Publicado en estudiantes, productividad

Se me olvidó hacer los deberes, ¿qué hago?

Hazlos.

Si crees que ya no tienes tiempo, hazlos

A lo mejor te equivocas. A lo mejor bates tu propio récord. Supón que es un examen y no te queda tiempo para terminar. Alguna vez te pasará y tienes que entrenarte. Céntrate en los deberes. Olvídate de que quede bonito, solo hazlos. Aprovecha cada segundo. Deja de leer esto. Ahora. Hazlos.

Si tenías que entregarlos ayer, hazlos

Hazlos y entrégalos tarde. Hazlos y entrégalos aunque te digan que “ya no sirve para nada”. Pero entrégalos.

¿Por qué entregar los deberes olvidados?

  1. Porque son buenos para ti
  2. Porque muchos ejercicios de clase son un aviso de lo que vendrá en el examen.
  3. Porque aprenderás
  4. Porque te demostrarás a ti mismo que no eres un vago/a
  5. Porque nunca debes rendirte
  6. Porque tu profesor pensará: “se despistó” y no “no da un palo al agua”
  7. Porque los detalles cuentan en la nota final
  8. Porque hasta el rincón más escondido de tu mente sabrá que olvidarse no sirve de nada, tendrá que trabajar igual
  9. Porque lo malo ya lo tienes
  10. Porque no tienes nada que perder

¿Cómo los entrego?

Sí, entrega esos deberes atrasados. Sé discreto, no hace falta que lo anuncies con una campana, pero tampoco que lo hagas a escondidas como si hubieras robado una moto. No has hecho nada malo, lo malo fue olvidarse antes, pero eso ya pasó. Ahora toca ser valiente, pero sutil. No exigir nada, porque si se te pasó el plazo, se te pasó a ti; no al profesor.

Imagina que conduces un autobús y el profesor es tu cliente, y llegas tarde. ¿Puedes obligarle a subir al autobús? Pues ahora tampoco.

Si tienes que entregar otra cosa, aprovecha y pon también los deberes atrasados, con una nota, que diga algo así como: “Me olvidé de hacer (o entregar) los deberes de ayer. Lo siento. Los presento ahora.”. Si no hay nada que entregar hoy, espera al profesor y se lo entregas en mano. Sutil, sin esconderte pero sin anunciarlo con una campana. Si te da mucha vergüenza hablar puedes usar una nota, pero es mejor que hables.

Pero dí la verdad. Los profesores escuchan mentiras todos los días, tantas que a veces hacen como que no se dan cuenta, pero mentalmente te apuntan en su lista de “no me puedo fiar”. Lo sé muy bien.

Que no vuelva a pasar

Esto no te ha pasado por tonto. No te ha pasado por atolondrado. No te ha pasado porque seas un despistado. No te ha pasado porque seas un niño. No te ha pasado porque seas o no seas nada. De despistado a despistado,

Te ha pasado porque no tienes dos hábitos bien consolidados:

  1. El hábito de apuntarlo todo
  2. El hábito de revisar lo que apuntas

Tan simple como eso. Si haces eso no se te podrán olvidar los deberes, aunque tu mente sea una batidora. Pero los hábitos tienen su truco, son cosas fáciles, pero que tienes que hacer todos los días.

Te recomiendo que leas uno de mis artículos. Ya bueno, ¿qué voy a decir? No, en serio, a la gente le ha gustado mucho. Y cuando digo gente me refiero a expertos en organización y productividad personal. Además es gratis y te lo puedes imprimir o lo que quieras. Se trata de un resumen de “Zen to Done”, de Leo Babauta. Lo he dejado en 30 páginas, que parecen muchas, pero es porque la letra es grande y tiene un gran margen en blanco a la derecha, para que puedas anotar lo que quieras; eso en el pdf. En la web es más corto: Zen to Done Resumen Extenso

Lo que aprendas ahí te valdrá para toda la vida.