Publicado en productividad

Fin y renacimiento de Esfuerzo y Dedicación

Hace unas semanas os hablaba de que quizás acabaría cerrando Esfuerzo y Dedicación. Hoy, irónicamente, me veo obligado a ello, no por decisión propia, sino obligado por que TinyLetter, la plataforma que le daba soporte, va a dejar de admitir cuentas de pago. Es decir que no me van a permitir cobrar por la suscripción. Es una situación que lamento -me creeréis- y que no puedo controlar. 😦

En todo este tiempo he lamentado que mis artículos estuvieran disponibles sólo a muy pocas personas. Al hacérseme más difícil cobrar por ellos, he decidido abrirlos a todo el mundo. Pretendo publicar dos EyD más sólo para suscriptores, uno que está en fase de revisión y uno final. A partir de entonces, lo haré en “abierto”.

Aún no sé si en este mismo blog o, seguramente, a partir de una experiencia nueva, ya os avisaré.

Gracias.

Publicado en sabiduría, simplicidad

No hace falta Internet

CC -by -nc -sa Fabrice Rose

Internet es prescindible. Quisiera que acojas conmigo la libertad de poderte ir de Internet. Desde hace mucho tiempo nos inundan en mensajes difusos sobre la *necesidad* de estar presente en Internet, en toda la red y en cada uno de sus fenómenos. Tsunami, tras tsunami: “hay que tener” correo electrónico, página web, blog, foro, chat, grupos de yahoo, Facebook, twitter, google+ y pinterest, y dominarlos todos. O si no todo, por lo menos sí el último tsunami.

No es cierto.

Todo esto son herramientas; nada más. La mayoría de las veces nos engañamos si pensamos que con ellas estamos desarrollando nuestra carrera profesional o artística o, incluso nuestras relaciones sociales.

Sencillamente perdemos el tiempo. Debe haber algo bueno en perder el tiempo cuando tantas personas lo hacen desde que el mundo es mundo. Cuando no estaba Internet, ya estaba el bar, el mirar a las nubes y el irse de paseo. Quizás no esté tan mal perder el tiempo, lo que no debemos es engañarnos.

Verás, si no estamos trabajando en Internet no estamos desarrollando nuestra carrera profesional. ¿Estás en twitter como quien ficha? ¿Con una estrategia clara dedicada a un objetivo concreto y medible? No, pues entonces no estás trabajando. Y a lo mejor no debes estar trabajando.

Verás no es mi obligación compartir enlaces de nadie. Especialmente ahora que parece que no lo aprecian. No es mi obligación decir si me ha gustado un disco de música; no tengo que hacer gratis el marketing de nadie. Tampoco tú.

¿Estás en el juego de acumular seguidores? ¿Para qué? Si no puedes dar una respuesta concreta tipo: “para promocionar este producto” o “para conseguir un empleo de estas características en este sector” entonces acumulas seguidores para nada y caes en la misma trampa que el adolescente que sacrifica días para acumular puntos en un videojuego.

Desde hoy me declaro libre de “tener que estar” en Internet. En twitter, en Facebook, en pinterest o en lo que venga después. Que no significa que me me vaya a borrar de nada, pero sí abandonar la ilusión de confundir el trabajo que merece la pena con el dejar pasar las horas ante una pantalla.

No, no me hace falta un ipad, ni un iphone, ni un tablet; ni si quiera el ordenador que ya tengo. Todos estos son herramientas prescindibles, puesto que tengo alternativas, y sólo me sirven en cuanto tengan un objetivo. Para divertirme puedo hacerlo de miles de maneras, para escribir me basta un lápiz, un ordenador propio me da la comodidad de no tener que usar uno ajeno; eso sí. Con mi ebook me salen más baratos los libros, salvo que fuera a la biblioteca. Son cosas buenas y útiles, pero prescindibles. No los necesitas para ser feliz. No hay por qué comprarlos. O mejor dicho

Comprarlos no cambiarán el mundo. Ni tu mundo.

Sólo cambiarás si tú te arriesgas a hacer cosas que merezcan la pena. Las herramientas, ya las buscarás.