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Soluciones para que no se te olviden los libros en tu casa

## Un problema común

Ya hace mucho que dejé el colegio, pero aún así no me gusta olvidarme nada de lo que tengo que llevar, ya sea al trabajo, ya sea a la iglesia, ya sea el bañador a la piscina. Sobre todo lo del bañador a la piscina. En el caso de la piscina la solución es fácil, basta con **revisar la bolsa**, pero lo del trabajo es más difícil. Como en el colegio, lo cierto es que se empeñan que uno sea puntual y además tienes que acordarte de las cosas en las que uno está medio zombie.

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Ladrones y mendigos de atención

Libro de ingeniería abandonado
CC -by -nc -sa SnaPsi

Un viejo rajaba su voz a gritos, *”leed mi libro, leedme”* y su rastro era un arroyo de lágrimas. Y creía volverse loco porque encontraba su voz en cada esquina, pero es que en cada esquina se moría a pedazos otro loco como él.

## Una nueva riqueza

Tengo esa imagen en mente desde que me vino en un mal sueño. La atención se ha vuelto escasa. Cuando todo el mundo puede publicar gratis todo el mundo publica y lo difícil es llamar y fijar la atención. Ya no hay atención para todos y parece que nunca la habrá, creíamos que era libre como el aire y ha resultado cara como el oro.

## Ladrones y Mendigos

A veces la atención se roba; es la técnica del spammer y del malware; pero también del anuncio intrusivo que no viene a cuento y que ha sido diseñado precisamente para que sea visto por quien no queremos verlo y, de ser posible, caer en su engaño. Pero también está la página web diseñada como una nasa, como una trampa de atención en la que es muy fácil entrar pero sicológicamente muy difícil de salir, y también cuando se busca aumentar artificialmente el tiempo de permanencia en la web, como un supermercado que obliga a hacerte pasar por todos los pasillos de cosas inútiles para poder comprar las esenciales.

Estoy en contra de todo esto porque supone disminuir para el usuario. ¿De verdad merece la pena leer “gratis” cuando ese gratis me roba tiempo? No quiero pagar ningún impuesto sino aprovechar aquello que

Pero a veces la atención también se mendiga. Son los pequeños enlaces de “sígueme” que nos siguen a todas partes; los “porfa RT” de twitter transmitidos a quienes ese mensaje carece de valor[^1]; o los botoncillos que saltan rogándote que compartas en miles de redes sociales creyendo que su triunfo reside en tu voluntad.

Quizás así se consiga algún triunfo.

## La alternativa honesta

Pero puede ser que también para cosechar esta riqueza, tu atención, la clave esté en el trabajo. Es lo que espero estar haciendo.

Seguramente la clave no está exclusivamente en la calidad del texto. Sí hay que dar a conocer la obra al mundo; tampoco tiene sentido dejar morir la obra en un cajón para que pronto o después acabe en la basura. Pero puede hacerse honestamente: “Este es un anuncio de mi siguiente novela y te gustará leerla por esto y por lo otro, he dedica todo este tiempo a escribirla y habla sobre este tema que es tan importante para mí por esta experiencia que he tenido o por estos sueños”.

Así no te unirás a los viejos de las esquinas que se mueren a pedazos dejando un rastro de lágrimas y rompen su voz a gritos: *”leed mi libro, leedme”*.

[^1]: “Aquí mi artículo sobre coches formula 1”, y se lo mandas a un ecologista acérrimo.