Publicado en estudiantes, realización personal, sabiduría

Crisis: Tiempo de alegría

Me contaron hace tres días el caso de una persona que aprobó unas oposiciones y, poco después, murió de una de esas enfermedades que avanzan a hurtadillas y te cazan por sorpresa. Los comentarios que generó la noticia eran muy tristes:

> Después de todo ese tiempo sacrificándose y todo ese esfuerzo va y se muere.

Pues sí, se muere; siempre se puede morir. Hoy mismo. Por eso hay personas que prefieren la indolencia al esfuerzo. Quizás no de manera consciente; probablemente no se digan: voy a consagrar mi vida a disfrutar del sillón; trabajaré lo mínimo que se despacha y lo demás, a disfrutarlo, que total vivir son dos días. Y es que es muy triste malgastar una vida; ya sea detrás de los libros, de la televisión o de una copa. Lo mismo da.

El error es dejar la alegría para el éxito. Recuerdo los días de incertidumbre y reproches cuando estudiaba oposiciones. Recuerdo también el estallido de felicidad de aprobarlas al final de todo; pero eso no significa que mis oposiciones fueran una vida de penurias y tristezas. Todo lo contrario.

También mi novela, mi trabajo, mi juego de rol, mis relatos, este mismo blog requieren esfuerzo; algunos más que otros. Pero eso no significa penurias, ni vivir en tristeza, porque siempre existe ocasión de practicar la alegría.

## Capitanes y tormentas

Y diréis, ¿cómo voy a ser feliz si se me ha muerto un padre?

Practicar la alegría se parece a manejar un barco de vela. El capitán que navega bajo un brisa ligera larga todo el trapo que puede; ajusta el aparejo y aprovecha hasta el último centímetro de arboladura para cosechar todos los vientos que pueda. Si aparece una tormenta, recoge el trapo y despeja la cubierta.

No, tampoco puede actuar uno igual el día en que se le ha muerto un padre y el día en que le nace un hijo. Pero en ambos se puede vivir con esperanza; se puede elegir recordar los gozos y desechar las sombras; puede uno oponer su valentía a sus miedos y saber que sí esta tormenta también pasará.

¿Cómo no podremos ser felices en situaciones menos trágicas? ¿Por qué no practicar un trabajo gozoso? ¿Qué impide dejar de preocuparse de una crisis que está más allá de nuestro control y gozar del trabajo qué tenemos ahora? Incluso, y con más fuerza, cuando nuestro trabajo sea buscar trabajo.

## Un mundo de rosas y grises

Todos no estamos destinados al éxito. El mundo es injusto y no voy a lanzar mensajes fantasiosos. El esfuerzo no garantiza el éxito; para seguridades la pereza, ella sí que te llevará sin duda al fracaso. Hay realidades muy duras ahí fuera; más duras que se te muera un padre y puede que necesites la ayuda de otras personas para salir adelante.

Pero aún se puede practicar la alegría; un capitán se conoce también en el momento que un barco se hunde. Aunque sea por que sabe cuando llamar a los guardacostas, organizar la evacuación y salvar al pasaje. A veces practicar la alegría consiste simplemente en hacer lo que se pueda, desencadenarse del futuro y confiar lo demás a Dios.

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