Publicado en rol

La fase larga

Un juego de rol no consiste en un despliegue de escenas de acción sin descanso. Hay momentos en los que los personajes viajan, se conocen, planifican y se recuperan de las aventuras, buscan alimento, construyen refugios o practican sus habilidades.

A estos periodos de tiempo sin escenas de acción las denominamos “fases larga”. Un tipo especial de “fase larga” es la fase de noche, que es la que transcurre por la noche. Por tanto, si los personajes están viviendo una situación de acción, como un combate o una persecución, no están en fase de noche, aunque hayan salido todas las estrellas.

Los viajes, la construcción de elementos y la búsqueda de objetos y alimentos transcurre siempre en una fase larga.

La fatiga, hambre y las enfermedades de los personajes se adquieren, mejoran o empeoran durante una fase de noche. Sin embargo, sus efectos, se sienten en todo momento.

Las heridas, evidentemente, se reciben en combate o en una escena de acción, pero su mejora o empeoramiento suceden también en una fase de noche.

Las afecciones sicológicas, sin embargo, solo actúan en una fase de noche. ¿Por qué? Porque desde el punto de vista de la historia es el momento perfecto para profundizar en los personajes. Las escenas de acción en un juego de rol suelen ser a vida o muerte y no hay tiempo ni interés para atender a un niño que llora porque ha perdido a su mamá. Incluso en las fases largas normales, centradas en actividades prácticas, como conseguir comida, los jugadores podrían tomarse la situación como una molestia añadida. Dejarlo para la noche también supone que los jugadores ya anticiparán lo que puede pasar y lo esperaran con la misma ansiedad con la que exploran un bosque oscuro.