Publicado en literatura

El Juego del Escritor

1 Introducción

Encontré mi primer libro-juego, los de “Elige tu propia aventura”, en 1983, supongo; aprendí a jugar a rol en 1990, con la primera edición en español de RuneQuest. Los juegos de rol me acompañaron durante toda la década de los noventa, pero desde el dos mil tanto yo como mis amigos nos hicimos mayores. Si yo tenía tiempo, ellos no; si ellos tenían tiempo yo no. Aún así me las he ido arreglando para jugar alguna que otra partida suelta pero para ser sincero cuando digo que juego a rol hablo más de un recuerdo y de un deseo que de una realidad.

Al mismo tiempo me he consagrado cada vez más a la escritura. Casi no existe un día en que no escriba algo. Llevo cuatro blogs -con diversa frecuencia- y siempre tengo alguna novela en el tintero, incluidas un par de ellas terminadas.

No me entendáis mal, escribir es maravilloso, pero le echo en falta eso algo mágico de los dados y de la posibilidad de ver en directo la reacción de los otros jugadores que son tanto tu público como tus editores y tus co-creadores. Sin embargo sigo sin tener posibilidad de jugar con regularidad al rol. ¿Se puede hacer algo?

1.1 Inspiraciones

Un día me llegó la inspiración de juntar ambos mundos, la literatura y el juego, pero sin que ninguno de ellas perdiera su esencia, su propia felicidad. Recordé las tardes que había pasado jugando a Mythic Role-playing-un sistema de juego que permite jugar en solitario merced a una serie de tablas que funcionan inspirando tu subconsciente. Me acordé también de una serie de partidas que jugué por correo: éstas son la base principal del Juego del Escritor. Por último puse también en consideración todo lo aprendido jugando en foros y por qué casi siempre no funcionaban muy bien.

Con todo esta experiencia detrás me he lanzado a crear algo nuevo. No es un juego de rol tradicional; tampoco se asemeja a la nueva hornada de juegos de rol independientes patrocinada por The forge; no es un sistema para jugar por correo otros juegos de rol, ni intenta sustituir al Máster, ni siquiera es estrictamente hablando un juego en solitario -aunque puede jugarse de esa manera.

1.2 ¿Qué es?

El proceso de juego es el siguiente. Tenemos dos jugadores: una escritora (por claridad voy siempre a referirme a Escritora en femenino y a Editor en masculino. Sin embargo, no debería ser necesario decir que ambos roles pueden desempeñarse por personas de cualquier género) y un editor. La escritora escribe el borrador de una escena; un mini-capítulo si lo quieres ver así de entre cien y quinientas palabras.

El editor corrige entonces el borrador. Primero que nada determina si los sucesos ocurrieron tal y como describe el borrador. Digamos, por ejemplo, que el escritor ha escrito: “Los piratas persiguieron a Juan, pero éste les dejó atrás”. El editor tiene ahora que valorar la probabilidad de ese evento. Para ello comprueba que el personaje Juan Piegato es “veloz” mientras que de los piratas nada se dice en sus notas sobre su velocidad. Analiza también el contexto de la escena que no indica nada que pueda perjudicar o favorecer la huída. Por último tiene en cuenta el género: es una historia de aventuras. Con toda esto determina que el evento es “probable”; eso significa que si saca un 4 o menos en el dado el suceso habrá ocurrido tal y como lo describe el escritor. De sacar un 5 habrá alguna pequeña variación (consigue escapar pero quizás con alguna herida o perdiendo alguna cosa); con un 6 no habrá conseguido escapar.

Una vez el borrador está corregido, el editor se lo devuelve a la escritora acompañado de dos o más salidas, escenas alternativas: “Juan Piegato vuelve a su barco” o “Juan Piegato busca el tesoro”, que la escritora desarrollará y así sucesivamente hasta que la historia llegue a su fin.

Esta es la esencia de “El Juego del Escritor” y todo lo demás, como diría Hillel, es comentario.

3 El reglamento

Bueno hasta aquí la introducción. El reglamento completo son unas quince páginas con letra hermosa y el índice incluído. No es mucho, pero quizás demasiado para la entrada de un blog, por lo que he preferido ofrecerlas un pdf para que puedas imprimirlo o leerlo en un tablet o en cualquier otro dispositivo.

Así que sin más dilación, aquí esta la descarga

Publicado en estudiantes, productividad

Cómo atender en clase

Atender en clase es difícil. Hay personas que creen que es solo cuestión de voluntad, pero se equivocan. Y es que mantener la atención día tras día, durante horas, en cosas que no siempre te gustan es todo menos fácil. Veamos lo que se puede hacer.

Tu también puedes

Lo primero que te quiero decir es que a mí me costó aprender a atender en clase. En primaria todos mis profesores escribían notas a mis padres del estilo se despista con facilidad o siempre está pensando en otra cosa. Creo que, en parte es por la forma en que trabaja mi cerebro. Supongo que es lo que nos pasa a la gente creativa —o eso me gusta creer. Pero lo que importa es que si hasta yo aprendí a superar este problema —y tú también necesitas superarlo— tú también podrás.

Lo que no puedes controlar

Hay cosas que te hace más difícil la concentración en clase pero de las que, desafortunadamente poco puedes hacer. Sin embargo, estáte atento porque a veces sí se abre la oportunidad de hacer algo para mejorarlo o, por lo menos, para que no vaya a peor. Son las siguientes:

Malos profesores

Si todos tus profesores son magníficos es que has tenido mucha suerte. Hay profesores que hablan tan mal que apenas se les entiende nada, otros hablan con una voz muy aburrida y sin entonación o demasiado rápido o se ponen a contar sus batallitas de fútbol o de otras cosas que nada tienen que ver con la asignatura, pero que, en medio de todo eso, sueltan la pregunta que va a caer en el examen. Además están los que se pasan más rato llamando a callar que dando clase.

¿Qué se puede hacer? A veces muy poco, la verdad. Puedes hablar con tus padres o con los delegados de la clase para que hablen con el profesor. La primera opción es mejor si estás en primaria o en los primeros cursos de secundaria; la segunda suele funcionar mejor a partir de los últimos cursos de secundaria, aunque no es malo que tus padres lo sepan. En cualquier caso no confies demasiado en que pueda resolverse en poco tiempo. Aunque tu profesor sea receptivo y quiera mejorar eso lleva tiempo y tu clase también tendrá que poner de su parte. Tendrás que tener paciencia y, además, buscar otras alternativas, como las que veremos al final.

Alumnos horrorosos

¿Se puede atender en una clase donde los alumnos están siempre fastidiando? En realidad basta un pequeño grupo de saboteadores para estropear la clase. Ante esto el profesor, como mínimo, tendrá que dividir su atención entre dar la clase y mantener la disciplina. En otras palabras: los enredadores empeoran a tu profesor, poniéndolo más nervioso, más enfadado y haciéndolo, sí, más aburrido

¿Qué hacer? No sé, ¿tienes amigos en la mafia y puedes amenazarlos…? Ahora en serio, es muy difícil que puedas tú mismo cambiar la dinámica de tu clase, lo más que podrás hacer es ayudar a que no vaya a peor, no riendo las gracias, por ejemplo.

Las condiciones de la case

Si hace demasiado frío, mucho calor, ruido o los pupitres se caen a pedazos es más difícil atender que si todo está bien en el aula. Aquí si merece la pena hablar porque a veces algunos cambios baratos (unas persianas por ejemplo) pueden conseguir un gran cambio.

Lo que sí puedes cambiar

Pónselo fácil a tu atención

Duerme bien, desayuna, mantén una vida sana y todas esas cosas, sobre todo duerme lo necesario y no sacrifiques tu sueño por ese-programa-de-la-tele-que-es-tan-único-en-la-historia-e-imperdible-que-lo-van-a-repetir-cuatro-veces-esta-semana. Entre mejor esté tu cerebro, mejor te irá a ti atendiendo.

Acude a clase con actitud positiva

Piensa siempre que todo el trabajo que puedas hacer en clase no lo tendrás que hacer en casa. Son muchas horas las que te pasas en el instituto, colegio o como lo llamen como para desperdiciarlas en niñerías.

Toma notas

Aunque no sea obligatorio, es bueno que tomes notas de las explicaciones o, si te lo puedes permitir, subraya en el libro. Intentan descubrir lo que el profesor considere más importante, que suele ser lo que más pregunta en el examen.

Busca la concentración desde el principio.

Haz un esfuerzo consciente para concentrarte. Aquí tienes algunos consejos específicos de Leo Babauta que es un experto y que traduje del inglés.

Practica

Aunque creas que has practicado mucho atender en clase porque has estado en muchas clases toda tu vida en realidad es posible que no seas tan bueno como podrías ser. Me explico: lo importante, en cualquier cosa, lo mismo el fútbol que el macramé, es hacer un esfuerzo consciente en mejorar. Consciente, esa es la clave, cuando se hacen las cosas poniendo todo el interés, toda la intensidad, todo el empeño; es lo que diferencia a los profesionales de los aficionados y es lo que te puede mejorar más rápido.

¿Qué por qué no todo el mundo lo hace? Pues porque cuesta, uno después se siente cansado y esas cosas.

Ten paciencia

Ten paciencia contigo mismo. Lleva tiempo aprender a concentrarse bien en clase, como cualquier otra cosa. Habrá días que bueno, no te saldrá muy bien, pero en fin, eres humano y todo eso y, al final, si sigues lo conseguirás.

Prepara la clase

Si puedes lee un poco la lección antes de que venga el profesor a darla, esto hará que a tu cerebro tenga que perder menos el tiempo procesando nueva información y pueda concentrarse organizándola, descubriendo lo más importante y haciendo relaciones: es decir lo que diferencia el aprobadillo del sobresaliente.

Publicado en realización personal, sabiduría

Puntos de ruptura

Hay proyectos cuyo éxito no está asegurado y sin embargo debemos emprender. Hablo de participar en una competición, de cualquier tipo incluída una oposición, o de alguna idea de negocio revolucionaria. En esos casos es bueno plantearse al empezar algún punto de ruptura. Si definimos hasta donde vamos a invertir, hasta cuánto y cuándo vamos a implicarnos, de una manera objetiva y fría cuando lleguen los días difíciles tendremos una guía para seguir adelante o abandonarlo.

Definir estos puntos de ruptura puede ser difícil si nos metemos en territorio desconocido. Por ejemplo, para un estudiante de secundaria es fácil definir un punto de ruptura para la universidad; Si no apruebo al menos la mitad el primer año. ¿Qué hacemos si no conocemos dónde nos metemos? Creo que buscar información; como mínimo buscar información para encontrar ese punto de ruptura nos revelará, como mínimo, lo que podemos esperar razonablemente de un negocio

Y ¿qué hacer si llega lo peor? ¿Qué hacer si al final alcanzamos ese punto de ruptura? Si después de, por decir algo, 10 años no conseguimos publicar nada, o no estamos nunca entre los diez primeros de ninguna carrera -esto no son sino ejemplos a vuelapluma? Entonces lo lógico es abandonar.

Y emprender otra cosa.

Publicado en productividad

Los estados de las cosas

Una cosa puede estar exactamente en dos estados alternativos: en su sitio o perdido.

A veces podrá ser más fácil o más difícil de encontrar, según se encuentre más o menos a la vista, pero si no está en su sitio no sabemos donde está y, por definición, está perdido.

Por eso merece la pena preguntarnos cuando vamos a dejar algo descuidadamente si el segundo que ahorramos es buen pago por perder ese objeto. Alguno responderá, no, si no lo pierdo para siempre, la mayoría de las veces lo encuentro, y tendrá parte de razón. Es cierto, casi siempre se encuentra, pero el tiempo perdido en encontrar objetos ese nunca lo recuperarás, y es mucho más del que te piensas.

¿Y sabes cuál es la causa principal de dejar las cosas por cualquier sitio? No tener un sitio para cada cosa

Publicado en sabiduría

¿Todavía no eres un limón?

Cuentan, y quizás sea cierto, que el azahar no son felices porque aún no es un limón.

Cuentan que las niñas se lamentan de no ser mayores.

Pero olvida la flor una belleza que el fruto solo recuerda.

Sé feliz hoy y mañana, para eso basta que te mires con ojos de cariño.