo berserker —guerrero vikingo semidesnudo— desde primera hora de la mañana. Primero nos cabreamos anticipando el hecho, luego nos encendemos cuando se produce, y después nos tiramos unas cuantas horas reviviendo el suceso y volviendo a anticipar que volverá a ocurrir ¡Lo sabía! Este derroche de energía no solo se cobra tu paz mental, si no tu tiempo y sobre todo, es una merma constante sobre tu productividad personal.

Ensayando tu mejor yo

Si siempre actúas de una manera determinada ante una situación, y quieres que ese círculo vicioso se deje de repetir, lo más sencillo es que seas tú el primero en cambiar tu forma de actuar. Incluso aunque seas el maestro Zen de tu bloque de pisos, lleva tiempo tomarse con tranquilidad algunas situaciones cuando se repiten constantemente. Como muchas otras cosas, el arte nace de la práctica y no hay mejor teatro que la mente. Si una situación repetitiva siempre te acaba desbordado, puedes empezar a abordarla desde un lugar más cómodo y una perspectiva más lejana. Como el sofá.

Stephen R. Covey en su archiconocida biblia Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva recomendaba el siguiente ejercicio. Imagínate la situación que se repite, de la manera más realista posible. Imagínate entrando en la oficina, oliendo el tóner de la fotocopiadora, sintiendo el tacto de las mesas e imagínate que llega el compañero problemático o directamente te ves inmerso en la típica situación adversa con tu jefe. Pero ahora actúa en tu imaginación de manera diferente. Respira, relájate, sonríe, saluda, ignora las críticas, explícale al compañero los problemas, márcate un baile, dale un besito al jefe, pero sobre todo siente como estás relajado en la situación. Con la práctica, poco a poco te vas condicionando. Te condicionas positivamente a actuar de una manera más relajada ante esa situación tensa o desagradable. Minimizas tu gasto de energía, maximizas tu tranquilidad y rendimiento.

La práctica es el mejor maestro

Si quieres ser tranquilo, practica. Si quieres estar menos nervioso ante un público, practica una y otra vez la situación. Si quieres apreciar más lo que tienes, cierra los ojos y practica el agradecimiento. Si quieres ser mas frugal, practica el desapego Si quieres evitar enfadarte y distraerte para centrarte en tus objetivos, practica. Todo empieza con tu mente y luego… ¡levanta del sofá y haz algo!

Elisa Erbali

Este estupendo artículo es de Elisa Erbali, que habla de minimalismo, productividad y vida sencilla en su blog, No quiero otro pijama. Pásate por su casa, seguro que te recibirá con toneladas de sabiduría

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Un comentario sobre “Cómo liberarse del enfado

  1. El enfado puede ser el peor consejero y tener la habilidad para tirarlo, requiere práctica y disposición.

    Si me permites, sólo agregaría que el enfado también llega cuando el ego es demasiado grande.

    Ya sea una opinión distinta a la nuestra, que el universo conspire contra nosotros (como el ejemplo del toner), que la impermanencia ataque; el ego inflamado es la raíz de muchos problemas.

    Para controlar el ego se requiere compasión y generosidad. 🙂

    ¡Qué gusto ver a mis dos blogueros favoritos juntos!

    Gracias por esta entrada.

    Me gusta

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