Publicado en productividad

Labor omnia vincit

1982, recreo, alboroto distante de niños, una clase vacía. El maestro está sentado en su mesa, corrigiendo exámenes. Entra un alumno.

— Maestro, ¿qué debo hacer para aprobar?

El profesor, que conoce al alumno, sigue corrigiendo, el alumno insiste — Maestro, ¿qué debo hacer para aprobar?

Sin levantar los ojos el maestro contesta — Labor omnia vincit.

—¿Labor omnia vincit?

—Exactamente, repítalo.

—Labor omnia vincit.

—Muy bien, repítalo de nuevo. — Ahora el maestro mira al alumno.

—Labor omnia vincit.

—Otra vez.

—Labor omnia vincit.

—Muy bien, repítalo tres veces todos los días. Así aprobará.

—Sí, eh…, esto, maestro, ¿qué significa labor omnia vincit?

—Que el trabajo todo lo vence. Conseguirá todo lo que necesite a través del trabajo; a veces trabajando más, siempre trabajando mejor.

—De acuerdo. —El alumno bajó su cabeza y se disponía a salir de vuelta al patio.

—Espere un momento. ¿Por qué está triste?

—Porque es que soy un vago.

El profesor, por vez primera, sonrió —Labor omnia vincit.

—Ya, pero es que soy un perezoso.

—Labor omnia vincit, hasta su pereza se puede conquistar por el trabajo.

—Pero es que no trabajo porque soy un vago.

—Aunque no crea en sí mismo trabaje, deme una oportunidad, désela a usted mismo, crea en el esfuerzo. La fuerza de voluntad es como cualquier otro músculo, a más se ejercita, más se acrecienta. Trabajar le hará trabajador.

La pereza hace que todo sea difícil, la diligencia lo hace todo fácil. ~ Benjamin Franklin

Publicado en estudiantes

Como evitar pringarla en clase

Si eres de los calladitos en el aula, de las que se quedan tranquilitas en su silla o de los que nunca arman follón, te conviene leer esto. Pasaba cuando yo estudiaba, y, por lo que escucho sigue pasando. Por lo visto, este peligro pasará siempre. En la clase la llevan liando cinco minutos los de siempre. Esos de los que el profesor está cansado de llamar a callar, de los que coleccionan partes como si fueran cromos. Algunos tendrán álbumes. Entonces tú cuchicheas ¿me pasas el bolígrafo? y… la has pringado. El profesor te pone un parte. No te lo puedes creer Pero si ellos *siempre* están hablando ¡Injusticia! y luego… ## miedo Como nunca te ponen partes, tus padres no están acostumbrados y no les va a hacer gracia. Tranquilidad, no se va a acabar el mundo, ni te van a mandar a la escuela militar. Lo que hay que hacer:

Primero: no pringarla más. Sobre todo no la lies más, no montes un espectáculo con tu profesor. Si estás enfadado por la injusticia que sientes, cuidado, porque los humanos estamos diseñados para reaccionar atacando si percibimos un ataque. No ataques ni con palabras.

Segundo: camino malo, pasarlo pronto. Dí la verdad a tus padres, tal cual pasó. Reconoce que metiste la pata y ya está. Si hay consecuencias, afróntalas como la persona que quieres ser de mayor, no como un niño de tres años. Lo de ponerse como un niño de tres años es más fácil, pero no funciona y es ridículo.

Tercero: habla con el profesor. Busca un momento tranquilo, pero no lo dejes para después. Te disculpas –después de todo tú hablaste en clase– y, si quieres, le cuentas como te sientes, pero no le digas que fue injusto ni nada de eso. Si es así ya se habrá dado cuenta.

¿Por qué pasó?

Porque tus profesores son humanos, no dioses. Cuando en la clase hay mucho follón tienen miedo de que todo se convierta en un caos. Les cuesta mucho meterse con los *difíciles* que siempre están dando la lata. Por eso, sin darse cuenta, pueden ir a por el que casi nunca hace nada malo. A lo mejor otro día te hubiera dicho simplemente “silencio” o “no se habla en clase” o algo así. Pero ese día tenía miedo de que se le descontrolara la clase y te tocó un parte.

¿Cómo evitarlo?

Primero darte cuenta de cuándo en tu clase hay lío, y sobre todo darte cuenta de la cara de tu profesor, si se pone nervioso, tú pon un candado en tu boca.

Publicado en ética, realización personal

Mi amigo Rolls Royce

CC -sa -by Sisaphus

Decidí que mi amigo fuera como un Rolls Royce. Una maravilla. Mi amigo había de ser capaz de resolver todas mis necesidades. Había de ser fiable, extremadamente fiable, de forma que yo, por un decir, tome el teléfono y allí esté el dispuesto a llevarme al parque un domingo por la tarde sin avisar. Iríamos de tapas juntos, le contaré mis problemas, se reiría con mis chistes, tendría solución para todos y cada uno de mis defectos y jamás me traicionaría ni en lo grande ni en lo pequeño. Con él mis sueños serían realidad.

Será exactamente como mi coche: un Rolls Royce

Bueno, cuando encuentre el dinero para comprarme uno.

Sigue leyendo “Mi amigo Rolls Royce”

Publicado en simplicidad

Minimalismo público

Un minimalismo racional, en la afortunada expresión de [Omar](http://analisisrealista.com/)%5B^1], es imposible traspasarlo a la política. Nos falta gente y sería inmediatamente confundido con el ultra-liberalismo[^2] o con alguna extraña forma de anarquismo. Lo que cuenta en la democracia es la voluntad del pueblo, y los pueblos, no son siempre sabios. Vamos, de hecho, ahora mismo es consumista en tanto como puede.

## Así pues, ¿para qué diantres me ocupo de esto?

Porque las utopías, como los horizontes, puede que sean inalcanzables, pero nos sirven de guía para saber a dónde debemos ir. Pleno empleo, paz mundial, justicia universal, nadie en las cárceles, violencia cero, son seguramente sueños imposibles, pero más vales violencia tres que violencia siete mil. Así pues,

Sigue leyendo “Minimalismo público”

Publicado en realización personal

Por que no juego a la lotería

Ni a la quiniela, primitiva, ni ningún otro [sorteo](/sorteo/) ni juego de azar. Bueno, no quiero tener ilusiones de la primera definición de la R.A.E.

Ilusión – 1
Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos

Y es que los juegos de azar son de este tipo de ilusiones. Me engañan, y lo que es peor, me distraen, me quitan fuerzan de otro tipo de ilusiones, las de la segunda y tercera definiciones

Ilusión – 2
Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.
Ilusión – 3
Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea.

En otros tiempos he jugado a la lotería; no lamento el dinero perdido. Total, tampoco era tanto. Lo que lamento es las fuerzas perdidas, las distracciones, el estar imaginando tonterías, cuando podría estar empleando mejor mis energías en tener verdaderas ilusiones. No sé: pintar, crear, amar, construir, aprender; cosas de personas. Sentarse a esperar que te caiga el alimento es de almejas.

Llamadme aguafiestas, si queréis. Pero ahora quiero soñar con el fruto de mi esfuerzo. Quiero dedicar mis pensamientos a mis aspiraciones. Quiero intentarlo, trabajar, fracasar y trabajar de nuevo.

Quiero hacer cosas que merezcan la pena, crear y no mentirme, usar el tiempo, no perderlo. Mi esperanza es mi sudor y mi pasión, no un pedazo de papel. ¿Qué lo tengo difícil con [Esfuerzo y Dedicación](http://sabiavida.com/esfuerzo-y-dedicacion/). Puede ser, pero el esfuerzo y la dedicación tiene su recompensa en la felicidad que otorga la satisfacción del deber cumplido y la alegría del trabajo gozoso. No cambio eso por una engañiza disfrazada de ilusión.

¿Cuál es tu experiencia?

Publicado en ética

Séneca: la caridad empieza en casa

La naturaleza me ordena ser útil a los hombres; sean esclavos o libres, de padres libres o libertos, de libertad legal o dada entre amigos. ¿qué importa?. Dondequiera que haya un hombre, allí hay lugar para un beneficio. Se puede, por tanto, repartir el dinero aún sin franquear el propio umbral, y ejercer la liberalidad; la cual no se llama así porque se deba a los libres, sino porque parte de un alma libre.

Comentarios

Ave, Lucio Anneo Séneca. Salud y Felicidad. Me cuento entre tus partidarios gracias a reflexiones como ésta. Yo mismo he encontrado en la vida que la generosidad es de los valientes pues es suponer un riesgo que no todos son capaces de asumir. Me uno a tus palabras en cuanto dices que la generosidad parte de un alma libre.

Quien es esclavo de sus propios vicios lleva consigo una deuda eterna de miedos y restricciones a su obrar —y muchas veces también otra deuda al prestamista— que dificultan o impiden compadecerse de su prójimo o de actuar para socorrerle. Porque quien vive para sus vicios apenas puede apreciar las dificultades ajenas y si acaso la apreciara, ¿no sentirá que debe primero pagar a sus amos, es decir a sus vicios? Quien necesita telas púrpuras para comprarse una felicidad falsa, ¿no llevará sus ganancias al tintorero? Quien ha rodearse de esclavos para sentirse importante, ¿no gastará su fortuna en su manutención? Quien vive para el aplauso de los críticos, ¿qué tiempo tendrá para que el sufre soledad?

Este es uno de los posts que se perdió cuando se me cayó la base de datos del blog. Afortunadamente, el haberlo compartido en paper blog me ha permitido recuperarlo.