Publicado en realización personal, simplicidad

¿Vives la vida zombi?

Abre tu cajón. Cuidado, es muy probable que descubras algún virus zombificador. Se presentan disfrazados de herramientas y referencias útiles, engañando a sus descuidadas víctimas. Tenemos entre ellas, la vieja webcam, aquel chisme que nunca usaste, el regalo de compromiso, el primer fascículo de una colección, los garabatos de un proyecto nunca emprendido y el más peligroso de todos: el por-si-acaso.

De por sí constituyen un estorbo a tus tareas, pero en períodos de estrés su virulencia aumenta hasta hacer de su hospedador, joven o viejo, niño o niña, un auténtico zombi.

Este es un post que llevo meditando mucho tiempo. La primera inspiración vino de la canción Zombie, protesta contra el IRA. Viene a decir la canción que esos terroristas viven anclados en 1916, que en sus mentes están luchando contra los cañones británicos en Dublín, pero la realidad es que han puesto una bomba y matado a un par de niños. Y el estribillo, no tiene desperdicio: “¿Qué tienes en la cabeza, zombi?”

¿Y si no fuera sólo cosa de terroristas? ¿Y si todos tuviéramos algo de zombi?

Sin llegar a caer en el asesinato y el fanatismo, quizás estemos cometiendo otros errores, no tan trágicos pero igualmente absurdos.

“Cuando sea mayor…” Todos tenemos sueños de infancia, y algunos no los hemos cumplido quizás porque ya no nos interesan, son irrelevantes o imposibles. Y sin embargo, venga, pegados como percebes, viendo pasar la vida.

1.- “La revolución es el sábado, por la tarde, camaradas”. Y llega el sábado y pasamos de la revolución, porque la verdad es nuestros valores han cambiado, pero no tenemos narices de reconocerlo.

2.- “Y si…” ¿Y si necesito esta regla de cálculo? ¿Y si resulta que …? ¿Y si todos esos “y si” enlentecen tu vida y te llenan la casa de cachivaches inútiles?

3.- “Es un recuerdo”… que lo hicieron en Hong-Kong y puedes ver en internet siempre que quieras. Si no es algo verdaderamente emotivo y no tiene valor artístico es lastre, basura.

4.- “Yo soy un melónamo”. (Pero en realidad te gusta el Heavy). También llamado el efecto “Traje nuevo del emperador”. Pasa entre los que se compran un Ipod -para ser 2.0- o los que tienen un blog que no dice nada o se suscriben a un club de vino cuando lo que les gusta es la cerveza. Una confesión: El Quijote ni me gusta, ni me disgusta. ¿Vale? Y el Kant es un pesado que no hay quien lo aguante. Estoy disfrutando a partirme de risa con “Una casa en el espacio” y, al mismo tiempo, me gusta Wittgenstein. ¿Algún problema? Pues quien lo tenga, le doy una calculadora, porque mentirse a uno mismo acelera el proceso de zombificación.

Me parece que váis entendiendo. Mirad, el problema no es tanto de productividad, ni de organización, ni de simplificar vuestra vida. La cosa es más grave:

Puedes estar viviendo en un mundo que ya no existe. Luchando la guerra que no es, como los Franceses, perfectamente preparados en 1940… para la primera guerra mundial.

Afortunadamente la zombificación puede curarse. Lo primero es observar, detectar a que proyectos estás vinculado pero que ya no te llevan a ninguna parte, que están en contra de los valores superiores de tu vida, que te resultan una pérdida de tiempo.

Y lo segundo, se resume en un archivo y en la papelera.

¿No estás seguro? Al archivo, al trastero o al garaje. Ponles fecha de caducidad. Toma un rotulador y escríbela en la caja. Si cuando llegue la fecha no lo has usado…

A la basura, sin piedad ni compasión.

¿O es que quieres ser un zombi? Mientras tanto, yo voy a ver si termino mi colección de playmobil, que es que bueno yo ya no juego mucho con ellos, pero claro es que sería una pena, porque en fin, son tan bonitos y traen tantos recuerdos, y se les puede pintar y comprarles cosas y, no ya no lo hago, pero a lo mejor a los primos de mis nietos podría gustarles y si así los almaceno, y los veo y ahora es que no tengo tiempo, no me viene bien, pero a lo mejor en unos días, meses o un año o dos…

Publicado en productividad

No debe recompensarse el esfuerzo

Te has esforzado, has trabajado y, sin embargo, no has llegado al objetivo. Quizás creas que se trata de una injusticia y que tu esfuerzo, por sí mismo, merece una recompensa. Falso, el mundo no funciona así y entre antes lo comprendas, antes podrás ponerte remedio.

En la escuela al profesor se le pide que sea un dios, que con una varita mágica consga la justicia universal a través de las notas. Si quisiera, a tu esfuerzo podría ponerle un diez. Pero no cuentes con ello, un profesor sólo puede conocer tu esfuerzos por tus resultados. No es Dios, se siente.

Pero, ¿y fuera de la escuela? ¿Quiero un médico que se esfuerce o que me cure? ¿Me basta con que un carpintero trabaje mucho si lo único que fabrica es serrín? ¿Quiero para algo que un mensajero se quede sin dormir si no me entrega el mensaje? Sea justo o injusto, sólo se pueden juzgar los resultados.

## ¿Pero no decían que el esfuerzo es la clave del futuro?

Del futuro y del presente. En un bote de remos, el esfuerzo es la energía que pones en los remos. Pero con eso no basta para ganar una competición o si quiera ir a ninguna parte. Importante también es la técnica de remo y mucho más la dirección a la que te diriges.

## Seamos sinceros

Casi siempre todo fracaso va acompañado de un problema en el esfuerzo. Es fácil recordar los días en que uno se mató a trabajar, pero se olvidan aquellos en que no se rindió ni la mitad de lo que debió haberse rendido. Esas cosas pasan, no conviene culpalizarse más de la cuenta, ni convertirlo en una tragedia, pero sí asumir la responsabilidad.

## ¿Y qué es asumir la responsabilidad?

En primer lugar dejarse de excusas. En segundo de averiguar qué cosas han fallado. Si uno no es organizado, se organiza. Si no se sabe, se aprende. Que sí, que es una habilidad que se puede aprender, doy fe personal de ello. Si es un problema de método pues se pone remedio.

## ¿Estamos?

Obtener un fracaso no es el fin del mundo. Esfuérzate, pero esfuerzáte primero en resolver el origen del problema. Tú no eres el fracaso, el fracaso no es quien eres sino algo que has hecho o has hecho mal.

Publicado en realización personal

No es una tontería si te preocupa

El título de esta entrada es una cita de quien fue mi padre espiritual en el seminario. Y me valgo de ella para reflexionar sobre la tendencia a desatender las cosas que nos preocupan.

> No existen los grandes problemas, sólo muchos pequeños problemas ~ Henry Ford

## La virtud de ocuparse de las cosas pequeñas

Conocemos el cuento del niño que le pregunta al sabio como librarse de los malos hábitos. El sabio le manda arrancar un brote de la tierra, después una planta joven, por último un árbol. Así son también todos los problemas de nuestra vida: tienden a crecer y a enraizarse. Pronto nos damos cuenta de que crece también su impacto en nuestras vidas y lo que es peor, cada vez nos cuesta más desembarazarnos de ellos.

## Enredos

Los problemas no sólo crecen, también se enredan.

Comes mal, engordas; te sientes mal con tu cuerpo, te aislas en casa; te aislas en casa, pasas la vida viendo la tele y sus anuncios; compras los bollos y la máquina de abdominales milagrosa que anuncian en la tienda: los bollos acaban en tu panza y la máquina de abdominales en el trastero.

Luego tu hijo suspende. Enredada con tus problemas le quitas importancia, total una asignatura… tu hijo aprende que no te importa mucho que suspenda o quizás que no te preocupas por él. Y entonces aparece tu pareja y enterándose de todo y con la vida complicada por sus pequeñeces no para a pensar un segundo y te grita y os enfadáis y entonces tu hijo…

Uno por uno todos esos problemas eran normales, incluso pequeños. Enredados unos con otros forman una selva de espinos. Esa selva tiene solución, basta ir afrontando los problemas de uno en uno.

Imagina que dejas crecer ese selva de espinos…

## Centrales nucleares y controladores

¿Qué pasa si un maestro comete un pequeño error? Un alumno suspende. Malo quizás, pero ¿qué pasa si en la central nuclear cometen un error? Que le saltan las alarmas. Pero incluso antes de que salten las alarmas, el operador experto detectará algo “raro”, algo que no “cuadra”. Y ante eso tiene dos opciones: dejarlo pasar y esperar que se solucione solo o hacer algo al respecto. En una central nuclear me gusta que trabaje gente de esa segunda clase.

Robert Maurer en The Kaizen Way1 cita estudios que precisamente ponen de manifiesto ese tipo de conductas entre profesionales que se enfrentan a situaciones potencialmente catastróficas. Con el tiempo desarrollan la capacidad de descubrir los pequeños anomalías y afrontarlos inmediatamentecon decisión. Es lógico, nuestras vidas y las suyas dependen de ello.

Te propongo que traslades ese hábito a tu vida diaria. Sin obsesionarte, porque eso también sería un problema, estés alerta ante las anomalías y una vez descubiertas, ponle remedio. La buena noticia es que los humanos estamos diseñados para detectar AnOmaLLïaz. La mala es que nos es fácil procrastinar si nos da miedo, porque el miedo paraliza. La buena noticia es que a más pequeño sea el problema menor será el miedo y la mejor es cualquier gran problema no es más, ya lo dijo Ford que un montón de problemas pequeños.

> Los problemas de uno en uno. ~Dr Who

Lo mismo que cuando estás en una maraña de cables no puedes solucionar todos a la vez. Sin embargo, también igual que en una maraña de cables, en cuanto consigues sacar uno el resto se simplifica cada vez más hasta que las acciones a emprender se hacen evidentes. Y es que una pequeña victoria, si sigue trabajando, lleva a poco a otra victoria mayor.

One small step can solve your life: The Kaizen Way es un resumen de la experiencia del doctor Robert Maurer que usa el Kaizen como terapia para sus pacientes. ↩

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Organización para mentes inquietas

Quizás creías que nací organizado. Si no, ¿cómo me atrevo a escribir un libro de organización? Pues en realidad me ha costado y me cuesta cada día. Por eso sé lo difícil que es. Bueno, lo difícil que es, si no te enseñan, claro…

Muchas veces los padres dicen lo que tienes que hacer. Pero no te dicen como. A veces es porque no tienen tiempo. Otras porque están enfadados porque otra vez te has olvidado. También puede ser que hace tanto tiempo que aprendieron a organizarse que se han olvidado de como aprendieron. “Organización para mentes inquietas” resuelve ese problema.

## Para quién

> No pierdes la cabeza porque la tienes pegada al cuello ~ Gunilda Marrero Sopiérrez, mi abuela

Este libro(*) sirve para todo el mundo. No depende de tu edad. Los mismos principios valen para un profesor de universidad que para una alumna de primaria. Un chico de trece años puede aprovechar este libro lo mismo que su madre. Pero ya hay muchos libros escritos para la gente adulta.

## Este libro es especialmente para tí:

Si piensas que eres un desastre

Si te olvidas de las cosas

Si te despistas

Si te esfuerzas pero no sacas las notas que quieres

Si te falta tiempo

Si ya sabes organizarte, fantástico, este libro te ayudará a mejorar. Pero si no sabes, perfecto, este libro, toda mi experiencia y mi esfuerzo, todas las cosas malas que pasé de niño por ser tan despistado, todo lo que aprendí con el tiempo es para tí. Quiero enseñarte, desde luego, a sacar mejores notas, con menos esfuerzo; a aprender más; a ser feliz con y de tu trabajo; pero también darte herramientas que te sirvan a todas las facetas de tu vida (desde ordenar tu habitación a encontrar tiempo para ir al cine) y para siempre.

(*)Hasta aquí un extracto del libro que estoy empezando. Es la idea ganadora de nuestra encuesta, a la que he cambiado el título a “Organización para mentes inquietas”. Lo hago así porque evito usar un lenguaje androcéntrico -lo cual, dicho sea de paso, es difícil, porque además deseo escribir bien y debo deshacer antiguos hábitos- y además hago ver que las ideas de organización sirven no sólo a la infancia o sólo para los estudios, sino para todos los ámbitos de la vida. Muchas están sacadas de técnicas empresariales, siendo fiel a los principios, pero adaptando los medios: Kaizen, 5S, GTD, ZTD y otras muchas han sido la inspiración para extraer los principios; mi vida y las dificultades que siguen teniendo niños y niñas sirven de guía para adaptarlas.

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¿Es tu mesa una agenda?

mesa-agenda: dícese de la mesa que se ha convertido en una agenda

La imagen del funcionario asediado por pilas de expedientes se hizo famosa en España. Visualmente da la impresión de quien está rodeado de papel está rodeado de trabajo. Incluso se llega a creer que uno es más trabajador en cuanto más papeles tiene encima. Representa una forma de organización clásica que supone convertir la propia mesa en una agenda. Creo que hay mejores alternativas.

## Organizando la mesa-agenda

Si uno se da una vuelta por muchas administraciones públicas verá todo tipo de mesas-agendas. Las hay que parecen castillos que protegen a la funcionaria del exterior, ¿echará de menos la era de la ventanilla? Bromas aparte una mesa hundida en papeles no tiene por que significar desorganización. Veamos lo que he encontrado

## Sistema de dos columnas

A la izquierda hay una gran columna de entrada. Allí la funcionaria apila hasta desafiar a la gravedad todo aquello que está por hacer. En la derecha está otro pilar cósmico con todos los expedientes ya tramitados y que se han de archivar.

## Sistema de varias columnas

Si el funcionario en cuestión tiene diversos asuntos que tratar el sistema de dos columnas no le vale. En vez de eso reparte los asuntos en varias columnas más pequeñas que acaban cubriendo toda su mesa — y alguna vieja que roba del sótano.

Este sistema puede llegar a ser muy sofisticado, hasta el punto de etiquetar cada columna y dentro de cada columna cada expediente dando cuenta del estado de tramitación de cada uno.

## Sistema de Harry Potter

Aquí está todo esparciado por la mesa y el suelo, sin orden. Para que el trabajo salga adelante uno debe haber estudiado en Hogwarts. Todo sistema de varias columnas puede degenerar en el sistema de Harry Potter.

## Desventajas de la mesa-agenda

Una mesa-agenda puede ser un método eficaz, pero no siempre el mejor, veámos razones

### 1. El compañero que no respeta tu orden

Puedes tener un sistema de varias columnas muy sofisticado. Lo proteges como una leona. Pero te toca archivar, o desayunas, y entonces tiemblas. Lo sabes, agazapado entre la hierba alta de la oficina merodea el compañero ahí-te-lo-dejo. Su método de actuación hiela la sangre. Viene a tu mesa, aprovecha que no estás, y con descaro te lanza un expediente en medio de tu sistema, para que hagas algo que espera que adivines.

Una semana de vacaciones con estas fieras rondando y tu sistema ha muerto.

### 2. Archivos compartidos

Dificilmente cada sección puede tener un archivo propio de todo. Las limitaciones de espacio y el volumen de trabajo hace que sea imprescindible un archivo común bien organizado.En este paradigma si yo tomo un expediente y lo dejo en mi mesa hasta su tramitación puedo afectar a otras secciones.

Por ejemplo, tras incidencia en la base de datos la funcionaria A, ha de grabar de nuevo la hoja de servicios de un profesor. Mientras el compañero B debe tramitar una resolución para la que necesita los datos del expediente. Si el compañero B toma el expediente y lo pone en su mesa para su tramitación, la compañera A no puede tramitar la hoja de servicios. Si por cualquier razón la resolución se eterniza —por ejemplo cuando no se está seguro de la legislación aplicable al caso —la hoja de servicios también, con el consiguiente enfado del profesor y la merma de la calidad del servicio.

Y en la vida real pueden darse ejemplos que afecten a muchas secciones a la vez; al punto de que todo quede paralizado por estar la base de datos mal, pero que la compañera que deba grabarlo no tenga el expediente ni sepa en cual de las siete plantas del edificio pueda estar y deba dedicar tiempo a pesquisas detectivescas.

La situación puede volverse frustante cuando descubra que todo el tiempo el expediente ha estado en una mesa, en espera de que se haga la hoja de servicios.

### 3. Mezcla de papeles

El tener muchos expedientes abiertos hace posible, incluso probable la mezcla de papeles entre ellos. Sobre todo si uno de los interesados es Don José Pérez Pérez y el otro Don José C. Pérez Pérez.

### 4. Agobio

O stress como también se llama. Visualizar todo el trabajo que queda por hacer puede agobiar; sobre todo si las pilas se van haciendo más grandes según pasa el tiempo. Y éste indicador puede engañar: un expediente puede ser más gordo que otro por razones que no tienen nada que ver con el trabajo a realizar. Ejemplo: un expediente personal de un funcionario que haya tenido varias faltas de disciplina; esos engordan que da gusto, pero si todo lo que tienes que hacer es certificar el tiempo de trabajo a tí te da igual.

### 5 Reducción del espacio físico de trabajo

El más evidente, pero no por ello menos importante. Todo papel que esté sobre tu mesa reduce el espacio físico que tienes para trabajar. Si por casualidad debes ordenar un expediente te sentirás incómodo y te arriesgarás a mezclar papeles. Si necesitas tener varios documentos a mano para emitir una resolución, ni te cuento.

### 6 Dispersión y dificultad de concentración

Todo lo que tengas delante de tus ojos son estímulos para tus preocupaciones. De pronto tu cerebro recordará que tenías que hacer algo en ese papel, cuando estás trabajando en otro. Serán pequeñas interrupciones, sí, pero que te irán fatigando y enlenteciendo el trabajo, aumentando también tus posibilidades de cometer errores.

### 7 Dificultad para su limpieza

Si ni tu madre limpiaría tu mesa llena de papeles a rebosar, ¿pretendes que lo haga una empleada? Si tu nombre no empieza por Directora General, olvídalo.

## Alternativas

La alternativa es una agenda y un método de productividad. Si hablo en plural es para enfatizar que hay diversos métodos de productividad. GTD, por ejemplo, es una buena idea, que además para el caso de los funcionarios puede simplificarse mucho si las tareas encomendadas son siempre de unos tipos definidos.

Desde luego no tengo espacio aquí para siquiera hacer una introducción a GTD, pero sí para esbozar las líneas generales de un sistema de trabajo alternativo a la mesa-agenda

Sólo se tiene en la mesa lo que se necesita en ese momento
Se descompone cada proyecto en las tareas elementales. Por ejemplo: una resolución se compone de estudio, redacción de la propuesta de resolución, subida a firma, registro de la resolución, redacción del oficio de notificación, etc. Entre más detallado, mejor

* Se anota todo lo que se tiene que hacer
* Se anota todo lo que se ha hecho
* Si es posible se trabaja con información digitalizada, via escáner
* Se archiva tan pronto como se termina cada trabajo, anotando esta circunstancia, incluyendo si es necesario mención de donde se ha guardado
* El puesto de trabajo se organiza conforme al modelo de las 5S

## Un ejemplo

Escapa de este post poder detallar todo lo las 5S y GTD tienen que ofrecerte. Así que deja que te explique con un ejemplo simple.

Llega una solicitud en papel a mi mesa. La coloco en la bandeja de entrada. A la primera ocasión que quedo libre la estudio. Resulta que pide que se le emita un certificado del tiempo de servicios prestado. Rapidamente descompongo1 la actividad en tareas y lo anoto en mi agenda

Proyecto Certificado Tiempo Prestados Doña Ciudadana García García DNI 1111111Z

Dirección Calle Tal Número Cual Código Postal 35001 Ciudad, Provincia

Archivar la solicitud en su expediente personal

Comprobar hoja de servicios *

Enviar email2 al interesado para confirmar el tiempo trabajado

Esperar contestación

Emitir el certificado *

Someterlo a firma

Anotar en mi agenda3 “Esperando por firma”

Registrar el certificado

Preparar el envío por correos

Remitirlo a los subalternos (que a su vez lo llevan a correos)

Archivar copia del envío en su expediente personal, adjuntándolo a la solicitud. Cuando llegue el acuse de recibo de correos, éste se grapará a la copia del envío

Sólo en los apartados señalados con un * puedo necesitar el expediente en papel. Una vez anotada la dirección no vuelvo a necesitar la solicitud. Por supuesto este es un caso extremadamente simple, pero los complejos sólo difieren en el número de pasos necesarios, pero por lo demás es lo mismo. Nota que durante la inmensa mayoría del tiempo el expediente está disponible para la realización de otro trabajo simultáneo. Así el que yo espere por una firma no paraliza a nadie.

Publicado en estudiantes, productividad

Como aprobé las oposiciones

Un artículo de Marta U

Empecé a opositar hace unos años y justo acabo de aprobar. Cuando apruebas ves el pasado un poco nebuloso y lo recuerdas como una mala época, pero no te acuerdas bien (y eso que he terminado hace un par de meses).

La cárcel

La sensación del “periodo de reclusión” es de eso, un tiempo de impotencia, de ver al resto de tus amistades hacer deporte, viajar, salir, entrar, tener dinero, entre otras cosas. No tienes tiempo, no tienes dinero y, casi, no tienes ganas ni energía (ni física ni mental) para vivir. Solo piensas en “cuando apruebe o termine…”.

Además está la presión laboral de que estás sacrificando experiencia laboral por una probabilidad de aprobar; y la presión social porque muchas personas a tu alrededor no te entienden y tienes conflictos con tu pareja e incluso algún amigo.

buscas excusas para dejarlo todo

En mi caso, tardé unos años, así que además observas cómo la gente ya te ve como si fueses una cara dura o una irresponsable o, lo que es peor, una retrasada mental (no sé hasta qué punto te ven así o eres tú la que modifica la realidad porque te da vergüenza). Cuando pasa más tiempo te sientes en un punto en que te cuestionas si merece la pena o si eres capaz realmente, porque puede que seas más tonta de lo que pensabas, puede que ése no sea tu destino… Tu cabeza da vueltas y hasta te buscas excusas para dejarlo todo. Luego ves el abismo… lo dejo ¿y ahora qué? ¿quién te reconoce el esfuerzo realizado? ¿las empresas privadas quieren a “una fracasada”?.

La verdad es que conozco a bastante gente que lo ha dejado, es curioso ver cómo hasta “grandes rivales” abandonan. Por no decir de otros “grandes rivales” que caen en los exámenes, eso no es curioso, es sorprendente. En serio, estas cosas pasan, es decir, nadie lleva tatuado “aprobado” en la frente.

Prueba de madurez

Nuestros límites son mucho más altos de lo que creemos

Lo que creo que es lo más importante es saber que ésto es una montaña rusa, unos días eres la mejor y otros solo encuentras sentido a dejarlo todo. Así que sabiéndolo, hay que darse respiros e incluso unas vacaciones, si aún con todo tu salud mental exige dejarlo todo, pues se deja y punto. Está la madurez individual de ver los límites propios que, viendo lo visto, son muchísimo más flexibles y altos de lo que creemos.

También creo que es importante relativizar el sentimiento de culpa por salir, hacer cosas, perder el tiempo, no organizarme bien, hacer demasiado perfectas las cosas, no avanzar más rápido, no entender tan rápido como otros. Aquí también es una prueba de madurez, verte como eres, con tus puntos fuertes y flojos, comprender que es tu ritmo de estudio, memorización, comprensión…

Sólo vale pensar en positivo

Si no puedes pide ayuda a quien ve tu aprobado

Vamos que las presiones externas anteriores están ahí, pero la presión personal es éso, personal. El equilibrio es exigirte, sabiendo que cada vez das más de sí; pero sin machacarte si no consigues todos tus propósitos. También es fundamental sólo hacer caso a las personas que creen en tí y al resto relativizarlas. Y también animarte a tí misma, aquí cada cual tiene sus trucos: verse reflejada en un deportista (la selección española de fútbol, Nadal, Alonso…); ponerse frases de ánimo en la pizarra; visualizar el objetivo (la celebración de aprobado, la vida que tendrás,…). Solamente vale pensar en positivo; si no puedes tú, ese día o momento, pide apoyo a aquellos que “ven tu aprobado”. Si con todo ésto abandonas o no apruebas, no te sientas mal, has hecho un esfuerzo que muy poca gente es capaz, eres genial o por lo menos, excepcional. Con el tiempo todo se ve distinto.

Sí se puede

Creo que he sido caótica, pero todo ésto es lo que he sentido y además he podido compartir con algunas otras personas cuando opositábamos. Espero ser de ayuda porque estas cosas se agardecen mucho, no estás sol@ Y además eres normal (es que se llegan a pensar cosas muy raras, ¿verdad?).

Ah, y… ¡¡¡SE PUEDE!!!, increíble ¿verdad?.

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El borrador presentable

Hoy voy a presentar un consejo que aprendí a las malas: por la experiencia. Vale desde luego para los deberes, pero también para la vida más allá de los terribles muros del colegio.

¿Qué clase de deberes?

La mayoría de los deberes en el colegio se entregan de un día a otro, o dos como mucho. Hoy te los mandan, mañana los entregas. Normalmente se trata de practicar lo que acabas de aprender y pueden salir mal, pero sabes lo que hay que hacer.

Los hay peores. Los llaman “trabajos”, “escritos”, “ensayos”, “comentarios” y no sé que más. Depende de lo que esté de moda. Pero siempre es lo mismo:

un texto

de nosecuantas páginas

para dentro de una semana o más

sobre un tema que no conoces bien

¿Cómo asegurarte que los presentarás a tiempo?

Con el borrador presentable.

Un borrador presentable es un escrito que cumple las siguientes
características:

está limpio (sin tachones horrosos, con márgenes, líneas claras, etc…)

está identificado (nombre, curso y esas cosas)

libre de faltas de ortografía

contiene sólo lo imprescindible, pero todo lo necesario.

Lo necesario.

Un borrador presentable tiene el número de páginas que pide el profesor y responde a todas las preguntas -o lo que sea- que el profesor ha pedido. Ni más ni menos.

¿Para qué?

Una vez que tengas hecho tu borrador presentable puedes presentarlo. (Sí, obvio, ya lo sé, pero así se recuerda mejor). ¿Qué te da tiempo de mejorarlo? Hazlo. ¿Qué no? Pues ya tienes tu salvación.

¿Cómo hacer tu borrador presentable?

En el ordenador todo se puede borrar

Si es posible, a ordenador, cualquier procesador de textos vale. Si no tienes ninguno te recomiendo Abiword, que es gratis, sencillo, funciona bien aunque tu ordenador sea del siglo pasado y hace todo lo que necesitas en el colegio, y más.

A mano también hay trucos

Si no puedes usar un ordenador escribe con la mejor letra que puedas, pero directamente. Apuesta por la letra grande, sin exagerar, que suele quedar mejor. No empieces primero con un “borrador horroso” y luego copies a un borrador presentable. Responde directamente.

Es buena idea tener al lado un papel para hacer cálculos, apuntes rápidos o anotar las ideas que se te ocurran, pero no pierdas tu tiempo con cosas mal hechas, ni siquiera regulares.

Empieza haciéndolo bien, desde el principio.

Tu amigo, el espacio en blanco

Si escribes a mano deja mucho espacio en blanco entre sección y sección, o entre párrafo y párrafo. Así, siempre tendrás sitio para escribir más. Si luego no se te ocurre (o no necesitas) nada más, puedes incluir una foto, un dibujo, o dejarlo tal cual. Los espacios en blanco, cuando no son muy exagerados, suelen quedar bien.

Si lo hacen los catedráticos, tu también puedes

Otro truco es son las notas a pie de página(1), o incluso a final del texto. Esta idea también vale para los exámenes, si en un momento no te acuerdas de algo, deja espacio, en cuanto te vuelva la memoria lo terminas.

Desde el principio bien.

Fui un tonto cuando pensaba que como era un borrador no importaba hacerlo muy bien.

Error. Craso Error. De-los-que-te-hacen-perder-mucho-tiempo error.

Si comienzas mal acabas peor (y perdiendo tiempo). Los japoneses lo explican con un río. Si echas basura en la fuente del río la tendrás cuando llegues al mar y entonces será muy difícil sacarla. Y es verdad.

Todo lo malo que hagas ahora tendrás que (1) descubrirlo y (2) corregirlo. Eso son dos trabajos, más lo que tengas que hacer. Y no siempre podrás descubrir todos tus errores.

Sin miedos

La perfección existe, pero nadie la ha visto. Buscar la excelencia está muy bien, pero ¿al coste de no hacer el trabajo? ¿Te imaginas que no hubieran inventado el avión porque los primeros volaban muy poco?

Da lo mejor de tí, desde el principio, pero si se te mete un miedo en plan… es que no sé si me va a salir bien… sácalo fuera de una patada. Tú sigue adelante, si lo supieras todo, no estarías estudiando.

Muy importante: tu cliente Siempre tiene la razón

(Y si no la tiene, se la das)

Ya he terminado, pero no te olvides que tu profesor es tu cliente. Le tienes que hacer feliz a él, no a mí. Yo no te voy a suspender, ni aprobar ni nada. ¿Qué él te dice una cosa y yo otra?

Pues le haces caso a él.

¿Alguna pregunta?

Pues comenta. (Te puedes inventar el correo electrónico o tu nombre si no lo quieres compartir, no pasa nada ^_^)