Publicado en productividad, realización personal

1922: Por qué ya no le digo que sí a todo el mundo

Fue en una cálida tarde de Junio cuando tenía más o menos nueve años. Estábamos esperando a que Padre volviera a casa de la tienda, y Madre nos había exitado con los planes para el viaje que íbamos a emprender a la granja de mi abuela en Iowa –las únicas vacaciones que nunca nos habíamos atrevido a planificar. Habíamos estado ahorrando durante meses, guardando hasta la monedas más menuda en la hucha del cajón de su buró. Íbamos a irnos el lunes siguiente –y fue la noche del Jueves cuando Padre volvió a casa, un poco más nervioso y con más disculpas de lo normal.

Era demasiado joven para entender la conversación, que tenía algo que ver con un aval que le había hecho a un “amigo”. En fraces rotas, desconectadas virtió su confesión, mientras mi madre escuchaba en silencio. Cuando terminó, se levantó, y entrando en su habitación, tómo la pequeña hucha, la sacó y la lanzó sobre el regazo de Padre. Después, dándose la vuelta rápidamente, se encerró en su cuarto y la escuchamos llorar como si su corazón se fuera a romper.

Fue, como ya he dicho, su única protesta. Generalmente, éramos una familia contenta. Pero siempre colgaba sobre nosotros la pesada mano de las irrazonables demandas de la comunidad; y el miedo de la ventaja que podría tomar la farmacia rival y cercana si no respondíamos, de cualquier manera, las peticiones que nos hacían. Hacíamos todo para todo el mundo, y siempre estábamos en deuda. Nuestro rival, el viejo y brusco “Doc” Meadows, no hacía nada salvo mantener la tienda limpia, cumplir las recetas con exactitud, y cobrar precios justos e inisistir en pagos puntuales. Y sin embargo se las arreglaba para tener una casa y todas las otras comodidades que tanto anhelábamos pero que nunca disfrutábamos.

No fue hasta mucho tiempo después que comprendí toda la verdad del asunto. La gente nunca confía cosas importantes a un hombre que dice que sí a todo el mundo.

// Porque si dice que sí a cualquier tontería, no tendrá tiempo para dedicarse a lo que verdaderamente importa

Traducido de un fragmento de un artículo anónimo aparecido en un número de 1922 de “The American Maganize” y que podéis disfrutar de su integridad, en lengua inglesa en el blog de Mike Canex

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Foto sin Copyright, tomada de flickr

Número de artícu­los dia­rios con­se­cu­ti­vos: 24

Publicado en sabiduría

PMInq: permiso para mejorar

No pretendo, ni deseo que PMInq se convierta en el método definitivo y universal de la organización personal. Respeta, eso sí, los principios y valores, pero el resto está a tu disposición para mejorar. ¿Qué hay dudas? Haz una prueba: si tu idea te funciona mejor que la mía, cámbiala y compártela. ¿Qué resulta peor que el PMInq original? Vuelve al original.

PMInq = Productividad para Mentes Inquietas.

// Por cierto, hoy envié el primer borrador a mi editor. Nervios.

Publicado en realización personal

Hecho

Hecho, que bella palabra. El libro está hecho. Productividad para Mentes Inquietas ya está hecho. Ya no es un sueño, nunca es tan bueno como el sueño.

Pero ahora es realidad.

De niño pensaba que mis cuentos perdían porque nunca eran tan buenos como los había soñado. Ahora pienso que la realidad tiene una belleza con la que los sueños solo pueden soñar.

Ya está hecho, no es perfecto, y está bien que sea así.

Termina tu obra y lo sabrás.

hecho

Foto CC -by Their History

Publicado en productividad

Un gesto simbólico

El primer paso no sirve para nada. El primer paso es solo un símbolo. El primer paso es todo.

¿Cuántas veces estás intentando hacer ejercicio y lo dejas? ¿Cuántas veces dejas para luego escribir tu novela soñada? ¿Cuántas veces mandas tus sueños al país de nunca jamás? ¿Cuántas veces estás quieto bajo tu mantita esperando que te proteja de los zombies de las películas?

Mientras la vida sigue viviendo sola

Todo (re)nace con un gesto

Un paso, el primer paso es solo un gesto, solo un símbolo, una pura nada. Es como la cruz en el cruce de caminos, un trapo como la bandera, una sonrisa que desaparece en un latido, una sombra, la céntesima de la salida, a cien metros eternos de la meta.

Los símbolos, los gestos son ridículos, ineficacies, no sirven para nada. Antes de correr un minuto estabas tan gordo como ahora. Antes de estudiar una pregunta ibas a sacar la misma nota que ahora.

El símbolo es tan real como la magia.

Y luego desaparece, y se ha ido y ya no está. Y puedes reirte de tí mismo. Porque no, no ha servido para nada.

Lo extraño, lo inesperado, aparece después, quizás al día siguiente, quizás en el ahora mismo; que después de escribir una palabra, correr un minuto, estudiar una pregunta o sonreír un segundo, después de esa nada, viene otro palabra, otro minuto, otra pregunta y otro segundo y entonces, por pura magia, escribes, corres, estudias, sonríes y renacen tus sueños

Un símbolo

Una nada

Tan pequeña que no puedas temer

Ahora

Sí, ahora

Una palabra

Estudia una pregunta

Sonríe

Da un segundo de vida a tu sueño

Quizás sea el comienzo de una nueva esperanza

kestrel

Foto CC -by Eugene Beckes

Publicado en simplicidad

Don Ahorro y sus falsos amigos

Compra y ahorra, porque está más barato

Lo más barato es no comprar, si comprando una pluma que costaba 150 y ahora cuesta 100, ahorras 50, no comprándola ahorras 100.

¿Obvio? Sí, a la mente es obvio.

Pero esa parte de nosotros que está buscando una excusa para ser engañado, le encanta ese tipo de mentiras, para conseguir esa pluma que le servirá lo mismo que el bolígrafo que ya tiene y dejará de hacerle feliz dos minutos después de haberla comprado

Ahorra, ahorrando

cerditovolador

Foto CC -by Ruby Blossom

Publicado en realización personal, sabiduría

Nadie es un guía hasta que ha vuelto

Todas las aventuras inspiran. Desde el momento en que alguien se lanza a un mar desconocido o peligroso sus barcos brillan de grandeza, sus palabras atrapan con la emoción de una sirena.

En estos días se multiplican los aprendices de capitanes que emprenden viajes a mares tenebrosos, y que hacen de ello una historia:

* en la televisión
* en sus blogs
* en un libro
* en twitter

y en cualquier otra parte que les permita ganar notoriedad. Y pensamos en ellos como en los héroes de antaño, como los héroes que deseamos ser.

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