19 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, cuando tienes miedo es bueno cantar una canción. Esta fue la mía cuando me dieron la orden de salir al mar:

Soy un ratón      y me como un león
tonto, tontorrón,  tonto, tontorrón
soy un ratón      y me como un león
tonto, tontorrón,  tonto, tontorrón

Sargento mamá estaba entonces apostada cerca de la casa del pescador, preparada con su fusil y Heather a su lado con los prismáticos. Táctica normal de francotiradora más un truco que no puedo contarte. Los demás también estaban escondidos con sus armas.

Era la salida del sol. El barco de los otros, el «King of Rona» había aparecido en el estrecho junto a la boca de la gran bahía y habían anclado ahí. Después, justo como habían prometido, descolgaron un kayak blanco al mar por popa y justo después se montó una persona pequeña y rubia; más no se podía saber desde tan lejos. Entonces el señor Munro me dio la señal con el ulular de un búho. Besé mi kayak y mi pala mágica, bendecida por Ilmarinen, besó el mar: «soy un ratón y me como un león…» Avanzamos mi kayak hacia el suyo, bajo la lluvia y supongo que su corazón estaba temblando tanto como el mío. hasta alcanzarnos a la altura de la Cárcel de la Vieja.

Nos saludamos con la mano. ¡Era una chica! Subió la pala al cielo e hice lo mismo y sonreímos. No sé quien lo hizo primero. Y luego saludó de una forma extraña, que traducido a mi manera queda así:

Las colinas han quedado yermas
Y las hojas del otoño yacen muertas
Sobre la tierra desolada
Que aquellos con tanto esfuerzo defendieran
Del orgulloso ejército del príncipe Eduardo
Y lo mandaran a casa a pensárselo otra vez

Y me costó diez malvados segundos contestar hasta que comprendí lo que tenía que responder.

Esos tiempos pasaron
Y en el pasado se quedarán
Pero todavía podemos levantarnos
Y volver a ser la nación
Que resistió al orgulloso ejército
del príncipe Eduardo
Y lo mandaran a casa, con mamá

Y se puede traducir así, pero es el himno nacional, y claro, nos emocionamos un poquito y nos pusimos a cantar y nos abrazamos y nos besamos sin conocernos. Los demás estaban alucinados. Lo sé porque me lo contaron después. Pero entonces lo que pasó es que Anna, que así se llama la chica, me contó todos los detalles interesantes. Que querían tener una reunión los adultos que esto era una preparación y todo eso. Luego me preguntó que si éramos orcos y le dije que no, pero le conté lo de Lucas, aunque no se enfadó por eso. Dijo que estaba bien y que si nuestros adultos estaban conformes que pusieran una señal en la grúa, una sábana, «o algo así», que ellos vendrían mañana, sin armas. Y entonces le pregunté (en inglés, claro)

—¿Y no os estáis arriesgando mucho?

—Un poco, pero para ser bueno hay que dejar de ser una cobarde.

—Es verdad.

Y se rió, con una risa muy bonita, aunque le faltaba medio diente.

Y solo me falta decir una cosa importante, después de hablar con los nuestros vamos a poner la señal. Los adultos se reunirán con los adultos y los niños con los niños. Quizás lo nuestros será un fiesta. ¡Ojalá!

Es posible que esta canción no tenga nada que ver con «Soy un ratón y me como un león»

Imagen «Take Courage» de Sarah-Rose

de Miguel de Luis Espinosa