Publicado en sabiduría, simplicidad

Yo no vivo aquí

Yo no vivo en twitter

Yo no vivo en ninguna red social

Yo no vivo en ningún foro

Yo no vivo en ninguna lista de correo

Yo no vivo en la página de ningún periódico

Yo no vivo en ningún blog

Yo no vivo aquí

No sé si os habrá pasado lo que a mí. Haces un comentario, te responden, respondes y de pronto, sin haberlo pretendido, te encuentras atrapado en una suerte de tertulia + debate * diálogo de besugos = se te hacen las once de la noche. Te ha quedado la cabeza embotada, cansado y hasta enfadado mientras que no sabes muy bien de qué habías estado hablando. Lo único que tienes claro es que era una materia, _importante_ en la que _tenías_ que dar tu opinión.

Pero, ¿puedes convertirte en el activista de todas las causas? ¿O debes convertirte en, perdonad que hable en francés, idiota, discutiendo hasta la extenuación cómo se aplica una [regla de wikipedia](http://en.wikipedia.org/wiki/Talk:Star_Trek_into_Darkness)?

O no sé si os ha sucedido que un tipo te responde, a veces con un ensayo cortado y pegado de Internet, otras con diez mil palabras de su propia cosecha y te exige que respondas a todos y cada uno de sus argumentos.

Hubo un tiempo en que esas eran mis tardes.

Pero, como decimos en Canarias, en una locución que implica resolución inquebrantable: más nunca.

Más nunca; tengo -literalmente, mejores cosas que hacer que empeñarme en un debate diario. O en “construir una presencia online” en todas las redes y medios de Internet. No es solo que me es imposible. Es que yo no vivo en Internet. Y si viviera debería dedicar mi tiempo a cosas que ofrecen más a los demás que una re-edición de algunos de esos debates televisados a 20 bandas entre 20 pseudo-expertos de todo y de nada.

Ni siquiera vivo en mi blog. Mi blog va después mi vida. Mi blog va incluso después de los artículos que escribo y desde luego es menos importante que las personas que me leen, o las personas que encuentro donde realmente vivo.

Por eso procuro no pasarme de un artículo al día. Por eso intento ser breve. Por eso evito adornos innecesarios o asignarme un número mínimo de palabras o jugar al auto-bombo y platillo por todas las redes sociales. Ni pretender estar conectado todo el día o asignarme a mí mismo labores que puedo encargar a un [programa](https://bufferapp.com). Tengo que leer, tengo que vivir y tengo que escribir.

Yo he vuelto a mi casa.

Yo no vivo aquí.

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Foto cc de Brian Smithson (Old Geordie)

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Publicado en productividad

La contraportada de Productividad para Mentes Inquietas

La contraportada de mi libro quiere tener sitio para tí.

Si ya has leído mi libro o parte, me gustaría que fueras tu, un verdadero lector, no un tipo profesional o $emi-famoso devolviéndom€ un favor, quien apareciera en la contra-portada, con cuatro palabras diciendo:

* qué habéis encontrado
* qué os ha gustado
* qué reflexión habéis hecho
* o para quién es este libro
* o para qué lo estás usando
* o…

Me basta una frase, un pensamiento, algo sencillo

Si tienes un poquito de eso, ponte en contacto conmigo.

Publicado en realización personal

Dirección General de Perdeduría de Tiempo

—Buenos días, he venido a perder mi tiempo, ¿me daría número?

—Oh, sí, ¿cómo no? ¿desea instalarse este nuevo juego o quizás darle una nueva oportunidad a su viejo juego?

—Um, veamos, el caso es que no lo había pensado

—¿No?, bueno, ¿por qué no navega un momentito por Internet mientras lo decide? Seguro que encuentra algo que le interese y si no, mientras tanto, ya ha perdido usted el tiempo.

—Oh, excelente idea, ¿me da número para el Negociado de Internet?

—Como no, por favor, espere mientras navega sin rumbo.

Sigue leyendo “Dirección General de Perdeduría de Tiempo”

Publicado en estudiantes

No bloguear

Los deberes y trabajos del colegios, instituto e instituciones académicas varias.

Nunca los bloguees o compartas online.

Te los copiarán y quizás el compañero de tu misma clase. Fíjate que no digo que seguramente te los copiarán, sino que lo harán. La duda es si encima sea alguien que compite contigo.

A mí me pasó. En Teología.

Menos mal que pude demostrar quién era el autor original. Pero me costó un lío.

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Publicado en simplicidad

Solo un mal hábito

#### No eran compras compulsivas

Tanto que nos advirtieron de las compras compulsivas, y resulta que la crisis ha demostrado que no eran tales. Eran compras tontas, estúpidas, si acaso impulsivas, pero ha bastado una restricción de la renta disponible a los ciudadanos para que prácticamente hayan desaparecido hasta de las rebajas.

No, parece que no estábamos clínicamente enfermos; era solo un mal hábito. Una forma, como otra cualquiera, de confesar que no sabíamos practicar el arte de la felicidad.

Bueno, y ahora, ¿qué haremos? ¿Buscar otra muleta? ¿O disfrutar de los placeres sencillos?

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Publicado en literatura, sabiduría

El consejo de la golondrina

Un hombre capturó a una golondrina. El ave suplicaba por su libertad —Si me dejáis marchar, vuestra ganancia será grande, pues os daré tres grandes consejos que desde ahora os serán de gran utilidad.

El hombre escuchó al pájaro y le dejó ir volando a un árbol cercano en el que se posó en un ave —Escuchadme y prestad oído a los tres consejos que os guiarán. El primero es, no creáis lo increíble; el segundo es, no intentéis extender vuestra mano a donde seáis incapaz de alcanza; y el tercer consejo que os doy es, no os doláis de lo que pasó y se ha ido. Tomad estos mis consejos y no los olvidéis.

El ave tentó entonces al hombre, diciendo: —Dentro de mí hay una perla de gran precio; es tan magnífica como espléndida y tan grande como el huevo de un azor.

Habiendo escuchado esto, el hombre se arrepintió de haber dejado marchar al pájaro, su rostro palideció de tristeza, e inmediatamente extendió su mano para atrapar a la golondrina, pero ésta replicó al necio —¡Qué? ¿Habéis olvidado ya el consejo que os dí, y la mentira que os he contado, la habéis considerado cierta? Había caído en vuestras manos, pero no pudistéis retenerme, y ahora os entristecéis por un pasado para el que ya no hay remedio.

Extracto traducido de Told in the Coffee House, de Cyrus Adler y Allan Ramsay

golondrina

Foto CC -by Fauxto Digit

Número de artícu­los dia­rios con­se­cu­ti­vos: 35