Publicado en sabiduría, simplicidad

Nunca compras, siempre alquilas

Desde hace tiempo calculo los costes de mis compras como un alquiler. Por ejemplo si un ordenador me costó 1000 € y me dura 5 años, eso supone 200 € por año y unos 16 € al mes. Evidentemente entre más me duren, menor *alquiler* he tenido que pagar por mes. De durarme 10 años — harto difícil– la renta mensual bajaría a 8 €. Si soy de los que cambian de ordenador cada año, el lujazo me costaría unos 83 € por mes.

Últimamente me he dado cuenta de que todo lo que compramos es un alquiler. Si lo piensas muy pocas cosas son nuestras *para siempre*, como mucho para el resto de nuestra vida, y la mayoría ni eso. Las máquinas tienen una vida mucho más corta que cualquier ser humano. Trata de buscar un coche matriculado en 1970, o una calculadora; encontrarás muy pocos ejemplos y seguramente no funcionarán demasiado bien.

El cuento viene a que nos engañamos si creemos que *comprar* significa adquirir algo de forma que se haga nuestro. No, ningún objeto nos hará crecer, mejorar o nos hará felices. Pero aún lo hiciera, sólo duraría su tiempo, que casi siempre será menor que el nuestro.

Para hacernos más grandes, nuestra única alternativas es hacernos pequeños y recibir amor, para también darlo. Para crecer como personas lo único seguro es la disciplina: aprenderla y practicarla. Y en cuanto a la felicidad, ésta es un arte que se practica, no una estrella que se alcanza, y menos un producto que pueda comprarse.

Quizás sea bueno que te separes emocionalmente de tus cosas ahora. Al fin y al cabo, las llevarás a la basura.