14 de diciembre, diario de Guille

De aventuras

Querida persona desconocida, hace más frío que ayer pero el viento se ha mantenido suave y el sol en su sitio. Levamos anclas con la primera luz del amanecer y el viaje fue tranquilo, apacible y aburrido. Incluso las olas parecían que se acurrucaban para el invierno y no tenían ganas de pelea, el aire estaba completamente limpio, casi como un día de verano, de un verano congelado.

Tardamos mucho. Puede que porque ni Sargento mamá ni el señor Munro ni nosotros seamos muy buenos con las velas, créeme. Y porque ya es casi invierno, pero llegamos seguros y descansados, casi en la puesta de sol de un día sin lluvia, casi sin nubes, sobre nuestra pequeña y hermosa isla y sentí algo muy especial que hizo que se me ocurriera un poema.

último oro
cielo azul a negro
arrugas de mar

Ahora estamos en Gasta con el resto de la gente. Podíamos habernos ido a nuestra casa faro pero nos invitaron a quedarnos y estábamos cansados. Además así recuperamos el contacto de las tardes, ya que siempre nos volvemos a casa al terminar el trabajo. Y bueno, es solo un día, créeme.

Imagen: Tarde Azu l de George Wesley Bellows

Miguel de Luis Espinosa