10 de diciembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, como hoy no ha pasado nada importante pienso que es buen momento para hablar de nuestra isla. Porque siempre te cuento las cosas que pasan en Ristol pero nunca de ella.

Beag y Mòr

Lo primero en realidad son dos islas: la isla pequeña (o Ristol Bheag) y la isla grande (o Ristol Mòr) pero están tan cerca que puedes llegar de una a la otra por un puente y si la marea está baja no necesitas el puente, solo botas de agua. La dos islas forman una bahía interior, tan cerrada que parece un lago y se llama Loch Ristol. ¿Imaginación! A los pilla-ostras les encanta y también a las gaviotas y a los cangrejos y a las focas y a todos. Rodeando las islas hay muchas skerries, que en español dirías islotes, el más bonito, está al sur de la isla pequeña y lo llamo la isla de los frailecillos porque fue donde los vimos.

La costa de nuestra isla es casi toda acantilados. Eso nos protege de los orcos que no pueden desembarcar donde quieran sino que tienen que entrar por la boca de la bahía, que es estrecha y pasa justo al lado de nuestra casa-faro. De día se les vería desde casi cualquier punto de la isla y de madrugada pues, como sabes, nos turnamos a observar desde el faro. (Que por supuesto está apagado). Pero bueno suponiendo que seas una persona buena y no una persona orquesa (u orca, ¿cómo se dice?) entrarías a la bahía y llegarías hasta la playa Spéis (amor) que ocupa todo el oeste de la bahía.

Al norte hay una playa secreta, la playa negra que no es de arena sino de piedras pero casi no se ve desde el mar y si no lo sabes es que no la vas a encontrar. Tampoco se puede pasar por el puente entre las islas, el agua es muy baja y hay mucha corriente.

Del faro a Gasta

Del faro al pueblo hay que caminar por la costa, expuesto a la lluvia ventosa, salvo que pases por un bosquecillo que hay entre el Loch Ghealhagy y Loch Bheag, que son dos laguitos. Ghealhagy tiene una isla en forma de media luna. Por eso se llama así.

Después se ve como una montaña junto al mar que llamamos la «Cárcel de la Vieja» porque hay como una cueva tapiada donde los otros niños dicen que se encerró a una bruja o a una princesa, o a un príncipe o a una bruja que se transformaba en princesa o príncipe —leyendas escocesas, todo tiene leyenda. La «Cárcel de la Vieja» está junto al mar donde termina la Playa Spèis. Y justo cruzando un arroyo, la casa grande y las otras casitas que, juntas, decimos que es nuestro pueblo. Lo llamamos Gasta, o sea, «rápido, listo, inteligente». en escocés. Es que después de todas las cosas malas es bueno ponerle nombres optimistas a tu hogar. (Colina, la amiga de Heather, me ha dicho que el señor Munro llegó borracho a la isla y le puso ese nombre diciendo tonterías, pero me parece que es una broma).

Ruinas y más leyendas

Al sur de Playa Spèis hay varias casas abandonadas. La mayoría están esparcidas por las colinas, pero llevan en ruinas centenares de años. Es de cuando había mucha gente que vivía de las ovejas y se hacían casas para llevarlas a los pastos más ricos de arriba. Solo en verano, claro. Las que están junto a la playa son más modernas y se podrían reparar si hiciera falta. Si vinieras aquí, querida persona desconocida, podíamos regalarte una y te ayudaríamos a dejarla bonita. (Son solo sueños míos, claro). Bueno en la Isla pequeña también hay una casa abandonada: la llamamos del pescador porque tenía una barca al lado y todas las cosas necesarias. Ya no, porque las hemos pillado. Pero la casa todavía está bien, más o menos, tiene casi todo el tejado y solo hay dos ventanas rotas.

Ah, no debo olvidarme de St. Curthbert que es una iglesia grande. Está bien, se podría vivir ahí supongo, aunque tendrías que hacer habitaciones, una cocina, etcétera porque es solo una iglesia. Y tiene un cementerio muy bonito al lado, de piedra, como los de antes.

Por toda la isla hay subterráneos, refugios que dicen que son de los vikingos, de la edad de piedra, de los druidas, de santos, de elfos (de verdad), y otras leyendas. Algunos los estamos usando para esconder comida y otras cosas y uno es uno de nuestros refugios secretos. Por eso no te puedo escribir donde están por si llegan a malas manos.

Una de mis leyendas favoritas es que hay enterrado un rey vikingo con todo su tesoro en una de ellas. Estaría muy bien encontrarlo, si hubiera cosas de oro que dura para siempre Las espadas estarán hechas polvo de óxido, me temo. Bueno, vale que un tesoro de oro no serviría para nada, pero sería bonito y emocionante. O a lo mejor tendrían algo mágica. Improbable, pero se puede soñar. Una espada mágica, la Mataorcos Sacatripas… un niño puede soñar, ¿no?


Notas

Existe una sitio web bajo el nombre de Inkarnate que sirve de herramienta para crear mapas de fantasía. Funciona muy bien en cuanto lo conoces un poco y solo tiene el pero de que tiende a crear mapas del mismo estilo artístico —por decirlo de alguna manera— y que entiende que fantasía es casi lo mismo que medieval. A pesar de eso y simplemente para guiar mi imaginación he creado un pequeño mapa de la isla donde transcurre la mayor parte de la acción de «El Diario de Guille». Es solamente un borrador pero no ha quedado muy mal.

Primero que nada existe una verdadera Isla Ristol pero es muy diferente que esta. Lo sé porque pasé una semana acampado en dicho islote. Esta Ristol se parece más a la Isla de Canna, que está al sur de Skye, pero tampoco es esa. Hay cierta inspiración, no lo niego, pero en definitiva es imaginada.

Miguel de Luis Espinosa